humo
Mentira que mitiga una autoestima desértica y se aleja de lo piadoso. Banalidad arropada en celofanes multicolores, caja vacía y sin remitente en una itinerancia estulta, humo prestado de incendios soñados. Robadores de tiempos parciales en billetes con itinerario a ninguna parte, espectros sádicos de una sociedad que les regaló semillas y que ellos hicieron puré. Respiran el aire que estafan en hurtos de a poco para evitar condenas en un equilibrio de rodillas frente a la pared, leprosos viciados de pereza mayúscula, despedidos de la empresa vital que les contrató al nacer. Saqueadores de falsa sonrisa y puñalada trapera, cogoteros de una confianza que se les regala a fondo perdido y ellos atracan con la alevosía de una reincidencia bien cimentada en las miserias que les arropan. Jirones harapientos teñidos de una purpurina que potencia lo obvio. Picaflores que liban de los tarros embotados, zánganos sin derecho a los sueños.
