tapa
Crujen las vértebras hasta el silencio del polvo en el que quedan reducidas hasta la extrema unción del martillo que las deshizo. Ya no hay camino, ardes inmolado en el cara a cara del pulso a tu verdad que ajusticia los latidos hasta la sinfonía de pentagramas vacuos. Batuta apolillada que ya no corta el aire que respirabas. Pólvora mojada, inerte. Mancha opaca en la mirilla que ciega la vista. Risas de máscara mortuoria, fósil expirado, cuna de embriones abortados. Dolor sin cura y sudario sin mácula. La tapa se cierra y ya ni la arañas.
