instantes
Deleitosa sesión de espiritismo hecho carne, hecho hueso; candomblé de corazones latiendo a ritmo de márgenes abiertos ciento ochenta grados. Tormenta de miradas chispeantes en el fuego de los ojos humedecidos por los excesos de ceremonias abiertas a un intimismo de multitudes. Indefinible abordar el baile abstracto que pega el ritmo a unas plantas preparadas en ese instante, nunca entonces, hasta. Una idea lúcida invita al deleite sin medida; satisfacción mordiendo tras de ti, salto sin toma de contacto. Hay instantes que desparraman su fuerza hasta acaparar toda una vida. Sí, hay instantes, hay instantes en toda una vida, en una.
