reflejos
Tras el lenguaje se esconden los barcos que cargados de tesoros no pueden reflotarse ante su imposible localización. Todo un ejercicio envolvente a la búsqueda de palmas abiertas y obviedades ya desnutridas. Pero el castigo continúa galopando tus campos sembrados, las palabras no retoñan de savia chutada de adrenalina y los amaneceres rojizos apuntan las puestas de una luz que sólo distorsiona con reflejos atenazantes. Nada hay en el fondo del cajón que no fuera esperado, no hay alumbramiento y abortando el sugerir una vez tras otra el estremecimiento anida y se atrinchera amenazante.
