camarón
Atrapa el aire, silba abundancia arrebatada. Ebanista sin viruta, calzada mortificada a perpetuidad, granuja sin mácula, amojonamiento de indicación pulgar, acantonamiento de esperanza desesperada. Gangster de oficio caducado hasta la pillería de la subsistencia pletórica y gratificada. Camarón espléndido de reales doblones y dudoso brillo. Ven, acaricia y reposa en tu sien las huellas más extremas, deja que te cuenten pero no creas y destila el veneno del crótalo hasta quedar inmóvil de sensaciones. Y entonces arranca, acelera a fondo y ven por mí, aquí te espero, siempre lo hice.
