sube
Ya van las canciones reptando y los acordes alejados en distorsión. Venga y vamos hasta un azar y no me digas jamás un por qué ni siquiera dibujes nubes. Haz del verbo una carne amorfa y dame la mano sobre la cuerda que nos suspenda. Dime, sí, hazlo y gana allí donde no hay ni luz ni cabida. Pero arriesga tus naves o no partas allende. Jamás lucirá el sol sino el brillo estrellado de la cúpula y las grietas avistadas serán todo aquello que siempre demandaste y ahora obtienes. Hazme sitio por favor, échate a un lado y deja que embista el rojo pasión y la querencia de mi instinto. Y no me pares, sólo sube y calla. Siente.
