Las dichas y las consecuencias
Siempre hay que ser oposición. Ya lo he dicho. Siempre hay que negarlo todo como principio de cuentas y que las cuentas nos salgan o no, ya no tiene importancia. La importancia radica en saber que nada es importante, como no es importante ni la vida ni la muerte. En una sociedad detenida por el consumismo, por esta esclavitud novedosa (globalizada) del siglo XXI en la cual nada es importante sino los procesos, las realizaciones humanas continúan siendo para la gente, solo una imposición retrógada de la que habrá de revelarse (de revelar, eh).
Hoy quiero felicitar al pueblo yucateco por haber dejado salir su pensamiento y acudir a una votación sin otro paradigma que reconocer personalidades que ya no colores partidistas. La alternancia en un gobierno demócrata nos brindará la oportunidad de recapacitar sobre los silencios venideros. Esta reflexión debe acercarnos a consumar nuestra propia ideología.
¿Qué las cosas no cambiarán? Pues mis amigos, la política es la política y eso que ni qué... No le pidan peras al olmo, diría mi tía Gertrudis, que para todos hay sol, luna y estrellas. Es momento de ser de nuevo oposición, y si los gobernantes electos no funcionan tampoco, los removeremos en la etapa siguiente.
Yo les digo de nuevo: ¡Matemos a Manuel Espino! causante de todos los errores del Partido Acción Nacional.
Un mito obsoleto como los valores cristianos no pueden seguir comunicándonos el porvenir de la sociedad. Hay que evolucionar. Hay que salir adelante. Hay que ser más inteligente que las brujas, y los dioses terrenales. El poder por el poder es lo único que les queda. Pero el poder lo entrega el pueblo.
De todas formas, a pesar de mis violencias, a pesar de mis aquelarres, mi propia soledad de barro y nitroglicerina. Les dejo esta felicitación por pensar en las personas y no en los colores partidistas. Miremos y seamos juiciosos de nuestros actos.
Le digo a Marisol que no me complique la vida resolviendo sus ecuaciones matutinas de responsabilidades. Y sin embargo la miro caminar con el promedio crecido y la victoria entre las células. Yo solo espero que llegue el día que me corra de su vida y me pateé benditamente el trasero.
