Poemas ... Adán Echeverría
IX
Allá es tu vida sobre esa noche que quisiste herirme
que quisiste conquistar la violencia de ya no pertenecerme
he quedado gordo y flácido borroso
en el espejo de la decrepitud donde me instalaste
a rumiar el tiempo a escoger el viento mejor
que ya no me victime
No habrá más pergaminos que respalden tus miradas
no habrá profecías en dónde reclamar
Eso es todo mujer
la despedida
Es la coronación de infieles una avenida en donde nos situamos
donde nos construimos aparte abandonados para traernos el olvido
Bienvenido sea
XI
Quédate con las manos grandes y las cabelleras que mojan tus hombros
con las grandezas humanas del coito victorioso equidistante
Déjame aullar
que baje las alcantarillas donde me palpita el alma
Déjame arrodillarme ante la victoria de tu vida
Has ganado
Eres eso pantera blanca
pura impunidad y desencanto
pura necesidad de instinto en que todo me lo abarcas
Has ganado
Todo me dimite al abandono
y me deshago música y viento
párpado y terroso laberinto
de ese fauno que soy que he sido admonitoriamente
encorvado como el arcoiris que se doblega
como el arpa silencioso de los edificios
Se me cae el rostro de saberme tuyo hasta el huesito
en el hipocondrio de mi voluntad que ya no me obedece
en el hipotálamo que deconstruyes
recupérame la voz en este anochecer que ya no me circunda
XII
¿Quién ha ganado en nosotros?
El intelecto
El sabor prohibido –el maldito nihilismo
El amarillarnos –el dolor de espalda
El rencor invicto –el paraguas de la caricia y la calamidad
El poder de la honra –la sujeción de estratos en que nos dividimos
Has ganado Te he vuelto victoriosa
Yo que siempre pierdo y me ahogo en multitudes
entrego mi derrota y soy poderoso e irrenovable:
no seré quien diga adiós no vuelvas a llamarme
Como una voz diminuta injertada en los oídos
corro y corro sobre pieles lustrosas
XIII
Qué me has dado sino el más puro dolor
purificado y rectilíneo retardado y trovador de lunas
y el no reclamarme las baratijas de un amor extinto
de un no-amor que siempre ha sido robarnos el tiempo y la caricia
Nos gusta el dolor
(somos así: cuarzo y machete desgastado)
y crece la angustia de perdernos para siempre entre los autobuses
entre las manos de otro(a)s
así nos miraremos alejar paso por paso
(somos así: lágrimas y golpes en el rostro)
garra por garra labio por labio soberbios e invencibles
de tu piel a mi piel cuelgan los orgasmos.
