Sentado en la terraza
Quiero que sean tuyos los rincones de la cama
que te llenen la vida de golpes en el vientre
que te regalen la voz de los ojos blancos y el rostro rígido
que te den luz en cada arremetida a tus caderas

Estoy en la gusanera y no tengo remedio
la certeza es la líquida voz de tus orgasmos
la historia primigenia
el bañarte e ir a la playa y la luna de miel que te he pagado
no te alejes mi pequeña Ellos te nombran
sal a recoger las flores que han caído a tu paso
duerme en sus cóleras en sus colillas de vientres y penumbra
anquilosada a ellos tierna y enfurecida
entregada y gobernada en pectorales
entre sus ojos te has desvestido
te has quitado mis caricias una a una
de golpe te has metido entre su lengua
te has vertido sobre su vientre
has atado las vértebras sobre su espalda
tus camisones blancos y el azul de la colcha
llamadas sobrepuestas cartas sobrescritas
Ven antes que me crezca de nuevo el cabello
apodos coaccionantes en que te multiplicas
ya no sé cómo Nombrarte
