Siempre hay que buscar el universo interno sobre la poesía
No hay luz que nos permita dilucidar el universo, más que la que proviene del pensamiento humano. Siempre regresamos al orden primigenio, en este caso a la búsqueda poética. La razón de ser de los poemas. En cada caso y toda situación es la palabra lo único que puede abandonarnos en el Otro para encontrar el Uno mismo. Ya no sería necesario encontrarse sino dentro de la imagen creativa que se nos deviene como principio regulador de nuestra forma.
¿Qué somos más que nuestras lecturas, si queremos llamarle lecturas a las ideas que han caído en nuestros sentidos?
Para hablar de la mujer, para hablar del hombre, del amor, del odio, en fin, de todas las pasiones humanas. Dice Harold Bloom que no ha habido mayor pensador y crítico de la sociedad, por medio de la literatura que el mismo Shakespeare, y este punto de vista del crítico viene a demostrarnos esa búsqueda del Otro para encontrar el Uno Mismo.
En el presente, esa es la razón primordial de encontrar en la creación literaria las posibilidades del pensamiento de una época, de esas búsquedas necesarias que siempre sujetarán la vitalidad.
No puedo abandonar el pensamiento simple de: Usar el sistema, si coicidimos en que el Sistema, fuera todo aquel conjunto de normatividades, tradiciones, políticas de la sociedad. Poder encontrar la raíz de los sistemas y adecuarlos para poder usarlos en favor de la superación del intelecto personal, el abatimiento de las reglas, hace que esta teoría simplista que arriesgue nuevos dividendos. Y la lectura de la poesía siempre podrá indicarnos la conciencia de reconocer esos sistemas alrededor que fluctúan con nuestra propia materia, para que uno pueda subirse (como al abordar la tabla de surf sobre las olas) y uno pueda andar, en equilibrio hasta la arena.
La poesía nos brinda esa herramienta necesaria. Leer poesía, y no hablo acá solo de los versos, sino la poesía implícita en toda obra artística, o de la naturaleza, nos permitirá mirar nuestros alrededores.
Las relaciones con las personas, amigos, compañeros, amantes, parejas sentimentales, sociedad en sí, gobiernos, y cualquier parte del mundo que uno afecta con tan solo existir.
Es sabido que nuestra propia presencia en el mundo ya ha roto el equilibrio, haría falta devastarlo, para nacer de nuevo a la luz primigenia.
En ese sentido uno debe establecer su poética, como ese universo para poder mirar el mundo.
Ha sido Ricardo Romero, el primer poeta con quien pude entender la sensación de que el escritor debe crearse un mundo propio, tan críptico como uno mismo lo manifieste, y que sean los lectores quienes puedan ir abriendo poco a poco estos parámetros.
De nada me sirve narrar el amor, el odio, los rencores de mi voluntad sobre los textos, pero al transformar esos textos en las posibilidades universales de que el hablante lírico no sea el YO testarudo y sapiencial que me presiento como Adán Echeverría, sino de la manera simplista de buscarse, no como Adán Echeverría, sino como ese Otro, con quien estoy diálogando. Hablarse en el espejo, en los espejos, en todos esos Yo's que me represento, por la formación de mi cultura, de todas las lecturas que he tenido, y hablar siempre hacia ese mundo personal críptico, ese mundo personal que dispare siempre hacia un Adán Echeverría universal.
No puedo uno atascarse solamente con lo que su propia vida pueda sentir, doler y recibir de los golpes de oxígeno que es la vida. Uno ya está muerto desde el inicio, y hay que aceptarlo para darse forma al rostro. Hay que recibirlo incluso en el vientre, tallarse las espaldas con el sarcasmo: Jode al de adelante que el de atrás te joderá a ti, decía mi tía... y me acostumbré a la posición del "perrito"....
Hay que salirse de las simples resignaciones, de las mismas máquinas del tedio en que uno puede ahogarse, y la poesía me ha brindado esas posibilidades.



Hipatia de Alejandría dijo
Sigue siendo agradable darse una vuelta por vuestras casas latinoamericanas... mi amiga Sandra (ella es norteam) me dice que prefiere la lit. latinoamericana a la española, por la sofisticación en el grado de relfexión y asuntos varios. Y yo le digo: por la pasión, m'hija, por la pasión...
(Aquí la cosa se detuvo en Lope)
FLEIZ NAVIDAD Y ESPERO QUE LAS FIESTAS LE AGARREN CON BUEN ÁNIMO.
24 Diciembre 2007 | 03:05 AM