Inauguraciones en la galería
Hace muchos años que no se presentaba una noche igual. Las luces en la ciudad son dignas de observación debido al intenso parpadeo que se te va metiendo en la pupila, escarbando, escarbando hasta que el pañuelo te hace mirar de nuevo la ciudad con ese brillo especial que da el andar feliz y sin tapujos.
Y es que para terminar con las cursilerías, habría que ver que las despedidas de soltero(a), son la antesala que dicta que el matrimonio es una figura obsoleta. Ahi vamos todos sobre las chichis de la bailarina, y ahi van todas a nalguear al stripper, y luego entonces como para qué una boda. Mejor las felaciones o morirse en el intento.
El caso es que los nombres, como todas las cosas del destino, siempre caen del cielo. Y podrás soñar que vienen a tu puerta, no uno, sino varios tipos gordos para arrancarte un orgasmo con una violación, y tú te salvarás el día de amor, luego de andar patinando en el hielo, cogidos de la mano, luego de las palabras de "bebecito" que siempre suelen ocurrir en estos tiempos, lista para meterte al baño y olvidar al "marido" (que palabra).
La luz incendia dentro de ti: a ver mírame a los ojos, dime que en verdad estás enamorado... pero qué carajos es esto, si yo solo venía a brincotear contigo. Vamos a la calle, metámonos dentro de las galerías, vamos a mirar ahí, donde está reunidos todos, hay que beber algo más, y ahí van a dar vino luego de la inauguración.
No me has terminado el alma ya. Tienes que golpearme el rostro antes de abandonar el cuerpo hacia los grilletes. Que vengan los sauces a cantar las mañanitas, yo aún no me despierto de esos ojos que siempre me persiguen. Ahí es el sitio, no habrá más jarras, pero seguro habrá "vino de honor", nunca he preguntado dónde queda ese viñedo, pero bueno, todo lo que no has de pagar, venga para acá.
Las noches de las presentaciones son especiales. Antes que nada hay que ir siempre con dos cervezas encima (¿dije 2?), como para que el arte visual no te pegue de golpe (hay tanta nueva propuesta, ok, jelow,diría la Barbie); lo siguiente es el fingimiento de todos, andar mirándose los hombros y decir (mientras la tomas de la mano (lo, las que así lo quieran), ella es mi novia, Hola, como están, hacen bonita pareja, más juntitos, así, así, que lindos se ven, te queda bien el pearcing de la espalda, te queda bien la cortada de la ceja, son el uno para el otro, ni más que bien, ella pintora, él ahora escribe y trabaja de mesero, pero bueno, el tiempo, solo el tiempo iluminará sus recorridos, si la sobredosis no mete su cuchara como siempre; pero mira esto, muy bien el trabajo de los pintores, claro (huyamos detrás de las cortinas, vengan esos deliciosos labios) Mira esta pintura, puedes llegar a adornarte los ojos con tanta ocurrencia (¿original?), que con su pan se lo coman dice el niño.

(foto robada que conste, -y minimizada- jejejeje,
sólo porque soy un mamón de primera)
Hay que andarse mirando las braguetas, copa de vino en la mano, mirar la ciudad desde esas azoteas (y te recuerdo de rodillas sobre el techo, mordiéndote la nuca, aporreando el vientre sobre tus nalgas, que bien es recordar siempre las penetraciones); y ahi viene de nuevo el mesero, poner cara de idiota (o de interesante), beberse otra copa, ahi vienen los reclamos, A mi no me publicaste, siempre son los mismo cuates los que aparecen: carajo ya hay nuevos becarios, diversidad, carnal, diversidad, luego todos culparemos a Cortés Ancona, mientras tanto, sírvase hojear la nueva revista Generación, puro yucatequito, diversidad, carnal, diversidad, y el carnaval de la memoria muy por debajo de las cuentas.
Me faltó el churro de hierba, eso que ni qué, pero llegué puntual a casa, con la hormona en el aire, o debajo de las venas, limpio como la horca, hasta que nos reuna una nueva presentación, donde nos demos todos de besos, nalgadas, brindemos por los pintores, por los escritores, por toda la gente de "talento", y es que ella tenía talento, casi casi como Gerardo Déniz, y el triunfo del Premio Aguascalientes.
No debemos dibujarnos más que nuestras caretas representativas del diluvio, ese diluvio de acostarnos con cuanta gente ande dispuestita, y allá vienen de nuevo los besos, siéntate acá en mis piernas, déjame mirarte el cabello rojo, cómo me recuerdas a tu hermana, así, así, tan superficial como la has criticado siempre.
Y acá nos viene de nuevo el labio superior hacia mis dientes, y yo que me recuerdo siempre, de techo en techo, mirando las luces, las endemoniadas luces de siempre, en esta ciudad tan casta; si hasta la catedral brilla con estas luces sobrepuestas en que yo me rectifico, ¿No he sido yo el que siempre le ha tirado piedras a los enamorados?
