Alcoholismo incendiario
Como diría la Judas: "De borrachos estoy hasta la madre", pero que culpa nos tenemos nosotros los alcohólicos de deambular por el mundo, siempre sobre la ruta de la cordura inhóspita. Diré como Armando Pacheco, soy un borracho y a mucha honra, manque me saquen planas en el periódico.
El caso es que todo salió a pedir de boca, hasta las pláticas trasnochadas. Uno tiene que decir las cosas claras, y el caso es que la Santaolaya es una mujer increíble. Lo que uno no tolera es que anden ahi los cuentagotas, colgándose de las ganas de una mujer escritora que siempre anda de luchona y dale que dale con la palabra diaria.
Pero bueno mi Sanctis Olaya, te agradezco el tequilita y el empujón hacia la cama. Uno se tiene que ir a dormir cuando es necesario.
Pero la noche no pudo aquietarnos con sus redes. Hemos comprendido de una vez y por todas que las palabras siempre llevarán el acento positivo de las intenciones.
No hay más que pedirse dentro de la noche, no hay más que vincularse. La amistad que se prolonga y el dedo en la llaga, siempre dispuesto a lastimar. Habrá un poema inconcluso siempre del otro lado, siempre del otro lado.
Se agradece enormemente la voz de Angélica, Iván, Andrés, Adriana, Alejandro, Víctor, Ángel, pero sobre todo, la voz inquieta y siempre ditirámbica de la Judith Santopietro. Esa otra forma de recorrer el Distrito. Salud desde ahora, y desde nuestros mutuos pasados.
Como le dije a Santa Olaya: Son las pasiones, las pasiones que siempre se nos antojan revolución.

Alicia dijo
La noche es el espacio en que mejor fluyen las palabras. Sobre todo aquellas que no necesitan pronunciarse. Los demonios abren los ojos y se apresuran a cortar cabezas. Allí, en el infierno, la amistad se prolonga y el dedo en la llaga también. Este poema inconcluso que soy te dice... Yo también te quiero.
23 Abril 2008 | 08:16 AM