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Perversiones de Hombre Ave

Se dejará sentir la oscuridad de esta mente: Adán Echeverría en la distancia de sí mismo.

22 Abril 2008

Trasnocharse hasta morir

Desperté en el cuartito rojo con unos deseos terribles de matar o matarme, sin embargo salí ileso. La cordura ha dejado que el roto sueño de esperar sobre uno mismo se diluya. Y es que hay ocasiones cuando la violencia entra de puntitas en las orejas y uno no puede sacudir más que los puños. ¿Me he quedado solo? ¿Quién no puede tolerar la misma soledad de los sepulcros? ¿Quién no puede medirse el féretro cuando va de compras? ¿Quién no quiere la rata del espejo entre sus piernas?

Me han hablado de novelas, de chantajes, del puritito drama en que uno siempre va empeñado. Eso soy. Este ditirámbico silabario en que me deposito. No queda otra cosa que no sea la palabra. He leído tu labio, he leído tu diario y no hay mayor sorpresa, he leído tu terca voluntad de aferrarte a ese humo, de estar en otros brazos descansando hacia el amor, pero las mordidas que me debes son tan solo puritito desenfreno.

Supe siempre que el tigre que me habita no logra fácilmente ser domésticado bajo las piernas de nadie. Lo dije en el café, los novelones tienen un momento y un final. Y salva sea la parte en que aún no puedo descubrir esa oscuridad dentro del túnel.

Qué hay de mi carácter. Aquella diosa de ámbar que se dejó salir por el costado. Aquella boca de agua con sus espinas, dobladitas sus espinas, bebiendo café con su delgadez de siempre, mirando mirar cada silencio atorado en la garganta. Aquella princesa de luz, que se aleja, se acerca, se aleja. Esas cejas de terrible lasitud que siempre habitarán la mente con todo el daño que causa su belleza. Y esta pantera blanca que nunca ha podido relamerse el lomo bajo de mis pies, sobre mi cabeza, así, encirculados y girando, girando van los ojos, la lengua gira y gira en el dolor de despreciarse. Qué ha sido de las calles de adoquines, cuando el frío se nos colaba por los pasamontañas, esas montañas verdes que tantas veces construimos. No, yo no te he amado. No, yo no se amar, y cada una tuvo su porción de realidad sobre el intelecto. Acá nos vamos como los murciélagos a pasar la noche dentro de la cueva, cuidándonos el semen para una nueva temporada de calores.

Y es que hoy que despierto y todo es el grito de: No sirves para nada Adán Echeverría, sólo te gusta perder el tiempo habiendo tantas cosas por hacer, no sirves para nada Adán Echeverría, ni tus cojones son suficientes para tomar el arco y ensartarte la flecha en el pescuezo. Y así abundaron los golpes, los empujones hacia la calle, romperse los dientes, los labios, tirar las cosas hacia el infinito, y sacar de la vida todo aquello de a disgusto. Alguna vez lo escribí a los diecisiete: No necesito el amor de nadie, quiero sentirme solo. Y no han podido largarse de mi vida en el tiempo necesario para no sacarme los colmillos.

Es una prisión la necesaria. Es un sanatorio lo que exijo, o alguna noche cabra que pueda venir a brindarme el odio necesario para salir y asesinar a alguien, al primero que te mire, al que te golpeé con el hombro al pasar, al que quiera levantar la voz cuando te habla. Habría que salir de día y dispararle a todo el que vaya pasando, cacería señores, cacería, que la vida no logra alcanzarnos para sobarnos la cabeza y decirnos: Cálmate Adán, calma, soooo, que la zanahoria se te cae de los belfos, y ni un terrón de azúcar espera tu indescencia.

Hay que rematarlo, que me atraviesen el culo los violadores, que me saquen los ojos, como tantas veces lo habia deseado esa mujer de labios finísimos.

En qué me he convertido, en el abusador de siempre, en el irresponsable, en el tipo amargado que todo lo odia y con nada puede estar contento. En el eterno indio que se queja, en el perverso hombre ave que siempre me habita, y es que todo esto es un teatro de fantasmas, en el que uno puede regodearse la pupila con el fingimiento. De ser un niño genio que traspasa las comunidades escolares, en ser un niño sabio que siempre tiene una respuesta dentro de las discusiones, en un niño eterno que nunca se deja amedrentar por las imposiciones. Viva la anarquía de mis párpados, el sudor del miedo, el terrible espacio en que puedo descansarme. Ya lo habíamos planeado, morir a los 40 años, y eso que es parte del deseo, siempre será mejor para un crío en desarrollo, que no tiene la culpa de tener un padre tan lleno de odios, altibajos y duermevelas inquisidoras.
Porque un tipo del ambiente a que pertenezco no ha nacido para encontrar educación, moral, rutina, mucho menos felicidad arcaica.

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Mérida, México
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Contador Gratis Mérida, Yucatán, (1975). Escribe poesía y cuento. Biólogo con Maestría en Producción Animal Tropical por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY). Integrante del Centro Yucateco de Escritores, A.C. Ha publicado en poesía El ropero del suicida (Editorial Dante, 2002), Delirios de hombre ave (Ediciones de la UADY, 2004) y Xenankó (Ediciones Zur-PACMYC, 2005), y el libro de cuentos Fuga de memorias (Ayuntamiento de Mérida, 2006). Ha compilado como coautor el libro Nuevas voces en el laberinto: Novísimos escritores yucatecos nacidos a partir de 1975 (ICY, 2007). Participa en los libros colectivos Litoral del relámpago: imágenes y ficciones (Ediciones Zur, 2003), Venturas, nubes y estridencias (ICY-INJUVY, 2003), Los mejores poemas mexicanos. Edición 2005 (Fundación para las letras mexicanas y Joaquín Mortiz-Editorial Planeta, 2005). Premio Nacional de Poesía Rosario Castellanos, (2007) convocado por la Universidad Autónoma de Yucatán. Ganador del X Premio Nacional de Poesía Tintanueva 2008 (convocado en 2007); Premio de Poesía Joven Jorge Lara (2002). Ha obtenido becas estatales y fue Becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) categoría Jóvenes Creadores en Novela (2005-2006). Mención de honor en el Concurso Nacional de Cuento Carmen Báez (2005), de Morelia, Michoacán Es parte del consejo editorial de la revista Navegaciones Zur del Centro Yucateco de Escritores, A.C (CYE). Ha publicado en las revistas Abisal del Instituto Quintanarroense de Cultura; Luna zeta, Fandango y Plan de los pájaros (Oaxaca). En la revista Acequias de la Universidad Iberoamericana de Torreón (Coahuila). En los suplementos Arena del periódico Excélsior y El Ángel del periódico Reforma y las revistas Tierra Adentro de CONACULTA, Alforja de poesía de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), SIC y los otros errores, Opción del ITAM, La Colmena, Blanco Móvil, Archipiélago, El Universo del Búho del Instituto René Avilés Fabila, Eje Central y Registro (Distrito Federal); en la revista Salamandra de la Universidad Autónoma Chapingo y la revista Molino de Letras de Texcoco (Edo. de México); en la revista Tabique (Cuernavaca, Morelos); en la revista Puntos suspensivos (Zacatecas); en la revista Iguana azul (Puebla); en la revista Cultura Veracruz (Veracruz). Ha publicado también en los proyectos electrónicos Prometeo digital de la Asociación Prometeo de Poesía (Madrid, España), en el Proyecto Sherezade de narrativa contemporánea de la Universidad de Manitoba (Winnipeg, Canadá); en la Comunidad Literaria Ficticia (México). En la revista electrónica El Otro Mensual (EOM) del sitio Eldígoras (Barcelona, España); en la página Letralia. Ciudad de letras (Venezuela), en la revista electrónica The Big Times (Puerto Rico). Participa en el taller del CYE y coordina la Catarsis Literaria El Drenaje.

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