El nombre se ha perdido en el muro
Hoy tuve la oportunidad de mirar al presidente nacional del "pan" (un partido de esos que hay en México), y casi me atraganto con el desayuno. El tipo es de un marcado vomitable estilo. Un estilo hecho en la zona de maquillaje y estereotipos. Este debe ser un orador, así debe ser el líder. Hay que mirarse el liderazgo representado en esta forma, los lentes, el saco, la forma de hablar, esa lentitud salinista tan pero tan reformada por el vaquero de Guanajuato, ese que fue igual presidente de México y que todos tratamos de olvidar.
El caso es que el presidentito del partidito dijo no poder sentarse a negociar con el EPR, ese grupo social que lucha por sus ideales.
Cada quien en su trinchera, dicen, pero Marcos, no aquel del que todos estábamos orgullosos, sino ese que tiene su fábrica de muñequitos con pasamontañas, ahí en las selvas de Chiapas, sí ese de las piernas más lindas de todo el sureste. Cuanta sangre derramada, y sus cinco minutos de gloria al estilo de Súper Marcos. El zapatista contra el Cibernético, rezan los carteles. Y es que la publicidad, la mercadotecnia han hecho lo que quieren con la izquierda, y eso está bien; carajo el ingenio se agradece siempre para los publicistas.
La culpa no es de la estaca, dice Chico Ché, y el extinto poeta siempre ha tenido la razón, sino que nos lo diga su propia muerte y sus ojos sempiternamente rojos, cuánto nos ha dejado el poeta.
Así nos hemos ido sacudiendo la tristeza, de mirar a los niños de la calle, y ya los trabajadores legislan nuevamente pa ver cómo le hacen pa permitir trabajar a los niños menores de doce. Si tan lindos que se ven vendiendo chicles.
Ahí me la pasaba mirando las mantas en reforma, y el concurso de porras estaba de al tiro. No son las marchas señores las que harán mejorar al país. No son los plebicitos ni las multitudes en el zócalo, es la verdad entre los dientes.
Todos esos que se oponen al otro, esos son los que tienen pulgas en el cuello. El pobre germancito, ese el del partidido azul, que puso al niño felipillo en el poder. La culpa no es del Peje, sino de toda la parafernalia que siempre trae consigo.
Está bien. Las luchas de las multitudes sirven para que las fotos sigan saliendo, y se nutran los periódicos. El maldito y triste Teatro de la Democracia de México.
Sigo con el plan: Has patria, mata a un diputado. De diputados están llenas las medallas. De diputados está lleno el erario. De diputados está llena la panza de la table dancers. Ay mamachita, diría Resortes.
Y esto porque uno no puede generar conciencia en un mundo de asaltos visuales como el que tenemos. Son solo tres cosas las que deben ser prioridad para el país:
1. Educación laica, gratuita y de calidad para todos los mexicanos.
2. Libertad de cultos, y reconocimiento de la cultura de cada uno de los pueblos existentes. Apertura cultural.
3. Inversión en la ciencia y la tecnología, para el desarrollo de México.
Mas gente que piense y genere ideas y trabajo, y menos bolsones que hacen carrera en algún partidito de esos que tienen secuestrado el erario.
¿Qué sería de México si se redujeran a 32 los diputados, y a 32 los senadores? Uno por estado.
Por lo pronto, con tanta chamba, tendrían que trabajar en chinga, sólo así desquitarían lo que ganan.
Y con toda la lana que nos ahorraríamos, seguro bajaríamos la Deuda Externa.
