¿Qué nos dice esto de la Rebeldía?
Voy por la vida hilvanando traspiés
como una estúpida
y cada día yo pienso esta vez
será la última.
Flans
No hace falta más que mirarnos al espejo cada mañana y decirnos, con el poeta: He ahí la poesía. Mirar a un lado de la cama, ver a nuestra pareja y recitar: Me gusta cuando callas… Sentarse en la cantina, ver al amado pasar mientras pensamos: Acá debería estar tu cuerpo… caminar bajo el sol de las tres de la tarde hacia la casa, sin soltarse las manos del cuaderno de notas.
No hace falta más que saludarse todos los días en el excusado y saberlo, saber que la lucha tiene que ser continua y en derredor. Mirarse una noche sobre el segundo piso del teatro y escuchar la voz diminuta sobre el hombro, ¿acaso eres rebelde? ¿acaso estás enamorado? ¿acaso nos hemos traicionado todos mutuamente?
Henos acá, dirían los personajes de Shrek, acá mirándonos leer, escuchar nuestras propias diatribas, puritita demagogia con esto de los esfuerzos culturales. Hoy que la poesía sigue estando tan vilipendiada (léase los discursos desgarradores de los poetas que han sufrido tanto, al declararse desierto el más afamado premio nacional de poesía); y aún sabiendo la decadencia poética que existe, aún muchos años después de que Bertold Bretch nos dictara en 1931: Nadie paga ya nada por la poesía. / Por eso hoy no se escribe. Los poetas preguntan: /«¿Quién la lee?» Mas también se preguntan: /«¿Quién la paga?» y en ese mismo texto remata contundente: ¡Tened cuidado! ¡No podéis prescindir de nosotros!
Es así como hoy, tengo que reconocerlo, nos reúne de nuevo el quehacer poético. Y desde acá me congratulo con Armando y sus colaboradores, por el impulso de siempre, que los lleva a tener este producto de nuevo en nuestras manos, en nuestros ojos; y quiero mirarme acá, en 19 años, para presentar de nuevo el número “tantos” de una revista que perdurará.
Y es que el camino es arduo, y la carne débil, porque ahora el insulto nos aguarda, el abandono nos espera agazapado, será la lucha contra la corriente para mantener vivo el proyecto, mantenerlo fresco, con ese renovado entusiasmo que da el quehacer editorial, la formación de los forros, la edición de los textos, el compromiso con los autores.
Ustedes, y claro, nosotros, seremos los jueces, de la revista tanto como de la obra que en ella aparezca. Y es que en estos tiempos siempre será importante andar lanzando las obras de los que vienen, de los que están, los que han estado. Sobre todo por estos jóvenes compañeros que comienzan, que Armando Pacheco junto con Saulo de Rode van impulsando, y les abren las puertas, y la página en blanco; pero así como uno no puede dejar de decirles, bienvenidos, y que baste el apretón de manos, el jalón de versos, la nalgada del acento bien puesto, habrá que levantar la voz para señalar los desaciertos, para que ellos vayan conformando su literatura, su propia voz, que siempre será esa la búsqueda (¿acaso no?).
Por ahora uno puede decir, se nota que Saulo es el subdirector de la revista, si todos estos chavos escriben como Saulo, cito: Hoy las cegueras que beben la sangre de las hienas vagan sin alma, un verso de Saulo; comparado con: El agua de aire se vuelve polvo en la brisa de muerte. ¿no suena a Saulo? A pesar de los parecidos, no, no es de Saulo, pero por ahí vienen las influencias, las revisiones, el ir creciendo como taller, y el editar una revista; negarse los unos a los otros, dice el filósofo con mucho filo entre los dientes.
El tiempo y los lectores serán los jueces, y habrá que aplaudir las intenciones, el arriesgarse a ser leído, y desde ahí siempre los que empiezan serán bienvenidos.
Alguna vez el maestro Wong me respondió, cuando le pregunté si participaría en el Festival de Poesía Internacional que se llevaría a cabo en el DF: ¿Festival de Poesía?, ojalá haya al menos un poema en ese festival, y no tanto renombrado poeta.
Así habría que definir los proyectos de poesía, porque siempre será parte de la crítica mal sana, eso de querer tener cada quien la razón sobre qué es y qué no es poesía; por ahora me quedo con el texto: Apreté con mis manos sus muslos / Y le dije al oído cuánto miedo me causa la noche; listo, la mañana valió la pena, Hay Poesía, luego Hay Revista de Poesía, entonces diremos todos ¡salud!, por la victoria de los cuerpos, por el canto de los mandriles, por el grito de los loros, y por el oleaje que no se cansa de lanzarnos arena a los ojos; y que nos hace vivir, mirarnos al espejo cada mañana, sacarnos la lengua, sonreírnos, en ese momento que nadie nos mira, y que tenemos puesto nuestro verdadero rostro.
Acá estamos, henos acá, mirándonos de frente para decir: Silencio… ha pasado un ángel, y ese ángel estará con nosotros siempre que Armando nos siga convocando a leer su proyecto, su rebeldía que no tiene causa, su rebeldía que aborrecemos, su maldita rebeldía a cansarse, su estar ahí siempre recordándonos que hay que trabajar, que no basta con leerse, o escribirse, sino compartir el espíritu, compartir el pensamiento y darlo todo, he ahí su espíritu de lucha, contra todos hasta contra sí mismo; y eso es lo que lo orilla a mantenernos informados de cada paso que da; lo que lo lleva a invitarnos a reconocer que siempre hay que trabajar con ese mismo ímpetu, con esas ganas de arriesgarlo todo para tener en las manos un producto del ingenio, esta rebeldía armandesca que nos hace saber que siempre hay un lector para nuestra obra, siempre hay alguien que lo apuesta todo para que sigamos creyendo en esto de la creación, en esto del aporte a la tradición; para que al leer poesía nos demos un descanso, y así, reflexionar en el impulso del otro, del otro mismo que somos, y del otro que nos circunda y vueltas a nuestro derredor, esperando caer encima y doblegarnos. Estar ahí, demostrarnos en el poema, con el poema, que la vida existe plenamente en otras mentes, que no estamos solos más que si así lo deseamos. Porque lo deseamos, porque para escribir nos hace falta nuestra soledad, y así lograr hacer que el otro, el lector, se sienta acompañado.
Leído en la presentación de la revista Letras en Rebeldía, No. 2.

Rosa Espinoza dijo
La cita en el principio de este texto es de Luz Casals, no de Flans
5 Junio 2008 | 04:46 PM