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14 Octubre 2007

Contar cuentos. (Crítica literaria XI).

Leído: Obabakoak, de Bernardo Atxaga.

Psé. A ver. No es una novela. Tampoco es una recopilación de cuentos. Anda a caballo entre las dos, y ahí es donde mete la zarpa. Quiero decir con esto que en teoría se trata de una serie de relatos cuyo único lugar común es... un lugar: Obaba, una aldea ficticia del País Vasco. En teoría porque no lo es; hacia el final cobra una estructura y se convierte en novela: continúan los personajes y continúa la historia, crece, se organiza y funciona. Mi sensación, al leerlo, era la de toparme con una construcción accidental, con un autor que había recogido material disperso que tenía escrito y al final se atrevió a hacer una novela corta. Me sentí hasta cierto punto engañado. Si me vendes relatos, hasta el final. Si me vendes novela, desde el principio. No “aprendas” sobre la marcha y al final te lances.

Nunca lo repetiré lo bastante: será todo lo postmoderno que queráis montar una historia a cachos y no con esa linealidad, supuestamente tan cómoda, de contar una historia del derecho y no del revés, tan propia de la literatura del siglo XIX, con su introducción, su nudo y desenlace. Ah, es que eso es muy fácil. Claro. Hay que rizar el rizo y que el lector deje de ser “hembra” —como decía Cortázar antes de que las feministas se le echaran al cuello— y pase a ser “macho”, activo y participativo, y se dedique a colocar las piezas del puzzle que cuidadosamente el escritor ha dispuesto al azar, que mola más que dárselas numeradas.

Me parece muy bien.

Siempre que se sepa hacer lo otro.

Me explico: Dalí sabía pintar. Y pintaba. En determinado momento le entró la humorada de realizar la escultura “Teléfono bogavante”, que consistía en un teléfono cuyo auricular era un bogavante —nunca os lo hubierais imaginado—. Se lo cascó por quince millones de pesetillas a la casa de subastas Christie’s un año antes de palmar, en el 88. Eso es digno de carcajada y aplauso, sí.

Pero Dalí sabía pintar. Que fuera un capullo oportunista —avida dollars— es posterior y secundario.

Frente a esto, imaginad la siguiente situación: llega un tío, suelta un poco de basura en la planta de arriba del Museo Reina Sofía de arte contemporáneo y lo llama “Objetos dispuestos al azar”. La pregunta es: ¿sabe hacer otra cosa? ¿No hace eso porque es incapaz de esculpir? ¿Dónde está el arte ahí? Sin comentarios.

En literatura, lo mismo. Demuéstrame que sabes manejar una trama. Enséñamelo. Construye tu arquitectura novelística de forma que no se te caiga. No me lo hagas fácil tampoco; te voy a pillar. Engáñame. Móntame un rompecabezas tan bien hecho como el de Rayuela, o hazme creer que leo una novela decimonónica lineal y hasta juvenil e intrascendente cuando por debajo la estructura hace volteretas —ajem. Como Politeísmos. Salvando todas las distancias, por supuesto—. Pero no me canses. No me aburras. No fuerces mi paciencia. Te leo en mi ocio. No eres tan importante como crees. Quiero una ficción, quiero una puerta a otro mundo, amable o tremendo, no me importa. Pero eso es un libro y es lo que pido. Yo leo con los dientes y trituro, no con los ojos. (También mis propias obras; hay que ser consecuentes. Otra cosa es que me calle la autocrítica. De momento.)

Bueno. Que conste que estoy siendo injusto con Atxaga. No he leído más obras de él que Obabakoak. Es un buen escritor y tiene ahí relatos excelentes, pero otros pierden fuerza —voy a leerlo más y posiblemente me retracte de este artículo—. Lo he cogido de excusa para soltar unos cuantos espumarajos contra la postmodernidad. Ya lo dejo.

Tiene un cuento magnífico, Obabakoak. Es el siguiente:

Para escribir un cuento en cinco minutos

Para escribir un cuento en sólo cinco minutos es necesario que consiga —además de la tradicional pluma y del papel blanco, naturalmente— un diminuto reloj de arena, el cual le dará cumplida información tanto del paso del tiempo como de la vanidad e inutilidad de las cosas de esta vida; del concreto esfuerzo, por ende, que en ese instante está usted realizando. No se le ocurra ponerse delante de una de esas monótonas y monocolores paredes modernas, de ninguna manera; que su mirada se pierda en ese paisaje abierto que se extiende más allá de su ventana, en ese cielo donde las gaviotas y otras aves de mediano peso van dibujando la geometría de su satisfacción voladora. Es también necesario, aunque en un grado menor, que escuche música, cualquier canción de texto incomprensible para usted; una canción, por ejemplo, rusa. Una vez hecho esto, gire hacia dentro, muérdase la cola, mire con su telescopio particular hacia donde sus vísceras trabajan silenciosamente, pregúntele a su cuerpo si tiene frío, si tiene sed, frío-sed o cualquier otro tipo de angustia. En caso de que la respuesta fuera afirmativa, si, por ejemplo, siente un cosquilleo general, evite cualquier forma de preocupación, pues sería muy extraño que pudiera encaminar su trabajo ya en el primer intento. Contemple el reloj de arena, aún casi vacío en su compartimiento inferior, compruebe que todavía no ha pasado ni medio minuto. No se ponga nervioso, vaya tranquilamente hasta la cocina, a pasitos cortos, arrastrando los pies si eso es lo que le apetece. Beba un poco de agua —si viene helada no desaproveche la ocasión de mojarse el cuello— y antes de volver a sentarse ante la mesa eche una meada suave (en el retrete, se entiende, porque mearse en el pasillo no es, en principio, un atributo de lo literario).
Ahí siguen las gaviotas, ahí siguen los gorriones, y ahí sigue también —en la estantería que está a su izquierda— el grueso diccionario. Tómelo con sumo cuidado, como si tuviera electricidad, como si fuera una rubia platino. Escriba entonces —y no deje de escuchar con atención el sonido que produce la plumilla al raspar el papel— esta frase: Para escribir un cuento en sólo cinco minutos es necesario que consiga.

Arf. Qué buenísimo.

Lo malo es que continuuuuuuuuúa. Y nos narra una historieta de una señorita que se quema la cara. A mí, personalmente, me la trae al fresco después de leer eso. Estaba tragando metaliteratura, que es esa pijada en la cual escribes sobre escribir. Lo estaba disfrutando. Me gustaba. Pues que no me salga por la tangente, coño, que me da rabia y me entran ganas de agarrar las tijeras de la carne, el cuchillo jamonero y el hacha.

También tiene Obabakoak el mejor cuento de la historia de la literatura. (Hala. Y me quedo tan ancho. Y que me lo rebatan. Sí. EL MEJOR CUENTO DE LA HISTORIA DE LA LITERATURA.)

Claro que no es suyo.

¿No sabéis de cuál hablo? Pues agarrad las palomitas, repantingaos en el sillón y preparaos a disfrutar. Es breve. Brevísimo. Como buen cuento.


El gesto de la Muerte.

Un joven jardinero le dice a su príncipe:
—¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar lejos de aquí, en Ispahan.
El bondadoso príncipe le presta su mejor caballo. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
—Muerte. ¿Por qué le hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
—No fue un gesto de amenaza —responde la Muerte— sino de sorpresa. Pues lo veía lejos del lugar de la cita, ya que debo tomarlo esta misma noche en Ispahan.

¿De quién es este prodigio? JA. Pues de todos y de nadie. Es popular, señores. Es de Cocteau, de Borges que lo “tradujo” —como traducía él, inventándose la mitad, de hecho yo no he encontrado el original de Cocteau, aunque tampoco es que me haya matado a buscar—, de Somerset Maugham, de John O'Hara, de García Márquez, de Juan Benet y hasta de Terry Pratchett. Es de Yalal Al-Din Rumi —éste suena más antiguo, ¿eh? Pues tampoco es el autor—. En teoría es de las Mil y una noches —en las mías no está, lo juro, pero es que no tengo las que “tradujo” Galland sino una edición actual, mucho menos fantasiosa—. Es de todos. Y de Bernardo Atxaga, por supuesto.

[Filólogos del mundo, aburridos y necesitados de hinchar vuestro currículum con publicaciones en revistas especializadas, ¿quién se anima a seguirle la pista textual a este cuento? Las ciudades fatídicas varían entre Samarra e Ispahan; da para un estudio abultadito. Yo paso.]

Obabakoak es realismo mágico y un Cien años de soledad de segunda fila. Bien escrito, por descontado —yo no leo mierda, salvo cuando lo hago—. En la literatura vasca dicen que es la puta hostia; en la universal creo que su sombra es poco alargadita. Me gustan sus pinceladas de relato popular, el cuento del jabalí blanco —otra corza de Bécquer—, el relato del chico alemán al que le escribe cartas una chica ficticia —como la historia de Kafka y la muñeca viajera—. Me gustan los retazos de folclore, la superstición, el lagarto que se mete por el oído y deja sorda y tonta a la víctima, los cuentos de viejas. Ahí gana fuerza y profundidad.

Porque los mejores relatos, al final, son los de toda la vida. Y si no me creéis, pinchad en el vídeo, un pequeño ejemplo de la obra maestra del marionetista Jim Henson, alabado sea.

Desde el faro,

Al.

Álvaro Naira © 2007

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23 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Bof. Al menos actualicé. Sí, ya sé que es un artículo pedantón.
Para todos los adoradores de Jim Henson, se puede bajar la serie del cuentacuentos —lo MEJOR que hizo en su vida, e hizo maravillas— aquí. Recomiendo especialmente “El soldado y la muerte” y “Hans el pequeño erizo”.

Saludos. Si es que queda alguien al otro lado. Parece que lo hago aposta lo de perder lectores con mi ritmo de actualización, ¿eh?

Ah. Lo olvidaba.

Sin novedades en el frente. Naturalmente, me refiero a la publicación de Politeísmos.

14 Octubre 2007 | 04:01 AM

The Watcher

The Watcher dijo

Pues como casi siempre me quedo con la duda de si lo recomiendas o no, si lo consideras malo, bueno, o ambas. Aunque el fragmento de "para escribir un cuento" es realmente bueno.

Eso sí, en lo de Jim Henson completamente de acuerdo. Un maestro.

Un saludo.

14 Octubre 2007 | 01:05 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Lo genial del Cuentacuentos es la mezcla de muppets, sombras, dibujo, actores reales, princesas encantadoras, príncipes absolutamente papanatas con peinados como el de Beukelaer y, sobre todo, el quiebre de escenarios: de pronto está junto al fuego contándote una historia, se levanta del sillón, echa a caminar y en tres pasos está dentro del cuento, bajo la nieve. Los comentarios del perro interactúan con los personajes. Las sombras de los personajes se recortan sobre los vasos y copas del cuentacuentos; caminan por bosques dibujados pero están en cabañas reales. Los palacios son pinturas. Y todo queda de puta madre, no cutre, porque no intenta ser realista sino mágico; me recuerda al Kwaidan con sus paisajes llenos de ojos en el cielo, que remiten a Cocteau, en última instancia, y dejo la pedantería para otro momento, que los cinéfilos —dentro de cuyas filas no me cuento— se me echarían al cuello y a las pelotas por comparar una serie para niños con uno de esos pijoteros señores de culto de la vanguardia.

Yo que sé. Me encanta el Cuentacuentos, me encanta Jim Henson, me flipan los marionetistas en general y el teatro de títeres. Las transformaciones son sutiles, elegantes, sin tirar del puto ordenador. Se transforma en una liebre de peluche muy cómica, que no intenta ser realista, debajo de un hatillo de mantas. Se transforman tres hermanos en cuervos, cuervos de verdad, mientras la bruja recita su ensalmo sin parar, de los que acojonan: "Plumas tendrán, alas les saldrán, sus picos graznarán, sus ojos llorarán, plumas tendrán, alas les saldrán, sus picos graznarán, sus ojos llorarán", así tres veces, faltaría.

Es parecido a Laberinto, con el Bowie transformándose en sus trapos y sus trapos aleteando y surgiendo la lechuza blanca de golpe. Pero incluso el cambio es superior al de Laberinto, menos "currado". Por eso envejece mejor.

Si un tío se transforma en lobo frente a la cámara, con todo lujo de detalles, por bien hecho que esté, algún día rascará y dará risa, porque la técnica mejora cada minuto. En cambio, si va corriendo como hombre, se atraviesa un roble en la cámara y por el otro lado sale un lobo, nunca quedará mal. Lo sutil aguanta el paso del tiempo. Lo evidente falla. Así es, así será siempre. Pero házselo entender a Hollywood...

Lo que me flipa del Cuentacuentos es el aire trágico. Los cuentos populares no son "bonitos". Son sarcásticos, humorísticos a veces, sanguinarios, duros y crueles, como la vida misma. El soldado que venció a la Muerte parece ser el propio narrador, al que no aceptan ni en el cielo ni en el infierno, que continúa viviendo. Para siempre.

Es una serie que me hubiera gustado ver de crío. No fue el caso. Por suerte, yo seré un crío hasta que me muera.

14 Octubre 2007 | 04:22 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Se ha jodido youtube y los vídeos no se cargan con normalidad. Si contáis hasta setenta cara al este y le cantáis a la luna y al sol a la vez, desnudos, empapados en la sangre de algún sacrificio humano, acaban por aparecer en la página, entre estallidos de cólera divina.

Si no, los podéis ver aquí:

Tomadura de pelo en la Feria de Arte Contemporáneo (ARCO).

Cuento tradicional celta del Cuentacuentos de Jim Henson (MUY recomendable).

14 Octubre 2007 | 06:18 PM

Javi Llamazares

Javi Llamazares dijo

Pues la verdad, no he leído hasta ahora el obababbaloquesea y, después de leer tu post... casi que sigo en las mismas. Lo que sí he leído —hace mucho ya— es algo de poesía del pavo este (Híbrido & no sé qué) y sí que me gustó. Claro que yo entonces era un adolescente impresionable, y aún no me daba cuenta de que las vanguardias estaban ya más caducadas que los timos baratos del de Cadaqués.

15 Octubre 2007 | 12:15 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Ayer la coctelera dejó de funcionar. Deberíais agradecérselo, porque os librasteis del artículo más espantoso, ñoño, autocompasivo y repugnantemente personal de la bitácora. Que no voy a subir, porque en cuanto vi que el alojamiento estaba de reparaciones, no lo escribí.

Para los que no pueden soportar los deseos de husmear en mi trágica, gótica y atormentada vida, el año pasado subí un post que podría haber firmado ayer. Y sin modificarlo apenas; hay que ver las pocas cosas que han cambiado en todo este tiempo... Al que le pique la curiosidad de saber cuál fue el acontecimiento terrible que tuvo lugar el día 15, que pase por caja.

A Javi: Obabakoak no está mal. Realmente es recomendable. Lo que pasa es que yo hace mucho tiempo que pasé a ser el pitufo gruñón y a todo le saco punta. Y a cada minuto me molestan más las pretenciosidades académicas, al tiempo que no me satisface ninguna obra de fantasía del fandom.

Me hago viejo.

16 Octubre 2007 | 08:36 PM

lilseh

lilseh dijo

Hola, pasaba por aquí... una noche calurosa acá en Monterrey; y bueno, un espacio es éste bastante grato...saludos! lilseh.

19 Octubre 2007 | 05:18 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Saludos, lilseh. Este espacio sería más grato si actualizara con más frecuencia... Gracias por la visita y el comentario. Prometo volver a actualizar con asiduidad. Así no es sistema.

19 Octubre 2007 | 04:56 PM

Palimp

Palimp dijo

La única novela que he leído de él es precisamente decimonónica y correcta pero sin ir más allá. Veremos este Obabakoak a ver que tal, porque después de la movida con Echevarría y la hija del acordeón le he cogido paquete.

POr cierto, a la que te mueves te asalta la publicidad. Buen blog tienes montado por aquí también.

19 Octubre 2007 | 05:45 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

¿Publicidad? ¿Te salta aquí en el blog?

Ajajá. Eso es porque no usas mozilla, je.

Nos leemos. Gracias por la visita.

19 Octubre 2007 | 06:23 PM

el_clavadista_solitario

el_clavadista_solitario dijo

En literatura, Alvaro, todas las historías (bueno, dejémoslo en casi todas) que uno pueda llegar a imaginarse han sido ya inventadas por otro. Procuremos, entonces, volcarnos en los modos, las formas, para llegar a sorprender o -al menos- entretener. It's not the song but the singer.

julian bluff

20 Octubre 2007 | 08:17 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Completamente de acuerdo. No sé cuántas veces lo habré repetido en los archivos :)

El problema de Obabakoak es que resulta fallido precisamente en eso: en la forma de contarlo. Que juega a contarlo a cachos y luego lo cuenta en novela. Que se cae a trozos la estructura...

Bienvenido al faro, clavadista.

20 Octubre 2007 | 08:21 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Me repito como las morcillas: sólo hay tres historias. El amor, la vida y la muerte.

La originalidad estriba en cómo las cuentes...

Dioss, tengo que actualizar. Y cómo me cuesta.

20 Octubre 2007 | 08:24 PM

Pangeah

Pangeah dijo

Yo prefiero los novelones-ladrillo. Aunque este Obabakoak -tuve que subir todo el post para checar el título una vez más xD- suena interesante, los cuentos no son muy de mi gusto.
Err...bueno, para qué me hago tonta. Hace algún tiempo, entré a este blog buscando críticas literarias de Eragon (no me pregunten, no les gustará saberlo). Fui a dar en el post de Londres, que en teoría nada tenía que ver con lo que estaba buscando, pero igual deje un comentario -dos. Y mamones ambos-. Como el señor Naira me dejó unos lindos enlaces para que viera lo maravillosas que eran sus sesudísimas visiones de la fantasía y la literatura, pese a que lo primero que pense fue "PAYASO", les di clic.
WOA.
Me apendejé. No puedo decirlo de otra forma. Duré cinco horas leyéndome posts en desorden el primer día; el segundo, me volé tres clases para seguir dándole; el tercer día fue de abstinencia -un infierno-, al cuarto descubrí el maravilloso ARCHIVO y me leí los primeros tropecientos con comentarios y todo, de corrido, sin importar si los había leído ya, y los demás días hasta llegar a hoy he estado chutándomelos todos, picándoles a todos los videos, enlaces y demás, aunque casi nunca se podían ver -por el puto Cencar-. No había posteado antes por una tiernísima timidez de quinceañera enamorada que no deja cartitas en el locker de su príncipe por temor a que este le de la barrida de su vida -Bueno, no es exactamente así, que me sonrojo, pero es comparable -.
Así que, de aquí al real, señor Álvaro Naira, tiene a una fangirlista -la subespecie más peligrosa e inexplicable del Friquismo- aderida como sanguijuela a su blog. Para que no se asuste, mejor le digo que ya consiguió a la lectora No. 41,156, que ni falta le hace, pero igual se esforzará en dejar comentarios en cada post después de leerlos con fanatismo religioso.
Y ya. Como todos, deseo YA que salga Politeísmos a la venta. Se cuida y se porta mal.

21 Octubre 2007 | 06:51 PM

Elbereth

Elbereth dijo

Lees con los dientes... y con que miras??? Hola Alvaro, ando dispersa, tienes que perdonarme que no te haya comentado antes, pero tus post me gustan leerlos con calma.

Por cierto, no tenía ni idea de lo de Dalí...lo del teléfono me ha dejado impresionada... ¡cuánta estupidez humana! Y a pesar de que tienes razón cuando dices que lo importante es que supiera pintar, hay algo ahí que termina mancillando un poco el arte... o quizás no...no lo sé...

Imagino que quiero creer que el arte es sagrado en cierta forma y nada más lejos de la realidad.

Un saludo. ¿Y Politeísmo? :)

21 Octubre 2007 | 08:02 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

O_O

Gracias, Pangeah. En serio. Creo que esto es justo lo que andaba necesitando.

Me explico.

Estoy jodido. Muy jodido. La noria está demasiado abajo para escribir. Lleva oscilando en el barro unos tres meses. No encuentro mi tono, esa forma saltarina y mordaz de coser las palabras y pincharse el dedo con la aguja a propósito a la que los habituales estáis tan acostumbrados y que tanto echaréis de menos, si es que seguís entrando. Siempre he cultivado la carcajada en la herida y me he reído de mi sombra antes que de la de los demás.
Ahora no.
Tengo una alegre e intrascendente depresión que me impide encontrarle la gracia a una espera que pareció ir a terminarse en junio y continúa hoy, a veintiuno de octubre, sin respuesta definitiva de la editorial, porque siempre se cruza otra cosa que parece más urgente, siempre hay otro libro delante, siempre. Era un crío de mierda cuando escribí la novela. Han pasado dos años. Esto me da perspectiva, y no de la buena. Yo he cambiado. La novela no.

Me la he leído más de cien veces. Ya apenas la soporto. Me la sé de memoria. El otro día con un amigo jugamos a eso. Él leía al azar una frase del libro, con la novela delante, y yo continuaba el párrafo, recitándolo, sin mirar, y él miraba los errores.

Y NO HABÍA. NI UNO.

Me la sé de memoria. ENTERA. Os lo juro. Trescientas doce páginas en formato word, seiscientas veinte en formato libro. ENTERA. Es ENFERMIZO.

¿Y para qué? Yo no escribo para mí, joder. Yo escribo para los demás. Yo ya sé la historia que tengo dentro y que me quiero contar; para qué coño me la voy a escribir a mí. Escribo para que un desconocido se meta en una historia. Escribo porque es lo único que me permite vivir de verdad, VIVIR, porque lo que me pasa desde las ocho de la mañana a las ocho de la tarde no es vivir, es hacer el canelo y matar el tiempo. Escribo para que a otro le pase lo mismo, para que viva lo que yo he creado, joder. Es lo ÚNICO que me importa y me interesa. Y me cabrea lo indecible que se esté pudriendo en mi ordenador una novela por la que hace un año hubiera luchado con uñas y dientes y hubiera sido capaz de deciros a todos lo maravillosa que es, porque hostia, a alguien le gustará, y tal vez a más de los que pienso. Porque cuando la noria baja, pienso que no le gustará a nadie. Y eso es una soplapollez, porque ya ha sido leída por bastantes personas, y no ha habido NINGUNA a la que le dejara indiferente. Y no son mis coleguitas, ¿de acuerdo? Que muchos no saben ni de qué color tengo los ojos porque no me han visto en la vida. Pero yo me hundo igual, porque soy gilipollas, porque no es forma de vivir estar todo el puto día enganchado al móvil esperando la llamada mágica que dirá: ya está. Vente a firmar el contrato. Ya está.

Pues eso, Pangeah. Que gracias. Gracias por leer, de verdad.

Ya que soy leído, lo mínimo que debería hacer es escribir, ¿verdad?

Vamos a ello. No puedo prometer que escriba nada maravilloso. Puedo prometer que voy a intentarlo.

Ya. Y ahora es cuando aparece Yoda y dice:

"Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes".

Y Luke Skywalker (nota pedante de las ocho y cuarto del día de hoy: el nombre viene del dios de la mitología nórdica Loki. Loki Caminacielos. ¿A que no lo sabíais?) se concentra e intenta sacar la nave del barro. Y no lo logra, evidentemente. Gruñe y se queja, y dice:

"Pides lo imposible"

Todos sabemos lo que sucede: Yoda saca el X-wing del pantano. Y Luke tartamudea, como le conviene a su papel de capullo:

"Yo... No puedo creerlo."

Y Yoda responde: "Ya. Por eso has fallado."

Así me luce a mí. Que como no creo que pueda escribir nada decente porque estoy hecho una mierda, no escribo. Pues que la Fuerza nos acompañe a todos, especialmente a mí. Si pierdo lectores, me lo he buscado. Si no soy capaz de vender el libro, es culpa mía. Si sólo queda un lector, escribiré para él. Y a tomar por culo.

21 Octubre 2007 | 08:19 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

A Elbereth: también GRACIAS. Por seguir ahí aunque yo escribo los días que caen en número primo.

Politeísmos, a la espera. Insisto: estoy HECHO UNA MIERDA. Pero no debería: está tirando para alante, hostia. Lo que pasa es que he cometido la estupidez de iros informando minuto a minuto y esto es LENTO. Muy lento. La lee primero uno de los lectores de la editorial, le hace el informe positivo, yo doy brinquitos; luego la lee otra segunda persona. Luego la lee la editora. Luego se la pasa al jefe. Luego se reúnen. Luego se vuelven a reunir. Luego le hacen una corrección (JAAAAAAJAJAJAJAJA UNA CORRECCIÓN A UNA NOVELA QUE TIENE MÁS DE CIEN LECTURAS ENCIMA). Luego se reúnen otra vez. Luego deciden la fecha. Luego deciden la colección y el formato. Luego firmo el contrato. Luego empiezan a maquetar. Luego se miran las portadas...

Y por último, yo empiezo a babear chorros de espuma porque me ha entrado la rabia, y salgo corriendo al monte desgarrándome la camiseta, y le canto a la luna y me zampo un par de carneros.

Así estamos.

21 Octubre 2007 | 08:25 PM

AcMe

AcMe dijo

Avísame cuando vayas al monte que hace mucho que no como carnero.

Pd: frikiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

"Sabes lo suficiente"
"Entonces ya soy un heavy" dice el capullo con pintas
"No, una cosa te falta...Manowar, debes enfrentarte a Manowar; entonces y sólo entonces un heavy serás...y te enfrentarás"

Pd2: lo sé, estoy peor que tú, pero sobreviviré

22 Octubre 2007 | 06:49 PM

Pangeah

Pangeah dijo

Ánimo, ánimo. Se reirá de esto cuando descanse en bata de terciopelo en el balcón de su chalet con vistas al mar, con una copa de diamante hasta el tope de burbujeante champán en una mano, y el guión para la superproducción de "Politeísmos: La Venganza del Lobo" en la otra. Si ya está siendo tomada en cuenta por una editorial, es cuestión de tiempo para que salga a la calle y se vuelva la biblia del totemismo. Solo nos cabe esperar a las hordas de frikis que sea más fácil medir esa cuestión de tiempo en horas que en días.
Intento ayudar, pues. Igual puedo simplemente echar porras, si así lo prefiere :D Se cuida, se porta mal, y se recupera lo suficiente para seguir pateando culos con su singular alegría nairesca

22 Octubre 2007 | 07:06 PM

bandini

bandini dijo

Muy original tu blog, me pasaré otro rato con más tiempo. ahora se me ha hecho tarde.

24 Octubre 2007 | 01:47 AM

chipitadechiapas

chipitadechiapas dijo

Uffff... qué densidad!

Primero, la crítica literaria, de la que no diré nada porque no he leído la recopilación de cuentos/pseudonovela (ni pienso hacerlo, sinceramente).

Y luego, todos los comentarios que ha generado tu post... Dos pinceladas:

(A) No estoy de acuerdo con Javi Llamazares en que " [...] aún no me daba cuenta de que las vanguardias estaban ya más caducadas que los timos baratos del de Cadaqués". No creo que las vanguardias "caduquen" jamás. Pero JAMÁS DE LOS JAMASES :-)

(B) Me encanta cómo escribes, cómo comunicas. Que no te venza la burocracia de unos cuantos mamones de una editorial.

Aún no he encontrado (si es que está) el nombre de la editorial en cuestión. Pero he pensado que podemos organizar una manifestación en la puerta: todos tus lectores en pelotas, gritando a la par "¡¡¡Politeísmos a la de ya!!!", a ver qué pasa.

Sigo leyendo tus archivos. Un beso y parriba!

28 Octubre 2007 | 08:54 PM

manera

manera dijo

te acacbo de descurbir: azar.
mira de donde vengo: https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5532973642832648825&post...

asi te harás una idea de qué camino he seguifo hasta llegar a esta página arrebatadora

hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto por internet.
hermoso y de calidad lo que escribes, :)
gracias

24 Mayo 2008 | 11:43 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Oh, qué tiempos. Cuando aún spameaba sobre la novela...

Un saludo, manera. Hay muchos archivos por leer: la bitácora creo que tiene ya más de dos años. Ahora estoy un tanto tirado por el mercado, pero vamos. El faro está encendido, estoy por aquí, le doy un par de semanas para poner la novela a la venta (depende de la maquetadora ahora mismo y del ISBN). Y luego, volveré a hablar del libro, de fantasía, de totemismo... Y de animales de poder, claro.

Gracias por leer.

24 Mayo 2008 | 12:45 PM

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Álvaro Naira es, aparte de un tocapelotas y un cínico, un escritor madrileño de fantasías urbanas, orgulloso de pertenecer al fandom y al subgénero. Que les follen al Realismo y a la novela intelectual.

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futuros compradores de Politeísmos.






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