Arlequín De Tus Fantasmas
Tus fantasmas malditos me persiguen hasta desbaratarme el alma. No me sueltan, me arañan la carne y se me enredan en el cuello. Se deslizan silenciosos e imperceptibles entre las paredes para sofocarme con la nebulosa exhalación de tu recuerdo y hacerme perder en aquel humo como un frágil ente. A veces sólo quisiera estar muerta para no tener que recordarte. Déjame. En cualquier momento han de aparecerse ante mí, con una sonrisa burlona e insípida aquellos cadáveres sin rostro que arrastran el aroma de tu presencia.
Esa fragancia infame que aunque se diluya junto con tu ser en los mares, se expirará fuera de la sepultura gracias a la injuria que me caza entre la oscuridad, y tus fantasmas escaparán de esas aguas sinuosas y negras para atormentarme hasta mutilar mi esencia y corromper mi mente. Para hacerme llorar y mantenerme fusionada a tu querer. Para arrastrarme hacia la destrucción. Cuando tus fantasmas me atrapen seré tu arlequín, tu sucia marioneta, y aquellos saciarán su jubilosa maldad. Tú me esperas en una fosa de arenas grises, donde sólo existen agrietados cadáveres y alma sin dueño.
Déjame. Quémate en los infiernos de mi mente. ¡Muérete!
