Yo no suelo ser persona de llanto fácil, sobre todo cuando acontecen hechos que puedan hacerme resaltar la tristeza. Es más probable que llore de alegría, de felicidad, o de risa. Sin embargo, ayer, delante de este monitor, mis lágrimas comenzaron una carrera a ver cuál de ellas llegaba antes al precipicio de mi mentón.
Hace unas semanas falleció una experimentada corredora, Najat Tijani, en el Maratón Popular de Madrid, MAPOMA, víctima de una parada cardiorespiratoria que no pudo superar.
He decidido subir la canción que podéis escuchar en memoria de Najat, alguien que, estoy seguro, que disfrutaba de las cosas del correr, una persona para quien deseo que este pequeño homenaje le llegue allá donde esté.
Lo que le ha sucedido es algo que nos puede pasar a cualquiera, hagamos deporte o no, en cualquier ámbito de la vida, así que no creo que quepa hablar de los enormes esfuerzos que tenemos que hacer para acabar un maratón, puesto que no viene al caso.
Con estas palabras y mis lágrimas tan sólo quiero enviar mis sentimientos de aliento a la familia, a ella misma, a la gente que la quería.
Si esta canción siempre me hace saltar la lágrima de la ternura, un nudo en la garganta me impide seguir buscando las palabras adecuadas, las expresiones que puedan dar una idea de lo que siento, de lo que puede sentir la familia.
Ojalá que no pasen más hechos así, aunque eso es inevitable, como la vida misma que es. Una vida que ya no es lo mismo para ella, pero ojalá que su estancia entre nosotros haya sido respetuosa con ella y que la sonrisa que atesora en la foto quede en nuestra retina como señal de su felicidad.
En tu recuerdo, Najat. Si me hacía falta un punto de motivación para volver a salir a correr, creo que tú vas a ser la mejor motivación, la chispa que venía necesitando. La próxima carrera que acabe habrás venido acompañándome desde el inicio hasta el final. Irá por tí. Va por tí.
Hace tiempo que no sigo ninguna cadena de las que van y vienen por internet, algo que obedecía a varios motivos, que no enumeraré por no ser apropiado el lugar.
Ahora, la amiga Audrey, desde http://desdeakidesdemicasa.blogspot.com/, me ha nominado, o amenazado, o castigado, para que hable sobre 6 cosas que me gustan y 6 cosas que no me gustan. No seguiré al pie de la letra sus indicaciones-órdenes porque yo no nominaré a nadie, pero sí daré cumplimiento a su requisitoria, aunque a mai güei, o sea, y hablando con propiedad intelectual, a mi manera.
Si me salen más o menos, me da igual, lo importante, digo yo, es que me conozcáis algo más. Y si a alguien no le interesa y/o apetece, pues no pasa nada.
Seis cosas que me gustan: - La tortilla de patatas, me encanta, y cada vez me sale mejor.
- La Paella, me da igual lo que lleve, o se es valenciana, o de Gibraleón, me encanta. Le tengo el truco pillao.
- Los macarrones al horno, con un sofrito hecho con verduras y carne. Me pongo ciego cada vez que los hago.
- Hacer ciertos masajes, y a ciertas personas. Como decía Alejandro Sanz, no es lo mismo ... lo que no es lo mismo.
- Hacer el amor, cuando me apetece, por mucho que la gente tenga la impresión de que a los hombres siempre nos apetece. Cuando no me apetece, hay que hacer un esfuerzo, por supuesto.
- Hacer que la gente que me rodea, a la que quiero, o a la que aprecio, disfrute de mí o conmigo, sea cual sea la faceta de que se trate. Y si hay que hacer el gilipollas, pues se hace, pero sin pasarse, claro.
- Tratar de que todo lo que llevo dentro lo perciban las personas a las que quiero. Se, de sobra, que debería mostrarlo más a menudo, razón por la cual recurro a la palabra escrita para hacerlo. Con mostrarlo más a menudo me refiero a decirlo, cara a cara, mirando a los ojos, pero cada uno es como es y yo lo demuestro, o me gusta hacerlo, con hechos o con mi forma de expresar las palabras.
- La tarta de queso con salsa de frutos rojos, sean estos frutos los que sean. Una delicia, de esas que un día califiqué como un orgasmo gastronómico que me obligó a explicar a un niño de 8 años qué es un orgasmo.
- Me encantan ciertas miradas. Ésas que te visualizan y te autotransportan al oasis de los placeres.
- Me encanta descansar. Sobran las palabras, que me canso.
- Ahhh, se me olvidaba: me encanta ver fotos sensuales, así que si tenéis vuestras y me las queréis enviar ...
Seis cosas que no me gustan:
-No me gusta comer vísceras de animales, fruto de un trauma infantil por culpa del hígado de ternera, los riñones al jerez ...
- No me gusta que me pidan de mi bocata cuando sólo me quedan dos bocados para acabarlo. Habrán tenido tiempo, con lo rico que está al final, es como el final de una buena relación sexual.
- No me gusta hacer daño, ni siquiera por sinceridad o por principios. Prefiero decir una mentirijilla o, en su defecto, callarme.
- No me gusta tener que hacer algo cuando no tengo ganas de hacer nada. Eso me fastidia.
- No me gusta hacer dos masajes deportivos seguidos, y menos a última hora de la tarde.
- No me gusta que la gente se aproveche de los demás.
- No me gusta que se engañe a la gente, y, mucho menos, para sacar con ello algún beneficio.
- No me gusta escuchar a los políticos decir trolas, sobre todo cuando sé que no es cierto.
- No me gusta que los políticos nos vendan la moto cuando ni siquiera ésta ha sido diseñada.
- No me gusta que me observen mientras estoy "dando de cuerpo", o "evacuando", o "haciendo kk", o, como dirían en Güachinton D.C. antes de un pleno del Congreso, cuando estoy "cagando". - No me gusta que la comida me salga mal.
Como podréis comprobar, no soy de ciencias, más bien de letras, así que no se me da muy bien eso de contar. Si me han salido más de séis, yo no lo voy a mirar, pues eso, de propina.
Como dije antes, y me atrevo a recordar en estos momentos, no voy a nominar a nadie, para eso ya están los miembros de la Academia. ¿De cuál? Pues de la Academia
Bueno, me piro a mi casa, a comer lentejas. Luego, al spa, y, como tenga tratamientos y los gases se apoderen de mí hasta la alienación más absoluta, no respondo de los actos de mi aparato digestivo ...
Para los que no estén muy versados en la lengua de Chéspir (o idioma de Chéspir, pues vete tú saber quién estuvo versado en la lengua del primo lejano de Cervantes) el título de hoy viene a significar algo así como que "estoy alucinando cual si hubiese viajado en el tiempo pátrá, o sea, al pasado, y nos hallásemos en el mayo de hace cuarenta años. Es decir, en mayo de 1968, con todo lo que ello implica, sobre todo como icono o referente de una época. Vamos, que flipar en colores es flipar en colores ...
He estado mirando por ahí, por la red, los enlaces que tienen alguna relación con el título de este rincocito (sí, sí, ese de "andanzasruneras" que mucha gente no sabe a qué viene ...). Me he quedado perplejo al leer el tercero de los comentarios que he copiado y paso a pegaros a continuación:
cat challenge in walking through 10 people's shoulders. The Hartford Courant has details concerning a dispute over a teenaged girl's blog... Michelle Malkin writes that The Canadian conservative blogosphere is under attack Whitney Matheson: Rihanna has banned umbrellas from her shows... Gary Gygax, co-creator of Dungeons & Dragons, has died. Several tributes have been popping up online... Pitchfork is launching an online
Tan solo 8 meses más tarde fue publicado A Girl Like Me, que la consagró internacionalmente. Este álbum posee canciones como Sos que salto en su semana doce del nº 34 al nº 1 en el Billboard Hot 100.
en 8 años, o en 4, o en los 14 anteriores. Vamos, que tendré que votar por Yuliani o algún gringo, ¿o no se puede? Bueno, antes de que me salpique más, me cobijaré bajo el paraguas de Rihanna, que ahí sí que se tiene que estar bien. Un abrazo. Paz y Amor servido por Jesús Francisco
Como véis, este último comentario está encabezado con el título de este lugar de encuentro, y acaba deseando lo mismo que yo suelo pedir para la gente que quiero y está firmado, supuestamente, por Jesús Francisco, un servidor. Trata sobre la guapísima cantante Rihanna, uno de los rostros más bellos que he visto en los últimos años. ¿Cuál es el problema o la alarma? Que ese comentario jamás lo he escrito yo y, supuestamente, está firmado por mí y auspiciado por mi diario.
Como decía, ahora mismo debo parecerme a Mick Jagger en sus viajes astrales de hace 40 tacos, o al mismísmo Clinton mientras fumaba porros estudiando con Obama en la Facultad. Flipando en colores, como decía aquél. No me preocupa mucho, pero me da qué pensar por encontrarme algún día algo dicho o escrito, en teoría por mí, y que pueda resultar lesivo, ofensivo, denigrante para alguien o algo. Seguiré curioseando a ver qué dicen de vez en cuando mis otros yoes, que soy yo, pero en plural, como parece ser que se deduce de la existencia de clones míos, o de cualquiera de vosotros, repartidos por este mundo, y por Cataluña también, claro.
Esto ha hecho que cambie el sentido de lo que quería hablar, ya que esta mañana y mediodía he estado en una Primera Comunión y quería comentar sobre ello, ya que las Primeras Comuniones y las segundas y las terceras y ... dan para mucho.
Copiaré a mi clon, el fan de Rihanna. Paz y Amor. jejejejejejeje, me troncho y me parto ¿será por las setas alucinógenas?
Aunque parezca mentira, yo no me pongo colorá, como las churumbelas de aquella canción, que se ponían colorás cuando se pintaban. No te joroba, yo también, sobre todo si me pinto de colorao.
A lo que iba. Dándole vueltas al tema de mi letargo, de mi apatía, de mi zozobra marinera de estos últimos meses, creo que podría hallar el punto de inflexión que me ha traído hasta aquí, hasta este andén en que me encuentro esperando mi tren, como contaba ayer.
A finales de 2006, hace ya un tiempo, estaba yo preparando mi participación en el Maratón de Sevilla 2007. Todo iba bien, los tiempos iban saliendo, mejorando bastante. A pesar de quedar algo más de dos meses para la cita sevillana, hice 1h31´ en la Media Maratón de Córdoba. Una semana después, haciendo un rodaje largo, comencé a notar un pinchazo en la zona lumbar. Acabé el entreno y me puse en manos de un fisioterapeuta para que me tratara. Resulta que tenía un problema en el piramidal, uno de los muchos músculos del glúteo, que no culo. Para que no fuera a más, o a peor, decidí dejar de entrenar para favorecer la recuperación. No era el momento de parar, pues era, precisamente, cuando más kilómetros debería haber hecho. Paré, y punto, con lo que decidí bajar mis pretensiones de cara al maratón hispalense. Nada de 3h10´, habría que ser realista y ajustarse a lo que había. Sin entrenar en todo el mes de diciembre quise participar en una San Silvestre en El Ejido, Almería, de 11 kilómetros. Antes del km. 4 me tuve que parar pues no era capaz de aguantar el ritmo. Me desmoralicé un poco, pero lo asumí, ya que era previsible que no estuviera en forma.
En el mes de enero comienzo a entrenar con normalidad, quedando con el amigo Sierra en que saldríamos a correr en Sevilla para bajar de 3h30´. Un reto asequible, al menos en teoría, pero con el maratón no se juega.
A finales de enero participé en la Media Maratón de Almería. El objetivo era hacerla a ritmo de entrenamiento, aunque me animé y me comprometí con otro amigo a hacerle de liebre para acabar en 1h35´. Todo iba perfecto hasta que me desinflé, como un globo, en el km. 17. Acabé en 1h39´59´´. Desmoralizado, derrotado, pensé en no participar en Sevilla dos semanas después. Veía que no estaba bien, que no estaba preparado, no quería sufrir lo que había sufrido en esos últimos 4 kms. de Almería.
Finalmente me convencieron y para Sevilla me fui, solo esta vez, a disfrutar con los amigos y a echarle una mano al amigo ratón, mi vecino. El día era muy raro, húmedo, pero los tiempos iban saliendo. Poco antes de la media maratón veo que vamos cada vez más lentos, pero no pasaba nada, se acababa la prueba y punto. En torno al km. 25, me quedo solo y decido ir un poco mas fuerte, a ver qué tal, pero 3 kilómetros después me di cuenta de que las piernas no me iban. Así, en el km. 31 decido que no aguanto más, que a ese ritmo me quedaba cerca de 1h30´ para completar 11 kms, y no estaba dispuesto. Me eché a caminar hasta la meta hasta que al saltar la puñetera valla me rebané un dedo que necesitó de transporte en ambulancia y cirugía para hacer un apaño tipo Dr. Frankenstein. A partir de ahí, 5 semanas de baja, el deo sesuá tieso, sin poder correr ...
Hice algunos amagos, intermitentes, pero sin constancia. Medio preparé la carrera de Jarapalos, pero también fue un desastre. El flato pudo conmigo, y con mi espíritu. Eso fue el 17 de noviembre. Y hasta hoy.
Como bien dice el título, aunque parezca mentira, por culpa de una pequeña lesión en el glúteo estoy como estoy, pero yo no me quejo, que conste. Bueno, sí, me quejo cuando subo unas escalera y llego con la lengua mojándome los zapatos ...
Er Franfri se ha subido al tren. Esta tarde descanso. A andar, al menos, o a correr toca.
A por ellos, oeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
Desde hace demasiado tiempo, cuando escribo en este vuestro rincón, me vengo dando cuenta de que le falta algo. Para ser más justo, al rincón no le falta nada, sino que soy yo el que no le aporta algo que creo que ha sido fundamental, desde su creación hasta el día de hoy.
Yo siempre he escrito lo que me ha apetecido. Puede que algunas entradas no deberían haber visto la luz, pues fueron el reflejo de un arrebato interno que tuve necesidad de haceros llegar, con mejor o peor resultado.
Hace tiempo que, sin premeditación, este punto de encuentro sufrió un involuntario cambio que no voy a entrar a valorar ni a juzgar.
Ahora estoy en un fase de reencuentro, sobre todo conmigo mismo, o a mí mismo. Tengo muchos propósitos. Me está costando mucho, tal vez demasiado, poner de mi parte para ir consiguiéndolos. Yo se que jamás es tarde, pues siempre veré con buenos ojos cualquier pasito adelante que dé, por eso voy a tratar de que estas letras sean una especie de punto de inflexión que me ayude a tomar aliento, a coger impulso, para seguir volando, para continuar soñando, para tratar de seguir ese instinto que nos ayuda a crecer, a evolucionar, a aprender, a disfrutar de la vida.
Ojalá estas palabra no lleven a equívoco, ya que puede despredenderse de ellas que estoy pasando por un mal momento, pero nada más lejos de la realidad. Estoy bien, sano, enamorado, feliz, algo más amichelinizado, pero necesito más, a mí me vendrá de maravilla, a la gente que quiero también, y vosotros estáis entre ellos, no lo dudéis.
Así que, que pare el tren, que me bajo aquí mismo para tomar el siguiente ...
Ese es uno de los incontables adjetivos que se me vienen a la mente tras haber tenido la enorme fortuna de presenciar anoche, en directo, un concierto de Carlos Núñez, el músico gallego que está llevando la música tradicional galaico-celta por todo el mundo.
Buscando conciertos de Chambao me topé con que Carlos Núñez daría ese concierto en el día de ayer, así que no me lo pensé y me pillé una entrada, aunque tuviese que ir solito, así que allí me planté, en el Teatro Cervantes de Málaga. El sitio era privilegiado, un asiento en primera fila del palco del primer piso, a escasos metros del escenario.
A partir de ahí todo fue mágico, increíble, maravilloso, o como me dijo una de mis últimas clientes del Spa (por cierto, era guapísima): ameizin, fantastic ...
El concierto comenzó con diez minutos de retraso, pero apareció Carlos por el pasillo del patio de butacas, todo a oscuras, haciendo tocar una flauta. A continuación hizo lo propio el guitarrista del grupo, seguido, posteriormente, por una violinista irlandesa, bellísima, llamada Niamh Ni Charra, un prodigio del violín que recientemente fue proclamada mejor artista británica de música tradicional. Entre todos ellos y el hermanos de Carlos, Xurxo, se metieron al público en el bolsillo, hicieron bailar a casi todos los espectadores al ritmo de la música, levantaron aplausos hasta no poder más. Fue una apoteosis tras otra.
Las casi dos horas de música se me hicieron cortísimas, me hicieron evocar una y otra vez todas y cada una de sus melodías, una armonía que te transporta a los lugares más bellos y bucólicos, que te trae a la mente un mundo mágico, idílico, de esos que te cuesta trabajo creer que pueda ser real, que exista.
Desde que oí por primera vez a Carlos Núñez, hará 11 años, con A irmandades das estrelas, me cautivó enormemente, sobre todo, por la pasión, por la energía que pone el músico en sus interpretaciones, por la magia que se desprende de sus palabras cuando le oyes hablar sobre música. Es alguien que te llega, hace una música que te llena. Espero verlo pronto nuevamente. Mientras tanto, os dejo una breve muestra de su buen hacer. Espero que os guste.
No creo que sea buena idea escribir una paginita estando de mal humor. Vamos, puede salir cualquier cosa menos algo agradable. A ojo de un cubero sin cubo, creo que llevaré mes y medio sin actualizar. Me han pasado muchas cosas por la mente, muchos posibles temas, comentarios. He tomado fotos para colgarlas aquí. Pero no lo he hecho. ¿Por qué? A la hora de la verdad no me apetecía, y punto, no creo que tenga que darle más vueltas. Pero sí que tengo que hacer algo: pedir perdón a todas aquellas personas que se han pasado por aquí buscando algunas nuevas letras y se han encontrado con mi entrada sobre mi primer drenaje linfático. Pido perdón por haberos hecho perder el tiempo, como es probable que lo estéis haciendo ahora al leer algo que ni siquiera yo se adónde me va a llevar. Dicho queda.
Y estoy de mal humor porque hoy, después de mucho tiempo, un cliente se ha quejado del masaje que le he hecho. Cuando estaba haciéndole el tratamiento, un masaje craneal indio, lo supuse: a este tio no le está gustando ni un pelo. Efectivamente. Resulta que el tío es malayo (de Malaysia, no de los cayos ...) y dice que por aquellos lares el masaje craneal es muy diferente, que yo tan sólo le he hecho 5 minutos de masaje. Estoy tranquilo por mi parte, ya que he cumplido el protocolo a rajatabla, y si he hecho varias decenas de masajes de ese tipo y todos los clientes han salindo encantados, pues no debo de darle mayor importancia, pero le doy cierta relevancia. En mitad del masaje me pidió que se lo hiciera más fuerte, pero no podía ni debía hacer más. Otra vez será, no todo el mundo va a salir contento tras haber pasado por mis manos.
Por otro lado, sigo sin hacer honor al título de este diario. Bueno, pensándolo bien, sí, ya que mis zapatillas de correr se van haciendo viejas, pero de no usarlas, ya que sigo sin hacer ejercicio ni entrenar, ni nada de nada. Me lo vengo proponiendo desde hace tiempo, pero la pereza se ha hecho un hueco en mí y cualquiera la expulsa. ¿Alguien conoce algún curilla que me pueda exorcizar o algo por el estilo? Imagino que cuando mira para abajo y no me vea la pilila, haré saltar las alarmas de todo tipo, pero por ahora me autocontesto: si no tengo ganas de correr, pues no corro y ya está. Tema zanjado. Pero no, todo es mucho más profundo que eso.
Yo no se si esto será un punto de partida o no, pero eso espero. Amen, como les dijo aquél a Adán y Eva, ¿o fue la serpiente? ¿o la manzana? Minozabe
Las primeras veces siempre suelen estar rodeada de un halo de incertidumbre, de nervios, de tensión. Unos las llevan mejor, otros peor, eso ya depende del carácter de cada uno.
Tengo ya 33 años y ayer fui mi primera vez. Desde que el pasado mes de octubre hicimos en el spa el curso de drenaje linfático, aún no había tenido la oportunidad de hacer un tratamiento de drenaje, ya que no suele pedirlo mucho la gente.
Desde que supe el miércoles que una cliente había pedido un drenaje linfático para ayer me puse nervioso, no sabía adónde acudir. Repasé las lecturas, las notas que tenemos durante los tratamientos. Parecía tenerlo todo controlado.
El tratamiento era para las piernas. La chica decía que le hacía mucha falta, aunque también era su primera vez. Eso me alentó un poco, pero no como para tirar cohetes.
En esos tratamientos siempre hacemos, independientemente de la zona a tratar, drenaje en el cuello, al ser una zona de vaciado ganglionar de vital importancia, ya que así se favorecerá la más eficaz limpieza del resto de zonas.
Al acabar el drenaje, salí de la cabina con la sensación de que fue desastroso, horrible. Tenía la impresión de que me faltó ritmo, de que la presión no era la adecuada. Una kaka, vamos.
Sin embargo, cuando vi a la chica, ella me dijo, con una enorme sonrisa y una carita de haber gozado una jartá, que se había quedado estupenda, como nueva.
Yo le mostré mi agradecimiento y mi felicitación porque ella se sintiera mejor, aunque no paré de remorderme por dentro por haber hecho mi trabajo de una forma no suficientemente satisfactoria, al menos para mí como profesional. Antes de que ella me mostrara su agradecimiento pensé que si yo fuera el responsable del spa le habría regalado el tratamiento, no le habría cobrado, pero no depende de mí ...