Hace ya un tiempo fui describiendo algunos de los tratamientos que realizamos en el SPA. Como uno de los que hice ayer es un tratamiento facial denominado Aromaplastie Facial, os explicaré en qué consiste el mismo.

Este tratamiento está destinado al cuidado de la piel de aquellas personas, fundamentalmente mujeres, ya que tenemos un tratamiento exclusivo para la piel del hombre, que tienen una piel neutra, o sea, ni manchada, ni seca, ni grasa, ni madura.

La duración del tratamiento es de 90´ y consiste en lo siguiente: Ambiente: luz ténue, música suave y agradable, normalmente asiática.

La clienta se tumba boca abajo y se le hace un masajillo de espalda como complemento al masaje facial. El masaje se realiza con aceites esenciales específicos, teniendo en todo momento una bolsa de agua caliente (o boullotte, como dicen mis compañeros, que son más finos), sobre el sacro y el culillo.

Tras el masaje, la clienta se da la vuelta, le ponemos una almohada tras la cabeza y procedemos con el tratamiento facial: se desmaquillan los ojos, se desmaquilla la cara y el cuello y tonificamos la piel. A continuación, se limpia toda la cara y el cuello y se realiza una exfoliación completa. (No pongo los nombres de los productos para no hacer publicidad gratuita). Después de exfoliar, se aplican los oshiboris, que son unas toallas especiales impregnadas en agua caliente para quitar los restos de la exfolicaión, volvemos a tonificar y empezamos con el masaje facial. Con una gotita de aceite esencial hacemos las aromapresiones, que consisten en una serie de presiones en toda la cara y frente, siempre en puntos estratégicos, desde el tercer ojo (en el entrecejo) hasta el cuello. Posteriormente hacemos el aromadrenaje con un bálsamo, consistente en un drenaje facial en los mismos puntos que las aromapresiones. Acabamos el masaje facial con el aromasaje, también con un bálsamo, fase en que hacemos un masaje desde el cuello hasta la frente y las orejas. En cada una de estas tres fases comenzamos con unas presiones en el escote para acompasarlo con la respiración.

Acto seguido ponemos un poco de leche demaquillante con un disco de algodón sobre los ojos, así como una mascarilla protectora sobre escote, cuello y cara. Colocamos unas gasas en la cara y escote para aplicar la mascarilla que da nombre al tratamiento, el Aromaplastie, que es una especie de muesli de cereales, que mezclado con agua calentita, se convierte en una pasta que aplicamos sobre la gasa, cubriendo toda la frente, cara, cuello y escote. Con unos pañuelitos de papel cubrimos la mascarilla para preservar la humedad. Dejamos que actúe durante unos 15 minutos. Mientras tanto, hacemos un masaje de brazos y manos, muy agradable.

Retiramos la mascarilla, aplicamos de nuevo los oshiboris con agua caliente para retirar los restos de mascarilla.

Aplicamos crema hidratante en rostro y cuello y un protector sobre los ojos.

Para finalizar, hacemos un ritual de presiones desde el cuello, brazos, piernas y presión en los pies para acabar.

A mí, he de confesar, es de los tratamientos que más me gusta hacer, ya que es muy relajante para el cliente y para uno mismo, al ser todo muy pausado.

Paz y Amor. Os dejo con Enya