
Por fin vuelve este programa, jajaja, la de buenos ratos que pasé frente al televisor viendo las leches que se pegaban los pobres consursantes.
Ví que volvía hace una semana, en el periódico que suelo leer en el tren, y la verdad es que fue como si me iluminaran el día, no por el programa (quizás cuando lo vea ya no me parezca tan gracioso), sino por la época en que lo emitían y los recuerdos que me trae.
Mañana estaré en primera fila frente al televisor viendo al chino Tudeiro con una sonrisa en los labios
recordando una de las mejores y mas felices etapas de mi vida....
Qué lástima que no repongan muchas de aquellas series, y por el contrario las saquen a la venta para lucrarse con nuestros recuerdos...
En fin, espero que esto sea el comienzo, y ante la gran audiencia que seguro que va a tener este programa repongan muchas de aquellas series que nos hacían sonreír...
servido por Antlia
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Mirando páginas para distraerme un poco he dado con esta poesía: Sobran las palabras, es triste y dura como la terrible realidad de que hay "personas" capaces de olvidar al mejor compañero de vida sin el más mínimo titubeo ante unos ojos que muestran el horror, la pena y la incomprensión de ser ABANDONADOS...
EL PERRO COJO
Con una pata colgando,
despojo de una pedrada,
pasó el perro por mi lado,
un perro de pobre casta.
Uno de esos callejeros,
pobres de sangre y estampa.
Nacen en cualquier rincón,
de perras tristes y flacas,
destinados a comer
basuras de plaza en plaza.
Cuando pequeños, qué finos
y ágiles son en la infancia,
baloncitos de peluche,
tibios borlones de lana,
los miman, los acurrucan,
los sacan al sol, les cantan.
Cuando mayores, al tiempo
que ven que se fue la gracia,
los dejan a su ventura,
mendigos de casa en casa,
sus hambres por los rincones
y su sed sobre las charcas.
Qué tristes ojos que tienen,
que recóndita mirada
como si en ella pusieran
su dolor a media asta.
Y se mueren de tristeza
a la sombra de una tapia,
si es que un lazo no les da
una muerte anticipada.
Yo le llamo: psss, psss, psss.
Todo orejas asustadas,
todo hociquito curioso,
todo sed, hambre y nostalgia,
el perro escucha mi voz,
olfatea mis palabras
como esperando o temiendo
pan, caricias...o pedradas,
no en vano lleva marcado
un mal recuerdo en su pata.
Lo vuelvo a llamar: psss, psss.
Dócil a medias avanza
moviendo el rabo con miedo
y las orejitas gachas.
Chasco los dedos; le digo:
"ven aquí, no te hago nada,
vamos, vamos, ven aquí".
Y adiós la desconfianza.
Que ya se tiende a mis pies,
a tiernos aullidos habla,
ladra para hablar más fuerte,
salta, gira; gira, salta;
llora, ríe; ríe, llora;
lengua, orejas, ojos, patas
y el rabo es un incansable
abanico de palabras.
Es su alegría tan grande
que más que hablarme, me canta.
"¿Qué piedra te dejó cojo?
Sí, sí, sí, malhaya".
El perro me entiende; sabe
que maldigo la pedrada,
aquella pedrada dura
que le destrozó la pata
y él, con el rabo, me dice
que me agradece la lástima.
"Pero tú no te preocupes,
ya no ha de faltarte nada.
Yo también soy callejero,
aunque de distintas plazas
y a patita coja y triste
voy de jornada en jornada.
Las piedras que me tiraron
me dejaron coja el alma.
Entre basuras de tierra
tengo mi pan y mi almohada.
Vamos, pues, perrito mío,
vamos, anda que te anda,
con nuestra cojera a cuestas,
con nuestra tristeza en andas,
yo por mis calles oscuras,
tú por tus calles calladas,
tú la pedrada en el cuerpo,
yo la pedrada en el alma
y cuando mueras, amigo,
yo te enterraré en mi casa
bajo un letrero: «aquí yace
un amigo de mi infancia».
Y en el cielo de los perros,
pan tierno y carne mechada,
te regalará San Roque
una muleta de plata.
Compañeros, si los hay,
amigos donde los haya,
mi perro y yo por la vida:
pan pobre, rica compaña.
Era joven y era viejo;
por más que yo lo cuidaba,
el tiempo malo pasado
lo dejó medio sin alma.
Y fueron muchas las hambres,
mucho peso en sus tres patas
y una mañana, en el huerto,
debajo de mi ventana,
lo encontré tendido, frío,
como una piedra mojada,
un duro musgo de pelo,
con el rocío brillaba.
Ya estaba mi pobre perro
muerto de las cuatro patas.
Hacia el cielo de los perros
se fue, anda que te anda,
las orejas de relente
y el hociquillo de escarcha.
Portero y dueño del cielo
San Roque en la puerta estaba:
ortopédico de mimos,
cirujano de palabras,
bien surtido de intercambios
con que curar viejas taras.
"Para ti...un rabo de oro;
para ti...un ojo de ámbar;
tú...tus orejas de nieve;
tú...tus colmillos de escarcha.
Y tú, -mi perro reía-,
tú...tu muleta de plata".
Ahora ya sé por qué está
la noche agujereada:
¿Estrellas...luceros...? No,
es mi perro cuando anda...
con la muleta va haciendo
agujeritos de plata.
El maestro que la ha escrito ha sido Manuel Benítez Carrasco.
Ojalá llegue un día en que no exista la palabra ABANDONO.
servido por Antlia
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Llevo muy poco tiempo en esto, así que he estado curioseando varios blogs en los que he visto que escribían sobre sus malos hábitos en forma de cadena.
Me ha parecido curioso, y he empezado a pensar en los míos...
1) El chocolate. En tableta o en todas sus variedades ya sean napolitanas, palmeras, tartas, cafés, helados, da igual, pero no paso un sólo día sin él (y mis kilos tampoco).
2) Andar descalza en cuanto puedo, sea el suelo que sea, incluso en la calle en verano, me encanta sentir el suelo sobre mis pies. Esto tiene sus contras: los catarros que me pillo y el estado en que quedan los mismos tras caminar sobre el asfalto.
3) Escuchar las conversaciones de la gente cuando voy sola, en el tren o el autobús, la de cosas que se aprenden o te sorprenden a veces...
4) Olvidar las llaves, el móvil, el bolso, la bufanda, o que iba a hacer en ese momento. Olvidar a donde voy, que estaba estudiando o diciendo, olvidarlo todo hasta el NOMBRE!
5) Tras haber empezado alún libro, sea del tipo que sea, sobre todo en los de intriga, no puedo aguantar y me voy derechita a la última página a ver como acaba, con lo cual me cargo enseguida la emoción. ¡No puedo evitarlo!
Estos (entre otros muchos) son algunos de mis malos hábitos...
servido por Antlia
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Llegan los días de trasnochar estudiando, de tomar café hasta que se salga el pulso de las venas, de comer, cenar, merendar y dormir entre libros...
Llegan los días en que el tiempo se hace incomprendible: queremos que pase despacio para que nos cunda y a la vez rápido para que todo termine...
Llegan los días estúpidos, los de no vivir, los de no reír, no disfrutar, los de soledad con los folios...
Legan los días de juicio, de fallos, de errores, de me ha salido bien, o mal, o regular...
Llegan los días de biblioteca...
Llegan los días..
servido por Antlia
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Se trata de una CONSTELACIÓN que se encuentra en el hemisferio austral. Tiene varios significados, pero yo me acojo a el de "La burbuja de aire". Por ahí es donde suelo estar yo también perdida, más allá de las constelaciones, anclada entre nubes y polvo cósmico...SOÑANDO...
Dicen que es muy difícil de ver por la posición que tiene en el cielo, y desde nuestras latitudes en España, es prácticamente imposible verla.
A mí también es difícil verme por dentro...mezcla de timidez y desconfianza quizás.
En cambio, desde todos los lugares situados debajo del del Ecuador, sí que es posible, aunque he leido que es una constelación que no tiene excesivo interés. ..quizás yo tampoco lo tenga ;)
Se la conoce sólo desde 1679, en que Royer la incorporó al cielo junto con otras muchas del hemisferio sur...
y bien...el nombre perfecto!!
servido por Antlia
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