Patty y Yo VIII
La noche me llamaba, esta vez con una carta que me pedía encontrar a Eudoxia Black... entré al centro nocturno... el último lugar al cual fui a buscar a Noctem… el último lugar donde Jezabel me salvó de desaparecer. Algo me decía que ella estaba ahí… pero cuando llegué sentí una presencia casi nula de Vampiros… se habrían ido porque Noctem ya no los controlaba? Tal vez eran sus sirvientes y los más fieles estarían ahora buscando al asesino de su amo, mientras que los otros, al verse libres de sus cadenas, tal vez tomaron otros caminos o sirven a otros amos más poderosos o influyentes… en fin, caminaba ya algo más tranquilo, mirando a cada lado, sin saber qué estaba buscando. La presencia de Noctem no estaba, tampoco estaba la de Jezabel… fue entonces cuando una presencia más llamó mi atención… justo en la barra, en el mismo lugar en el que había visto a Noctem acorralar a una inocente víctima, un par de ojos violeta me miraban. Fue entonces cuando los recuerdos volvieron a mi mente y pude reconocerla… era Eudoxia.
Apenas nos vimos, un abrazo largo y acogedor nos hizo reconocernos a través de los años. Ella ahora era un vástago igual que yo… me sentía bien… ya no la había perdido para siempre. Hablamos mucho tiempo. Nos contamos todo lo que habíamos hecho.
- la carta que te envié… fue justo antes de recibir el abrazo… en ese momento pensaba
morir, perdóname.
- No te preocupes, la verdad me hiciste sufrir mucho, amiga –le contesté mirándola a los
ojos con la tranquilidad que me proporcionaban tantos años vividos –sólo me alegra saber que ahora puedo cumplir mi promesa.
Llegamos al principado donde, para mi sorpresa, Patty y Andres me esperaban. Su visita me sirvió para presentarles a Eudoxia. Cuando Patty la vió, primero le dirigió una sonrisa cordial, pero luego su mirada cambió… se volvió precavida, como si ante ella se encontrara un potencial enemigo. Cuando se fueron, al momento de despedirse, Patricia me tomó del brazo y me acercó hacia ella.
- si me necesitas no dudes en llamarme…
- está bien… -dije algo confundido –pero no sé por qué me lo dices....
- sólo por si llegaras a olvidarlo…
Algo contrariado por sus palabras seguí conversando con mi amiga. La verdad era que nos habían pasado muchas cosas.
- pero aún no me has dicho quién es tu sire, amiga! – le dije entusiasmado. Quién la habría salvado de la muerte? A quién debía yo lealtad ahora, por haber salvado a mi hermana querida?
- Bueno… tres años después que te fuiste, llegó un vástago a la mansión…
- Era lindo? –dije para incomodarla
- Si... bastante… pero no me digas eso!! –dijo arrojándome un cojín a la cara –bueno, yo estaba muy deprimida, y... él me ayudó a superar tu partida… la noche en que decidí morir, ya te había enviado la carta. En ese momento, él me salvó, y me ofreció la eternidad... y ahora estoy aquí!
- Es una linda historia... pero quién es el vástago?
- No sé si lo conozcas, pero cuando llegó dijo que te buscaba...
Yo entré en duda... quién podría estar buscándome en ese lugar? Por qué?
- y... aún lo ves?
- Sí, pero hace unas semanas no tengo noticias de él. El lugar donde me encontraste solía ser nuestro lugar de encuentro…
Mis ojos se abrieron de par en par. Temía lo peor... ese lugar... era el lugar que él frecuentaba...
- Luis! Luis! –me decía Eudoxia, mientras la inundaba el mismo terror que llenaba mis ojos...
- E-Eudoxia...- dije con un hilo de voz – cómo se llama tu sire...?
- Noctem… se llama Noctem, lo conoces? Luis que pasa?
- Eu... no esperes a tu sire… no lo esperes… no va a llegar...
- Pero qué dices??? Acaso sabes algo sobre él??
- Hermana… yo… lo maté.... él.... él mato a mi novia Anirka y yo lo perseguí hasta ver su cabeza rodar a mis pies... pero yo no sabía… no lo sabía…
La cara de terror de Eudoxia encendió sus ojos de una ira comprensible, y los míos de un dolor sin límites... antes de irse, Noctem me había dejado un recuerdo de su existencia... y ahora como yo, Eudoxia tenía derecho a vengarse...




matute dijo
que buena historia, me hizo imaginar cosas...
deje una reseña de tu post en mi blog
que estes bien
siempre me gusta leerte
27 Julio 2008 | 03:53 PM