creo que ana no me quiere ver
Creo que ana no me quiere ver
Cuando uno tiene tiempo para perder, lo subasta, y siempre gana el sillón, o la almohada. Despues de un doblete de entrevistas anglofilas, con Kaiser Chiefs y Arctic Monkeys, me habia saturado de rock y tenia un ticket gratuito para la nueva galeria de talasoterapia que habian inagurado en la ciudad. Ví el estreno en el cable domestico, con nuestro edil calvorota embutidp en una toalla, y luego saliendo embarrado y más calvo.
Me hubiera gustado invitarle a ana pero hace dos dias que no me coge llamadas, las haga desde donde las haga. Seguro que ya no quiere saber nada de mi, que en la borrachera de tolosa me pasé, y quiere hacermelo pagar. Para los que no lo sepan, estuve en el gastetxe de tolosa hace un par de semanas, y todo puesto, se me ocurrió responder a su petición de boda. Una suplica que me habia hecho dias antes. Y todavía sigo sin adivinar lo que le dije. Pero seguramente una burrada, y por eso me evita.
Las aguas termicas éstas dejan la piel igual de mojada que las otras. Veo que la peña disfruta con sus fuentes lumbares y los goteos trapezoides, pero a mi solo me pone una tia que sigue haciendo bicicleta al otro lado del cristal. Suda en su chandall de marca, y me acuerdo de la última entrevista de Bret Easton Ellis, de la misma modalidad yanky y yuppy que ahora estoy viviendo. Ya sabemos que lo que ocurrió en NY hace diez años se repite aquí, y es que estoy viviendo una escena del american psicho con mi bañador de surfero. Cuando entro en la piscina de cremas recuerdo aquella mañana en tierras colombianas donde el barro era un elemento sexual, y la encargada de asearnos se dedicaba a hurgar en las zonas más calientes.era su trabajo, y el mio, en la ducha, sigue pasando por las palabras que le solté a ana, aquella noche de tolosa.
Salgo de la ducha tan desnudo como me lo permite el calor concentrado, y encuentro a la tia de la bicicleta sentada junto a mi ropa. El instinto me lleva a taparme los cojones, pero luego pienso que es solo un espejismo y me rio. Con las manos en la cabeza descubro que está de verdad, en carne y hueso y sudor, y que empieza a desnudarse y a decirme que se ha creido las miradas quee hemos tenido antes, y que no quiere esperar a tomar un par de cervezas.
Astigar006
Martxoaa13

Trana dijo
¿Y qué más? Cuenta, cuenta... Ainssss...
13 Marzo 2006 | 11:52