Nácar parte II
La sirena usó su poder de hacer todavía más hermosas aquellas perlas. Al entregarle las perlas algo le hizo sospechar que una vez en la superficie, y con tantas riquezas, se olvidaría de ella. Entonces Nácar le hizo prometer que después de llevar las perlas a su hogar él iba a regresar. Pero si pasadas 5 noches no volvía, el mar se encargaría de que, cuando tocara el agua salada aquello que él más quisiese, se hundiría en las profundidades y moriría ahogado. En cambio, si el regresaba, celebrarían sus nupcias bajo las enormes olas del mar, y serían felices para siempre.
Pasaron las 5 noches y el marinero no volvió. Nácar se quedo encerrada en la cueva lejos de su hogar tocando melodías de tristeza.
Todavía transcurrieron largas lunas, y no había señal de Iván. Cuando de pronto, una noche, vio caer otro marinero al agua. Nácar pensó que Ivan había regresado, y con un buen pretexto para que ellar le otorgara su perdón y pudieran así unir su amor y regresar con su familia de sirenas en el fondo del mar.
Pero aquel marinero no era Iván. Se presentó ante Nácar y le dijo: "Mi nombre es Rafael. Soy hermano menor de Iván y vengo darte noticias suyas. Se va a casar dentro de muy poco con una dama a la que ama demasiado. Pronto tendrán un hijo y es por eso que no pudo regresar. Aunque yo estoy dispuesto a sacrificarme por él. Si tu quieres me quedaré contigo." Pero Nácar enfurecida le rechazó. "Vete a tu tierra, y dile a tu hermano que toda la venganza de los poderes del Océano caerán sobre él."
Nácar volvió a la cueva llena de rabia. Y allí, con un conjuro, hechizó a la criatura que iba a nacer y que para ella representaba la insensibilidad del mundo terrenal.





poinmasia dijo
Te quedó muy bien, Blanquita. Gracias por hacernos caso y terminar tu historia. Aunque es un final terrible ..... como la vida misma. Un abrazo, sirenita mexicana.
17 Abril 2008 | 10:05 AM