Reflexiones de invierno
Normalmente aprovecho las vacaciones para descansar, para estudiar y para ponerme al día con la gente que no veo durante el resto del año. Este año, debido a un fallos técnico (léase: me he dejado los apuntes en Sevilla porque hice la maleta casi sin mirar lo que metía) no he podido sentarme a estudiar nada, así que mis maravillosas neuronas se han dedicado a emitir impulsos de pensamientos profundos y no me han gustado demasiado...
Salgo a pasear con los niños el otro día y me tuve que parar porque no me lo creía. Los naranjos están en flor...en Diciembre. Todos sabemos que es típico que en Semana Santa huelan las calles a azahar, pero ¿en Navidad? Me pegan más las castañas asadas. Mi subconsciente inmediatamente borra cualquier síntoma de preocupación y vuelvo a casa.
Me levanto ayer por la mañana, cómo me pican las manos...coño, me ha picado un mosquito...en Diciembre. Vaya, nunca pensé en comprar After-bite antes de Junio ni después de Octubre. Tengo que cambiar mis hábitos.
El colmo llega hoy. Me llama mi padre, que está en Alemania pasando las vacaciones con su mujer y me cuenta que han ido a esquiar, pero no hay nieve en los Alpes...en Diciembre. "¿En serio papá?" "Sí, nada de nada. Mi suegro no se lo cree" "Pero papá, si ha dicho la tele que ha nevado en el desierto de Petra (Jordania)" "Ya lo sé, Bea, pero aquí nada".
Azahar de Navidad, mosquitos zumbando en Reyes, desiertos nevados y cumbres peladas...¿Qué está pasando? Siglos de avance tecnológico e industrial, ¿para qué? Todos nos damos cuenta de que algo está pasando, pero pocos de la gravedad real del asunto. Joder, que está todo trastocado, ciclos de vida de plantas y animales, nieve en medio del desierto y las montañas sin esquiadores en pleno invierno. Supongo que ha valido la pena destruir gran parte de nuestro entorno natural para tener un nivel de vida mejor, pero ¿alguien ha contado los casos de cáncer en personas de entre 35 y 55 años alrededor nuestra? Sólo en Andalucía hay medio millón de personas diagnosticadas. Y yo me pregunto si es que ahora hay más o es que gracias a esos avances se diagnostican más. Increíblemente, es que hay muchos más.
Reflexión de invierno número 1: Estamos en medio de un proceso irreversible de cambio, seguramente a climas mucho más extremos y a la aparición de nuevas especies de plantas y animales hasta hoy inusuales en nuestro hábitat y cuyos efectos en nuestro entorno es del todo desconocido. Pero sabemos que la introducción de nuevas especies no siempre es beneficioso...
Reflexión de invierno número 2: El ser humano no está preparado para estos cambios y lo estamos viendo. Una alimentación a base de productos desconocidos, el mal uso de fármacos, todo eso trae crecimientos celulares descontrolados, cada vez más casos de enfermedades genéticas "raras", bichos cada vez más resistentes a los fármacos...
Reflexión de invierno número 3: Tengo que darle un descanso a mis neuronas porque me gustaría pasar las vacaciones sin intentar salvar el mundo desde mi insignificante blog. Al menos espero que le llegue a alguien lo que siento y que lo comprenda...
Seguid disfrutando del invierno. Besos

Myrtus dijo
Pues pienso lo mismo tú, pero mejor dejarlo para el año que viene a ver si los dirigentes dirigen.
Feliz 2007
Salut, Myrtus
29 Diciembre 2006 | 07:41 PM