Para mí, que soy mediocre
Llevo bastante tiempo sin escribir, ni actualizar ni nada, pero ando algo liada en el trabajo. Y hoy me pregunto, ¿para qué?
Este miércoles me voy a Portugal a un congreso donde se expondrán los resultados de todo un año y medio de trabajo duro, de tardes enteras sin cobrar, de sábados, de domingos por la tarde, de noches en vela estudiando. Y hoy me pregunto, ¿para qué?
Es un trabajo que considero importante, porque hemos sido los primeros en darnos cuenta de lo que había. He perdido muchos días viajando para aprender el máximo para exprimir los resultados que teníamos. Hemos quedado tantísimas veces para ponernos en común, con toda la ilusión del mundo porque estaba saliendo algo realmente interesante. Y hoy me pregunto, ¿para qué?
Después de todo el esfuerzo, el mérito se lo ha llevado otra persona. Yo no consto, no he hecho nada, ni sé de qué va el trabajo. ¿Por qué? Porque es su nombre el que figura en el papel. No me malentendáis, mi vida no se resume a mi curriculum, ni a las publicaciones que tenga, ni mucho menos. Pero ese trabajo en particular, ES MÍO.
Y eres tú quien se lleva el mérito, la misma persona que me ha hecho llorar tantas veces de desesperación, la que no ha valorado mi esfuerzo y ha hecho que toda mi vida pareciese ridícula, la que se ha permitido criticar hasta el recogido de mi pelo, la que considera que soy mediocre porque a mi corta edad he priorizado mi vida personal antes que la profesional. Y tú te llevas mi trabajo, tú que te vanaglorias de ser una profesional de los pies a la cabeza y ni siquiera sabes abrir los botes de muestras, ni sabes cómo numerarlas, ni qué reactivos tenemos. Pero la vida es así, y nos las devuelve todas juntas.
Porque yo tengo amigos que acuden a mis llamadas. Porque yo puedo contar con mi madre para cualquier cosa. Porque el día que me esté muriendo, tendré a mi gente, que me aprecian de verdad, rodeando mi cama y colmándome de cariño. Porque valoro a las personas con las que trabajo y se lo hago saber. Porque en lugar de ser rastrera, soy sincera y digo las cosas a la cara. Porque yo soy profesionalmente mediocre (a tu parecer), pero personalmente millonaria, y prefiero que sea así.
Quédate con el trabajo, nadie te lo valorará nunca. Yo me quedo con mi vida, que es plena y que, a pesar de los escollos, la llevo con toda la dignidad con la que soy capaz de actuar. Por eso hoy no trabajo más, ni mañana voy a esforzarme demasiado. Total, nunca podré ser lo que eres tú: profesionalmente rica (a tu parecer), pero personalmente mediocre.








lafullpicture dijo
Si el trabajo es tuyo, no importa quien lo firme. Tu lo sabes y eso es lo que cuenta. No hay juez mas duro que nuestra propia conciencia y ella ha de vivir con eso. Animate! Saludos.
26 Marzo 2007 | 06:50 PM