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BIPOLARDUR

Es una organización de ayuda mutua integrada por personas bipolares, sus familiares y amigos.

Categoría: TRASTORNO BIPOLAR

25 Junio 2006

Plan de Vida

Dos temas centrales: relaciones afectivas y PLAN de VIDA

Nos faltaría, para completar esta presentación general, abordar el tema de los vínculos y el concepto de PLAN de VIDA como herramienta terapéutica

1. Relaciones afectivas

Las relaciones afectivas son un condimento importante de la vida y la salud del paciente bipolar. Los vínculos existen cuando hay un sentido de contacto, comunicación y comunión ["Para que pueda ser he de ser otro, / salir de mí, buscarme entre los otros, / los otros que no son si yo no existo, / los otros que me dan plena existencia" (Octavio Paz)]. Y siempre es mejor tener una relación, aunque sea tormentosa, que carecer de ella ["En caso de vida o muerte, se debe / estar siempre con el más prójimo" (Antonio Machado)]; por otra parte, es en el campo de los empalmes afectivos donde se dirime la batalla por conquistar ese eje interior que le permite, al bipolar, lograr oscilar ponderada y armónicamente.

En el capítulo "Poniéndole ejes a la vida" abordamos este tema, pero quiero recalcar que la experiencia vincular es una llave maestra en la cura de la bipolaridad, comenzando por la relación terapeuta-paciente que debe estructurarse como una situación de mucho compromiso, ya que -tal como señala Harry Guntrip-:

Los contactos físicos despersonalizados y los contactos intelectuales despersonalizados deben ser considerados por igual, como traiciones hechas al verdadero vivir humano, como sustitutos de relaciones personales genuinas.

2. PLAN de VIDA

Al paciente bipolar no hay que proponerle un tratamiento sino un nuevo PLAN de VIDA, esto es, motivarlo a realizar un cambio sustancial y progresivo de su existencia.

Este plan va a funcionar como un esquema referencial capaz de ir ayudándolo a ordenar, afuera y adentro, el remolino de sus conductas y vivencias. Por otra parte, esto entraña procurarle un proyecto con el cual identificarse y poder asumir como propio. De por sí, esto ya tiene eficacia terapéutica, pero es el conjunto de alternativas -interactuando entre sí, valga la redundancia- lo que va a ir facilitando su sanación.

El paciente bipolar necesita una regla, no rígida, pero sí bien estructurada; necesita un tejido que lo sostenga pero que no lo ahogue; necesita desarrollar espacios sistemáticos y definidos de actividades diarias sin sentirse en prisión. En suma, necesita distribuir adecuada y prioritariamente el tiempo e incorporar acciones rituales (terapéuticas y no terapéuticas) en la vida cotidiana y en momentos definidos, que le van a ir permitiendo construir un orden interior y un dispositivo para enfrentar con éxito su padecer. Tal andamiaje representa la plataforma inicial para que el paciente tenga un marco que lo aleje de las crisis y del desamparo y que, más adelante, funcione como un hábito altamente positivo y le procure beneficios significativos en el camino de su cura.

El cambio de vida es un cambio de creencias y cambiando las creencias podemos cambiar la vida. Pero lo inverso también es cierto: cambiando la vida (errada) se cambian las creencias (erróneas).

Este PLAN de VIDA debe incluir las siguientes actividades:

a. Tratamiento

Los pacientes deben recibir un tratamiento con las herramientas más adecuadas para cada circunstancia (algunas de las cuales describimos y recomendamos en este libro), pero siempre con la idea de aumentar en el paciente el mayor grado de autonomía posible; es decir, ayudarlo pero no fomentar la dependencia.

No considero que los diferentes abordajes terapéuticos sean excluyentes entre sí (y la bipolaridad se presta para un enfoque de impacto múltiple), pero nos parece importante, por muchas razones, que cada paciente tenga un "terapeuta guía" que actúe como tal y sea el punto de orientación, sostén transferencial y consultor habitual.

En varios textos sobre la bipolaridad se recomienda el trípode de la medicación, la psicoterapia y la autoayuda y, en casi todos ellos, la psicoterapia es considerada un instrumento de apoyo, secundario a la acción psicofarmacológica.

Creo que hay que revisar este criterio. Se hace tan importante la participación activa del paciente bipolar en un trabajo terapéutico sobre sus emociones, vínculos, historia y personalidad, como el recibir la ayuda de prescripciones que le permitan sostener sus síntomas hasta que pueda dejarlos atrás.

Pero el nervio de la cuestión es comprender que el mejor tratamiento es el que le hace bien y efecto al paciente, el que lo ayuda a despertar sus poderes y talentos y el que lo reconforta en su posibilidad de ser feliz. Y esto no se logra con un "remedio terapéutico" sino con una "relación terapéutica".

b. Descanso

El buen dormir, en cantidad y calidad suficiente, es una recomendación fundamental que el bipolar debe cumplir. El insomnio, el mal dormir, el poco descanso, el estrés, son factores irritativos que pueden contribuir a desencadenar crisis maníacas o depresivas.

Por otra parte, durante el dormir, se elaboran ansiedades, fantasías, conflictos y miedos. Junto con la natural regeneración de la fuerza física, un buen sueño procura, además, una recuperación emocional significativa que aumenta el bienestar y proporciona alegría y buen humor.

Descansar no es sólo dormir. También incluye aprender a distenderse, relajarse y reposar. El bipolar debe incorporar la práctica habitual de encontrar momentos, durante el día, en el cual ejercitar una relajación profunda con todos los efectos positivos que esto conlleva.

Es conveniente, para lograr buenos niveles de aflojamiento mental y corporal, recurrir a técnicas de masajes y baños de inmersión prolongados que coadyuvan a liberar tensiones, bloqueos y condicionamientos emocionales arraigados en el cuerpo.

La consigna es no dormirse tenso, no comer tenso, no enfrentar ninguna situación en estado de tensión. En cualquier momento que note presión y nerviosismo la prioridad es relajarse. Del mismo modo, cuando se sienta cansado no debe exigirse ni acumular fatiga. La distensión, en todas las esferas de la vida, es para el bipolar un prerrequisito para alejar riesgos de mayor inestabilidad.

c. Alimentación

Una alimentación inteligente es un factor para asegurar y mantener una buena salud, pero sin otros ingredientes como aire, sol, actividades físicas, descanso, creatividad y emociones placenteras (entre otras) no hay equilibrio posible. (La dicha necesita el concurso de muchas manos, a la desdicha le basta una.)

Nutrición no sólo significa la asimilación de alimentos necesarios para el mantenimiento de la vida del cuerpo, sino que hay que pensar que, en el acto de comer, estamos realizando una actividad mucho más compleja y abarcativa que el ingerir y digerir, ya que los alimentos no son sólo combustible, ni el organismo una máquina.

Tener una alimentación hipotóxica, bien balanceada, a horarios adecuados y rítmicos, sin fanatismo, lo más simple y natural posible, ayuda al bipolar a lograr un mejor estado psicofísico que redunda en su armonía emocional. También lo ideal sería comer despacio y en un clima acogedor y sereno (y esto vale para todas las personas), sin televisor encendido, anunciando hecatombes y tentando al consumismo irracional, y sin entrar en acaloradas discusiones con los eventuales compañeros de mesa ["No es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de su boca, esto es lo que contamina al hombre" (Mateo 15:11)].

Hay una serie de recomendaciones alimenticias concretas para la bipolaridad, que señalaremos más adelante, pero hay que tener siempre presente el principio esencial de que:

La alimentación es fuente de vida; al comer estamos asimilando todo el entorno; los alimentos son energía, son emociones, y debemos construir una dieta correcta para ayudarnos a no agravar nuestros males y para ayudarnos a recobrar el balance perdido.

d. Ejercicio

La práctica de algún deporte -el caminar o correr todos los días, por ejemplo- también es un factor muy importante a tener en cuenta. El paciente está en movimiento, quema el exceso de energía, desintoxica el organismo, mantiene la flexibilidad corporal y, sobre todo, promueve una sensación de estar vivo y activo. Y en el ejercicio detiene el "disco rayado" de su mente.

Por otra parte, el deporte y la gimnasia generan un mayor equilibrio emocional, algo necesario para el bipolar. Así como en la alimentación, en el ejercicio físico debe existir una suerte de disciplina progresiva hasta llevar al paciente a hacer de aquél un hábito cotidiano.

Sin embargo, hay otro costado en el cual el deporte brinda un aporte a la cura de bipolaridad. La actividad deportiva lleva, a quien la practica, a vivir totalmente en el presente, con gran conciencia de los movimientos del cuerpo, a lograr un buen equilibrio interior y, cuando se involucra plenamente, a alcanzar una especie de "estado alterado de conciencia". (En este sentido un buen ejemplo son los libros de Michael Murphy: Golf en el Reino y The Psychic Side of Sports.)

Pero lo interesante es que la vivencia bipolar, en sí misma, también puede ser pensada como un cierto "estado alterado de conciencia", pero de naturaleza perturbada. He comprobado cómo el bipolar, al ir viviendo estos mismos estados en el deporte y aprender a controlarlos y canalizarlos, puede ir incorporando este aprendizaje a su campo emocional y descubrir el costado positivo de ellos.

De manera que la actividad física provee no solo bienestar al cuerpo sino capacidad de dominio, determinación, resistencia y armonía al psiquismo, y éstas son cualidades que a la persona bipolar le conviene desarrollar para aliviar e incluso sanar sus síntomas.

e. Respiración

La respiración profunda es una habilidad básica para una vida sana. Provee al cuerpo de vitalidad, facilita la oxigenación de las células, acrecienta la circulación linfática, produce una importante relajación muscular y aumenta la habilidad para controlar los estados emocionales y mentales. Su opuesto, la respiración superficial, involucra deficiencia de oxígeno, falta de energía y abundante toxicidad.

El poder de la respiración también es un instrumento terapéutico muy útil. En esta dirección se ha desarrollado una terapéutica, la pranoterapia, que justamente mediante ejercicios respiratorios permite disolver emociones y estados perturbadores a la par que desarrollar disposiciones para mejorar el balance psíquico y corporal.

El aprender a respirar bien ("hasta los pies", como aconsejan los chinos) es, sin duda, un excelente aporte a una mejor calidad de vida y un buen instrumento para agregar al dispositivo de recursos de ayuda para prevenir las crisis bipolares.

f. Aire y sol

Estar en contacto con la naturaleza, el verde, el aire puro y el sol es positivo para cualquier persona. Sin embargo, parece que olvidamos frecuentemente el valor nutritivo que estos elementos poseen y no nos damos cuenta de lo que representa para la salud su presencia y para la enfermedad su ausencia.

La patología bipolar es una manifestación psíquica en la cual estos elementos de la naturaleza juegan un rol protagónico, ya que revitalizan, dinamizan y al mismo tiempo relajan y desintoxican el organismo.

Para un bipolar algunos buenos deportes son la natación, el montañismo y el ciclismo. Al escalar se toma contacto con el aire puro, el sol, el verde, se comprueban los gradientes (hay que estar muy atento a los desniveles del ascenso), la resistencia, la conciencia corporal; los pulmones se revitalizan, la circulación crece, la afirmación y la estima personal se fortalecen. Las caminatas en grupo de ascenso y descenso por una montaña representan una actividad muy integradora para el bipolar, puesto que abarca lo físico, lo social, lo emocional y el contacto con los elementos naturales que complementan la nutrición alimenticia y afectiva de toda persona.

En todo plan terapéutico se debe pedir al paciente bipolar que realice alguna actividad al aire libre y tome sol regularmente y que tome conciencia de que tales acciones no son una distracción sino parte importante de su labor de curación.

g. Sexualidad

Otra cuestión importante a considerar en el cambio de vida del paciente bipolar es la actividad sexual y las concepciones que tiene de la sexualidad.

Por diferentes razones observamos, en la clínica, que su vida sexual es nula, poca, insatisfactoria, indiscriminada o desbordada. Que muchas veces se manifiesta como pura descarga, o bien que impedimentos funcionales, de diverso orden, lo alejan de la plena satisfacción, el placer y el orgasmo.
Pero no es en el área de los rendimientos eróticos donde reside el problema. El bipolar posee una imagen pobre y desvalorizada de sí mismo y, aunque la encubra con manía, ésta persiste tras la fachada omnipotente. No se cree merecedor de amor y placer, tiene miedo a la intimidad y al rechazo, y estos conflictos los lleva consigo a la cama y son los que hay que cambiar para permitirle acceder a una buena y regular vida sexual, ya que el buen sexo es un elemento que disminuye los riesgos de desmadre emocional y colabora para mantener buenos niveles de autoestima, confianza y seguridad personal e inclusive puede llegar a ser un importante dispositivo curativo.

De modo que hay que facilitar a los pacientes bipolares el desarrollo de una vida sexual sana, regular, placentera y completa (en el marco de un vínculo adecuado), trabajando con ellos los motivos que les impiden lograrla.

h. Trabajo

El trabajo es, sin duda, una buena herramienta de recuperación. Si es posible, una actividad laboral que responda a los intereses del paciente, pero si no es factible, el solo compás del trabajo ya lo provee de recursos anímicos positivos y le da un cierto ritmo que le es muy necesario mantener.
Por otra parte, el trabajar está vinculado aquí no sólo a la independencia material y anímica, sino también a la autoestima y el sentirse valioso. Es por esto que cuando el bipolar se encuentra desocupado conviene orientarlo a que realice alguna actividad laboral programada y considerar esto como una extensión de la terapia.

i. Actividad artística, expresiva y creatividad

Un elemento significativo es fomentar en el paciente la práctica de alguna actividad expresiva artística o creativa como la danza, la pintura, la música o el teatro, preferentemente, con aquella se sienta más identificado y que le permita dar rienda suelta -insisto mucho en esto- a sus potencialidades y aptitudes latentes.

Esta ocupación es en sí misma terapéutica, pero además saca al paciente de la rutina y le permite elaborar miedos y ansiedades que de otra manera podrían ir a incrementar los síntomas emocionales bipolares. ["Escribo sólo por matar las tardes, / por no ponerme a deshacer maletas, / por no arrastrarme por las estaciones, / por no andar como el rey de los cobardes, / mustio, con un ramito de violetas, / en el sepelio de las decepciones" (Joaquín Sabina).]

j. Autoayuda

En cierta medida, constituye uno de los pilares de la recuperación del paciente bipolar, aunque de ningún modo sustituye su tratamiento individual con profesionales idóneos. Se trata de la existencia de grupos de bipolares que intercambian experiencias, comparten sus vivencias y se ayudan solidariamente en los momentos de necesidad.

Estos grupos sirven también de sostén y de espacio propicio para la reinserción luego de una crisis. En ellos, los pacientes se encuentran con pares que los acompañan en sus recorridos interiores y saben de qué se trata porque ellos han padecido lo mismo. De este modo, se sienten comprendidos y contenidos; descubren que no son los únicos que tienen este padecer ni son muy diferentes del resto de la sociedad. A la vez, la solidaridad les permite recuperar la esperanza de volver a transitar el camino de la vida que creían perdido.

Ahora bien, por autoayuda entendemos, además, las herramientas que el paciente bipolar va aprendiendo a lo largo del tiempo y le sirven para desarrollar estrategias paliativas y de control. De esta manera, mediante sencillas técnicas, que van desde la respiración a la digitopuntura, puede encontrar un soporte cierto que lo auxilie en momentos de adversidad, angustia o pánico, o bien cuando siente el peligro de la proximidad de una crisis maníaca o depresiva.

Hasta aquí hemos presentado las bases generales con las cuales pensamos el abordaje terapéutico de las personas bipolares. Lo que continúa en los siguientes capítulos tiene más que ver con la implementación de estas propuestas por senderos bien delimitados. Sin embargo, lo previamente dicho es lo que da sustento y significación a las herramientas.

Siempre es bueno recordar que las técnicas curan pero lo que sana es la relación, y nunca más cierto este adagio que en el campo de la bipolaridad.

(Material extraído de LA REDBIPOLAR)

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25 Junio 2006

Despertando el Don Bipolar

Es correcta esta perspectiva?
¿No será demasiado esperanzadora?
¿Es posible pensar que un cambio de actitud sobre la bipolaridad puede llevarnos a procurar una ayuda significativa a estos pacientes?

Muchas veces me hago estas preguntas y siempre llego al mismo lugar: ver a personas que han recuperado su salud y su vida, sin mutilarse ni restringirse, y con deseos de construir día a día su felicidad junto a otras, es un testimonio elocuente de que algo de razón hay en estos planteos y en el accionar terapéutico consecuente con ellos.

Es bueno insistir en el hecho de que no se trata sólo de propuestas genéricas, sino que conllevan consecuencias prácticas y técnicas concretas (que son exploradas a lo largo del libro), dirigidas y ordenadas en función del objetivo central que es despertar el don bipolar. Todas estas prácticas y estas técnicas están basadas en una cierta filosofía de trabajo que quiero acabar de explicitar. Veamos:

Existen en la terapéutica tres grandes vías de curación, que coinciden con tres grandes vías de evolución: el amor, la sabiduría y el poder.

La primera vía se refiere a cómo nos transformamos por la alquimia de los ligaduras afectivas. Dado que ningún encuentro es casual y como toda relación nos pude cambiar para mejor, si nos abrimos a una experiencia de auténtico encuentro con otra persona, podemos tener la esperanza de acceder a la sanación de nuestras heridas más profundas. ["Si el mundo fue ya no será una porquería, / porque en el mundo vivimos vos y yo" (Horacio Ferrer).]

La segunda, consiste en el proceso de aprendizaje que no se reduce al mero conocimiento intelectual ni académico, sino que se extiende a la comprensión de la conexión entre todos los aspectos de la existencia y todas las modalidades de la sabiduría. (Una curiosidad -una de las tantas que siempre nos depara la etimología de nuestra lengua-: la palabra "saber" viene del latín y tiene la misma raíz que "sabor". Para los antiguos, un sabio era, sobre todo, aquel que sabía saborear la vida.)

La tercera, no alude al dominio sobre los demás o sobre la naturaleza, sino al poder de convocar y suscitar en uno y en los otros las energías autocurativas capaces de transformar el dolor en felicidad para lo que nos reste de vida, y así poder afirmar como Efraín Huerta que -a pesar de la metáfora fatal y manriqueana de "mar = morir"-: "Nuestras / vidas / son los / ríos / que van / a dar / al / amar / que es / el vivir".

Estos tres caminos son los que hay que hacer converger en el tratamiento de los pacientes bipolares: un amor capaz de ejercer una acción benéfica de metamorfosis sanadora; una sabiduría suficiente que permita comprender las razones y los sentidos de un síntoma como un indicador de una lección que se debe aprender, y el poder de hacer resurgir, desde dentro de la persona, la potencia y el impulso buscador del equilibrio y la salud, y la fibra para dejar atrás las ataduras y fijaciones del pasado.

Desarrollar una terapéutica amorosa, sabia y poderosa ha de ser el propósito que impulse la práctica clínica y lo que todo paciente debe buscar en un tratamiento con el cual se comprometa. Sobre la base de estos valores y criterios es como podrán desplegarse los caminos o vías concretas para la recuperación del equilibrio perdido y del despertar de los talentos dormidos.

En este sentido, y en paralelo a la instalación del eje interior (del cual ya hablamos), acto que casi se convierte en un hecho ritual en el bipolar, los talentos que hay que avivar, para ayudar al proceso de sanación son: creatividad, capacidad de detenerse en los matices, asertividad (fruta madura de la intuición), diversidad (flexibilidad mental) y capacidad de servicio. Éstos son verdaderos poderes curativos por sí mismos, sobre los cuales nunca es suficiente la insistencia (y sobre los cuales aquí solo escribiré algunas líneas, ya que luego serán abordados extensamente).

1. El camino de la creatividad

La curiosidad alimenta la creatividad. El espíritu creativo camina por el mismo sendero que la bipolaridad y esta sintomatología es el resultado, en mucho, de un potencial creativo no desarrollado, mutilado o enfocado equivocadamente. De tal manera que, aunque la creatividad no es el privilegio de algunos sino una característica del ser humano, existen personas que poseen un auténtico talento creativo.

Se asocian a creatividad conceptos como innovación, ingenio, genio, invención, intuición, originalidad, y el mismo término sugiere, también, idea de renovación (renacer cada día), variedad de experiencias, realización, superación y crecimiento personales por medio de la expresividad, capacidad de adaptac ión a situaciones y problemas nuevos, multiplicidad de alternativas, sensibilidad...

Si revisamos este listado vemos toda la influencia que el despliegue de la capacidad creativa puede tener en la sanación de una persona y en especial del bipolar, ya que mucho de lo mencionado constituye rasgos de su personalidad que se encuentran mal encauzados. Como una talla en madera sin concluir, el bipolar tiene las asperezas naturales de algo interrumpido en su fin. Convocarlo a crear lima dichas asperezas y suaviza su carácter y le permite adquirir una disposición a canalizar por esa vía la energía que, de otro modo, se descargaría en la oscilación.

Cuanto más crea el bipolar, más se equilibra, ya que la persona creativa puede escapar a la presión del Inconsciente y los conflictos, expresando sus demandas, mientras que el bipolar sucumbe ante ellas.

Por otra parte he aprendido (sobre todo, en carne más propia de paciente que de terapeuta) que una buena actividad creativa sustituye una parte de la medicación. No es éste el lugar para desplegar estos hechos, pero se hace necesario que mencione, al pasar, que la creatividad provoca un proceso de balance interesante de la bioquímica cerebral, que no sólo mejora el estado general del paciente, sino que le permite disminuir sus dosis de fármacos por compensación de la estimulación en la producción de "drogas" endógenas.

2. El camino de los gradientes

Hemos insistido en varios lugares (y volveremos a hacerlo) en la necesidad que tiene el bipolar de aprender a detenerse en los matices, experiencia que debe acontecer en todos los planos: sensación, palabra, ideas, vínculos...

El bipolar no tiene grises. Es común que, por ejemplo, cuando narra algún episodio de su vida, enuncie un titular (tipo periodístico) y prosiga, como dando por sentado que todos han entendido con esta media palabra la totalidad del asunto. Allí los gradientes consisten en pedirle detalles, es decir, que la persona aprenda a modular la información y a "armar una secuencia". Hay técnicas de texturas en las cuales se le pide al paciente que vaya tomando contacto con diferentes sensaciones táctiles. Lo mismo con el color, la música, la intensidad vocal, los sabores... ¿Qué se busca con ello? Que la persona se detenga y experimente intermedios, medios tonos, escalas, y esa experiencia, que al principio es fundamentalmente sensorial y corporal, se va haciendo no sólo cuerpo sino inscribiendo también en el psiquismo. Entonces, a medida que la persona va pintando con matices, modulando su voz como canto, registrando y diferenciando dejos y tonillos, va asimilando una mayor capacidad de ampliar su arco emocional y disminuyendo su oscilación extrema.

La sucesión pausada es un concepto que escapa de la mente del bipolar cuando funciona inadecuadamente. Su anexión a su vida implica un paso significativo de crecimiento hacia la salud que se va a traducir en sus vínculos, sus afectos, sus rendimientos y su vaivén.

3. El camino de la asertividad

La asertividad es la expresión, en la conciencia, de la actividad intuitiva, reconocida y aceptada. Ser asertivo es tener certidumbre, firmeza y determinación, y la asertividad es una afirmación con conciencia de realidad, un juicio que surge como inmediato, sin duda alguna que lo empañe, sobre una situación o persona en concreto.

Ser asertivo implica, entonces, dominar una excelente capacidad para darse cuenta en qué medida los hechos, las personas, los encuentros y cualquier evento nos afecta en particular, y a partir de este "conocimiento asertivo", proceder en consecuencia, sin desvíos, sin miedos, sin encubrimientos y sin incertidumbres.

El neologismo "asertividad" deriva de la palabra latina assertio y significa "aserción, aseveración, afirmación", y por extensión se le puede dar el sentido de afirmación de la propia personalidad, confianza en sí mismo, autoestima, aplomo, fe en el éxito, verdad, vitalidad pujante, comunicación segura y congruente...

En suma, ser asertivo significa aceptar la responsabilidad de las propias acciones y ser capaz de expresar los pensamientos y convicciones de una manera clara y honesta.

Tan sólo con volver sobre estas líneas apreciamos que tal cualidad está ausente en el bipolar, pero no de una manera estructural, sino meramente funcional, ya que éste posee una gran intuición.
Ahora bien, la asertividad está faltante en el bipolar cuando él no es consecuente con lo que intuye; por otra parte, su dependencia, su necesidad de ser querido y la inseguridad lo alejan de la firmeza y la determinación.

El bipolar, en este terreno, es como una hoja al viento, parece carecer de convicciones sólidas, o cuando las tiene, éstas son más una expresión de fanatismo que auténticas opiniones personales. Por lo tanto, necesita desarrollar fuertemente sus capacidades asertivas y, cuando lo logra, ocurre que mejora de manera sensible su vida, sus relaciones y su comunicación y, por otra parte, reduce sus niveles de oscilación desproporcionada. La Psicología Cognitiva y las técnicas de trabajo asertivo brindan excelentes herramientas para ayudar en este campo.

4. El camino de la diversidad

Aquí nos encontramos con toda una temática bipolar que gira en torno de abrirse a lo diferente sin perder el eje, ser flexible sin volverse un "flan", ante el miedo no amurallarse tras la obstinación, ser resistente pero no duro, ser dúctil pero capaz de sostener las propias convicciones, ser tolerante, negociador y elástico evitando la rigidez, la inflexibilidad y la intransigencia.

La diversidad es en lo mental, lo que la tolerancia en los vínculos, lo que los matices en lo afectivo y la flexibilidad en el cuerpo. Un cuerpo enmohecido refleja una mente cerrada. Un afecto estancado es semejante a un músculo envarado. De manera que un vínculo obsesivo, una emoción atascada, un organismo entumecido y un pensamiento dogmatizado confluyen hacia formas de manifestación diferentes del mismo conflicto. Es "el mismo perro con distinto collar".

La diversidad, en todos sus ámbitos, genera vigor, fluidez, amenidad, conexión y balance, y nos aleja de la monotonía y la indiferencia.

La diversidad también se relaciona con la pluralidad y la abundancia. Ser plural es la condición de ser propicio a aceptar lo distinto. Por este sendero, al estar en contacto con otros puntos de vista y admitirlos como válidos, no sólo nos mantenemos vivos y en movimiento sino que además nos enriquecemos y nutrimos, abriéndonos a la abundancia.

Tanto las técnicas corporales, como las psicológicas, y las artísticas y expresivas, como el arte dramático, el baile, la expresión corporal, e inclusive ciertos deportes fomentan el desarrollo de esta cualidad que permite al bipolar concebirse como uno en la diversidad, ser espontáneo, recuperar autoestima, no cerrarse a la interacción ni a las ideas y alejarse tanto de la actitud de huida de las experiencias nuevas como de la repetición obsedante de lo mismo.

5. La capacidad de servicio

Varios autores señalan la importancia de olvidarse un poco de uno mismo y poner energía en desarrollar una actividad de servicio por los otros. ["Con tu puedo y con mi quiero / vamos juntos compañero" (Benedetti).]

La asignación de tareas o la elección de un compromiso comunitario no sólo ayudan a desarrollar la compasión, el desinterés sano de uno mismo, la preocupación por el bienestar ajeno y muchos otros valores, sino que también, en lo que nos ocupa, enseña a las personas a ver la vida y su propia situación desde una nueva perspectiva. El paciente bipolar, haciendo estas tareas, se siente útil, valioso, puede ejercitar la constancia (que tanta falta le hace), se relaciona con otras personas y, especialmente, se siente dueño de un proyecto real y concreto que va ejecutando y en el cual puede verificar los logros.

Esto puede hacer la diferencia y es notable cómo el dar puede cambiar una vida. Una máxima judía reza: "Las acciones de dar son el fundamento de la vida" y el trabajo de servicio pone a las personas cara a cara con la experiencia amorosa del dar.

Hay que recordar que la bipolaridad nace a partir de una pena de amor y que la manía puede leerse como una negación de esa herida y la melancolía como el culparse por creer haber dañado lo que se amaba. Ambos extremos hacen inviable el contacto sincero con el amor, que es vivido, en cambio, como un "torbellino tormentoso".

Para reconciliarse con el sentimiento, poder sanar el egoísmo y amar a otra persona, lo primero que se tiene que lograr es estar en contacto estrecho, íntimo y sincero con ella (dificultad muy marcada en el bipolar). Y la vía del servicio va desbrozando el camino para permitirle acceder, luego, a relaciones de amor más ceñidas y personales.

Por otra parte, el servicio refuerza la autoaceptación y la autoestima. Al dar amor y preocuparnos por los demás, recibimos amor, gratitud y aceptación, y logramos mejorar nuestra salud física y psíquica así como alcanzar mejores niveles de balance emocional. Podría citar aquí numerosas investigaciones especializadas sobre este punto, en donde se demuestran los efectos terapéuticos del trabajo voluntario sobre el organismo, pero me parece mejor recomendarles un excelente libro de Douglas Lawson que se llama Dar para vivir.

Shakespeare dice que "es la mente que mantiene vivo al cuerpo". Debieron pasar siglos para que completáramos que son los vínculos (sanos) los que mantienen viva (es decir, sana) a la mente.

El servicio hace converger, en un mismo campo de experiencia, amor, relaciones, mente y cuerpo, y permite hacer fluir las energías estancadas, que se transforman en una acción productiva, que se traduce, así, en un avance importante en el equilibrio emocional de los bipolares.

(Material extraído de LA REDBIPOLAR)

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21 Junio 2006

Las fases de remisión

Afortunadamente, la persona que sufre de trastorno bipolar no pasa toda la vida de una fase a otra. Existen períodos en que, tras la recuperación de una crisis de cualquier tipo, el éstado de ánimo se va normalizando y los síntomas de la enfermedad desaparecen prácticamente por completo. Estas fases de remisión las denominamos fases de eutimia. Eutimia significa " estado de ánimo correcto". Durante esta fase es precisamente cuando menos nos hemos de confiar, pretendiendo que todo ha pasado y no hay ningún problema. Al contrario, hay que estar atento, sin obsecionarse, para prevenir cualquier síntoma que anuncie una nueva crisis. Para ello es imprescindible seguir las recomendaciones del psiquiatra y la medicación preventiva. Dicha medicación está destinada a alargar el máximo tiempo posible la fase de remisión e impedir , o cuando menos suavizar, la aparición de un nuevo episodio de la enfermedad. Estar en remisión no signifca estar curado, pero es lo más próximo al concepto de curación. La enfermedad, sin embargo, está dormida y debemos procurar que no despierte. Más adelante daremos algunos consejos útiles para contribuir a mantener la enfermedad compensada.
(Material extraido Libro Dr. Eduard Vieta)

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17 Junio 2006

Las fases mixtas

Las fases mixtas consisten en una mezcla de síntomas de manía y depresión. Este tipo de fases resulta especialmente difícil de diagnosticar y comportan un gran sufrimiento para el paciente y para aquellos que le rodean. Es frecuente que en estas fases aparezca hiperactividad y aceleración del pensamientos depresivos. La irritabilidad y la ansiedad son también síntomas muy comunes en estas fases. Algunos pacientes presentan fases mixtas de forma aislada, pero lo más frecuente es que las fases mixtas de forma aislada, pero lo más frecuente es que las fases mixtas sea una continuación de una fase maníaca o bien una transición entre una fase depresiva. Esto ocurre sobre todo en aquellos pacientes que denominamos cicladores rápidos, que se caracterizan por cambiar a menudo (varias veces en un año, en un mes o, incluso, en una semana) y de forma brusca de manía a depresión o a la inversa.
Síntomas de las fases mixtas(no es necesario que se den todos)
* Mal humor
* Aceleración del pensamiento
* Inquietud
* Hostilidad
* Falta de ilusión
* Cambios rápidos del humor
* Labilidad emocional
* Insomnio
* Comportamiento Descontrolado
* Ideas delirantes
* Ideas negativas
* Alucinaciones

(Marterial extraído libro Dr. Eduard Vieta)

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17 Junio 2006

La depresión

La fase depresiva del trastorno bipolar es similar a los demás tipos de depresión, especialmente aquellos en los que no hay una causa clara que la desencadene. La persona afectada se encuentra cansada, sin ilusión por nada, apática y desmotivada. Cualquier acto sencillo o rutinario cuesta un enorme esfuerzo y la situación no parece tener salida. Se alteran el sueño, el apetito y la conducta sexual pierde todo interés. Nada parece tener sentido, ni siquiera seguir las normas higuienicas más elementales.Algunos pacientes puedennotar ansiedad, o ideas repetitivas de tipo negativo, con deseos de morir. En casos graves, al igual que en la manía, aunque con menor frecuencia, pueden darse ideas delirantes de contenido depresivo, de ruina o de culpa. Uno de los principales problemas de la fase depresiva es que el afectado no es consciente de que su estado es transitorio, y que conun tratamiento apropiado todo lo que en aquel momento la parece gris y sin sentido, recuperará su razón de ser y su color. Para la persona deprimida, nada ni nadie puede cambiar el infierno en el que se ha convertido su vida, y en algunos casos, el suicidiose ve cómo la única solución posible, sin comprender que con un tratamiento oportuno se puede recuperar la ilusión de vivir en pocas semanas.

Sintomas de la fase depresiva (no es necesario que se den todos)
* Apatía
* Falta de ilusión
* Sensación de tristeza o de vacío
* Baja autoestima
* Dificultad para realizar las tareas habituales
* Enlentecimiento
* Falta de consentración
* Deseo de morir
* Molestia fisica
* Ansiedad
* Insomnio o exceso de sueño
* Pérdida o exceso de apetito
* Inhibición social
* Ideas de culpa o ruina

(Material extraído libro Dr. Eduard Vieta)

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16 Junio 2006

La hipomanía

La hipomanía es una manía suave. Durante la hipomanía nunca se presentan síntomas psicóticos; el resto de lo que ya hemos explicado respecto a la manía sería válidopara la hipomanía, siempre en un grado menor que no comporte una gran alteración del comportamiento que pueda llevar, por ejemplo, a un ingreso. Los límites entre man´´ia e hipomanía son, por lo tanto, difusos. Pero ¿dónde situamos la frontera entra la hipomanía y la alegría? Aunque aveces puede resultar complejo situar dicha frontera, existen algunas características diferenciales obvias: la alegría suele tener una justificación clara, dura poco tiempo y tiende a decrecer con el paso de los días. Todo lo contrario que la hipomanía: ésta puede aparecer sin desencadenante alguno, su duración puedealcanzar varias semanas y suele agravarse con el paso del tiempo. Además, hay síntomas de la hipomanía que no serían propios de la alegría. Nos referimos a la irritabilidad, la aceleración del habla, el insomnio, etc.
La hipomanía puede ser un estado que resulte extraordinariamente agradable. Si es moderada, puede hacer que la personaincremente su actividad, o comportar mayor creatividad o capacidad de liderazgo. El problema es que la hipomanía nunca es estable, todo lo contrario, tiende a empeorar, pudiéndo evolucionar hasta una fase maníaca, un episodio mixto o virar súbitamente hacia una fase depresiva.

Sintomas de la hipomanía (no es necesario que se den todos)

* Aumento de la autoestima
* Exageración de las propias capacidades
* Embarcarse en demasiadas cosas al mismo tiempo
* Aumento de la sociabilidad
* Aumento de la locuacidad
* Gastar más de lo habitual
* Dormir menos de lo habitual
* Optimismo exagerado
* Falta de autocrítica
* Hablar en voz alta sin tolerar interrupciones
* Aumento de interes en el sexo
* Cambios bruscos de humor
* Aumento de la emotividad

Dr Eduard Vieta

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16 Junio 2006

La manía

Mucha gente contestaría con criterio a la pregunta ¿Qué es la depresión?. Sin embargo, si la cuestión es ¿Qué es la manía?, lo más probable es que la respuesta provoque hilaridad. Aunque su nombre se presta a equívocos, la manía (hipomanía cundo es moderada) es un cuadro clínicomuy característico. Muchas veces, el primer síntoma es una disminución de la necesidad de dormir; el paciente duerme pocas horas y se levanta a primera hora de la madrugada con la cabeza llena de ideas y pletórico de energía. Durante el día, desarrolla una actividad inusual, se embarca ennuevos proyectos, implicándose excesivamente en asuntos que, hasta entonces, no le habían llamado la atención, gasta el dinero en regalos y se muestra extremadamente alegre, sociable y hablador, aunque frecuentemente acaba resultando indiscreto y avasallador.
Poco a poco etos síntomas, que ni el propio afectado ni quienes le rodean identifican como tales, se acompañan de una creciente impaciencia e irritabilidad, y el paciente puede llegar a mostrarse agresivo si es contrariado o considera que una situación es injusta. En casos graves, la extraordinaria elevación del tono vital puede conducir al paciente a una sobrevaloración tal de sus propias capacidades que le lleva a perder la noción de la realidad, creyéndose dotado de poderes sobbrenaturales o asediado por múltiples enemigos. Afortunadamente, con un tratamiento apropiado, estos síntomas remiten rápidamente y la persona recupera la normalidad, aunque es frecuente que tras un episodio maníaco suceda, a continuación, una frase depresiva. La manía comporta graves consecuencias para el afectado: separaciones, pérdida de trabajo, endeudamiento y deterioro social son complicaciones frecuentes de la enfermedad. Puede ser que resulte díficil imaginar que una persona que ha llegado a tener una conducta tan alterada se recupere hasta el punto de no presentar ni rastro de esos síntomas, pero éstas dificultades son fruto de los prejuicios populares hacia las enfermedades mentales, que las asocian a cronicidad, irreversibilidad y peligrosidad. En realidad, esta enfermedad guarda muchos puntos en común con la diabetes o la hipertensión arterial, enfermedades que no se asocian a estigmatización. El paciente bipolar es una persona normal que sufre una enfermedad, cuya gravedad puede, en algunos casos, distorcionar intensamente la personalidad. Lo que sí es cierto es que, la experiencia de una manía o hipomanía es de aquellas que no se olvidan y algunos pacientes incluso la echan de menos.

Sintomas de la fase maníaca(no es necesario que se den todos)

* Irritabilidad
* Hiperactividad
* Disminución de la necesidad de dormir
* Locuacidad
* Aumento de la sociabilidad
* Euforia
* Ideas de grandeza
* Aumento del impulso sexual
* Aceleración del pensamiento
* Gastos excesivos e inapropiados
* Conducta desordenada
* Planes irrealizables
* Ideas delirantes
* Alucinaciones

Generalmente, la intensidad de los síntomas durante la fase maníaca y el comportamiento anormal del afectado durante la misma acaban comportando la hospitalización. Afortunadamente, los tratamientos actuales permiten devolver la salud mental del paciente con bastante rapidez, de forma que la duración de los ingresos hospitalarios es actualmente mucho más breve que en el pasado y en cuestión de semanas la mayor parte de los pacientes se muestran en condiciones de seguir un tratamiento ambulatorio.

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16 Junio 2006

Cinco consejos básicos

1. Siga los consejos de su psiquiatra
2. Tome correctamente la medicación
3. No consuma alcohol o drogas
4. Aprenda a identificar los síntomas de recaída
5. Procure llevar unos hábitos de vida regulares

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Sobre mí

Hola somos un grupo de autoayuda sin fines de lucro para familiares amigos y personas que padezcan trastorno del humor. Bipolardur se formó el 12 de agosto de 2006 con el respaldo de A.BIP.U (Asociación de Bipolares de Uruguay) Cuando comencé con todo esto pensando en formar un grupo de autoayuda en nuentra ciudad comencé a buscar en internet para saber como funcionaban otros grupos y me encontré con A.BIP.U hice los contactos concurrí a Montevideo y me encontré con un grupo humano maravilloso, hablé con Sara su fundadora y así surgió esta idea de traerlos a Durazno. Gracias a ATSS por el apoyo brindado y a todos aquellos amigos que hicieron posible este sueño. Mayfe

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