Búsqueda y captura
Llegó la hora. Era el momento del descanso. Aproveché la tormenta y sus previsibles apagones de luz cada noche para saltar la tapia del patio. Salir del recinto fue lo facil, escapar no lo sería tanto.
Corrí como un poseso. No corría así desde hacía muchos ciclos Kurf: en mis últimos tiempos en la tierra me estaba muriendo por el calor. Mi corazón palpitaba como un viejo motor de fusión.
En breves segundos escuché el zumbido de una aeropatrulla de soldados Iberma. Poco había que hacer cuando un vehículo así te perseguía. Pese a ello, seguí corriendo. Si me adentraba en el bosque, esas motos no podrían darme caza con tanta facilidad.
El corazón se me salía por la boca y no sé de dónde conseguía aliento para seguir corriendo. Sentía cómo el zumbido y aquel soldado se aproximaban a mi espalda. Sólo unas zancadas más y me ocultaría en el bosque.
Pero mi huida terminó en desgracia. Una red me cubrió por completo e hizo tropezar a mis debilitados tobillos. Los soldados de Iberma me inyectaron un sedante para que evitar que reanudara la huida.

Jon Mikel
