No sé si lo habré comentado alguna vez (supongo que sí, porque no es la primera vez que lo elijo como "banda sonora" ) pero me gusta mucho Juan Luis Guerra.
Me gusta, además, porque lo relaciono con una etapa concreta de mi vida.
Hay música que suena de fondo en determinados momentos. En ocasiones, somos nosotros quienes la elegimos como "banda sonora", y ponemos una y otra vez el cd, ó buscamos esa canción concreta para que suene en ese concreto momento. Otras veces, recordamos cómo en determinado momento sonaba tal música, y si es cuando estábamos con alguien que nos importaba, ó que nos importó desde ese día, la canción se convierte en "nuestra canción". Da igual si es el "Sin miedo a nada" de Alex Ubago ó el "Si fuera ella" de Alejandro Sanz (dos clásicos románticos contemporaneos), algo de los Bee Gees, ó Leonard Cohen (clásicos románticos, también, para otras edades), bandas sonoras de películas como "Titanic" ó "Dirty Dancing"... ó aparentes disparates como "Paquito el Chocolatero" ó "El tractor amarillo" (que sí, que he conocido parejas que tenían en tales tonadas "su canción"). Y supongo que las habrá que se emocionen escuchando a Georgie Dann... y hasta el "Chikichiki"...
Juan Luis Guerra está ligado a un verano, el del 90, y un invierno/primavera, los del 91. El boom de Guerra fue en el comienzo del 91, con su sugerente canción "Burbujas de amor" y sus primeras actuaciones en España, en un sitio pequeñito (apenas lo conocíamos cuatro. No recuerdo dónde fue porque no pude ir). Pero ya el verano anterior fue "banda sonora", en una grabación en cassette que hice de uno que tenía una amiga, que a su vez quién sabe de dónde lo grabó...
Así que este post no tiene mayor razón de ser que esto: poner la canción que suena. Que siempre me gustó mucho.
Tal vez porque es simple. Ó porque no lo es tanto.
Hay personas, historias y relaciones que están al margen de las leyes "espacio/tiempo". Creo que todos tenemos alguna así...
Hay gente con la que sólo mantenemos una relación cuando están presentes en nuestra vida. Bueno, con algunas de ésas "presentes" ni siquiera se puede considerar "relación" lo que mantenemos.
Hay amistades que definimos con ese término sin pararnos de veras a pensar qué significa. Así, es "amigo" ese compañero de trabajo cuando lo presentamos a otro casi desconocido al que también vamos a dar esa categoría. Más que nada, porque algo nos hace dudar si no será faltar a la verdad si sólo nos referimos a él como "aquí, un compañero de trabajo"... que es lo que resulta ser, por mucho que llevemos meses compartiendo espacio vital 8 horas al día, nos tomemos el café de media mañana juntos casi a diario y hasta conozcamos las vidas y milagros de nuestros respectivos parientes en segundo grado...
Y del mismo modo, podemos como definir como "ex" a aquel rollito ocasional (que no llego a ser nada concreto, por lo que dejamos lo de "ex" a la libre interpretación). Y la niña de 14 años tiene, para las amigas de su madre, un "novio" en cuanto la ven dos veces con el mismo chico.
Muchas veces, demasiadas, las palabras no sirven para definir las cosas. Pero eso es, simplemente, porque las empleamos mal. Ó porque tenemos miedo a poner nombre a algunas cosas...
Hay personas que siguen en nuestra vida por muchos años que haga que no sabemos nada de ellas. Y pensamos en ellas en presente. No son nuestros "ex" nada: están ahí. La relación física, cotidiana, se terminó por lo que fuese. Normalmente. porque la vida lleva un ritmo, y unas circunstancias llevan a otras, y... Y pasan los años, y no se intercambian llamadas, y...
Pero están ahí. Y sabemos que si un día la vida vuelve a convertir nuestras vidas en perpendiculares, volveremos a encontrarnos. Y la conversación continuará donde la dejamos, como si fuese ayer la última vez que nos vimos.
Creo que todos tenemos en nuestra personal historia a alguien así.
Hoy, además de ser San Pancracio (el patrón del dinero y del trabajo, dicen), son muchas más cosas.
Para mí, el doce de mayo es, será siempre, el cumpleaños de alguien que "marcó" la ruta de mi vida, hace muchos años.
El día 15 hará doce años que hablé con él por última vez. Lo que quiere decir que hace más de ese tiempo que no nos vemos.
Llevamos, pues, mucho más tiempo "separados" de lo que estuvimos "juntos". Pero qué relativo es todo...
Durante años, casi cada día de cada semana de cada mes, los dos fuimos parte de la rutina del otro. En la primera etapa de nuestra relación, de forma casi obligada. En la segunda... porque ambos lo queriamos así.
Porque él buscó el modo de que fuese a trabajar a un sitio cercano al suyo de trabajo, y yo acepté. Y él iba a verme, y yo a él, y todo estaba bien.
Y sólo las circunstancias de la vida fueron separándonos. Pero cada encuentro las cosas, siempre, fueron un "retomar la conversación donde la dejamos". No,no pasó nada. No hubo discusiones. No hubo ruptura. Sólo un espacio cada vez mayor entre nuestros encuentros...
Pero yo sé que sigue ahí. Y hoy es su cumpleaños.
No hay ningún modo para que hoy pueda felicitarle. Tampoco habría razón "lógica" para hacerlo. Pero sé que él se acordará de mí, que siempre me acordaba... y que durante años le mandé rosas rojas, tal día como hoy.
Hay personas con quienes mantenemos vidas paralelas: eso hace que podamos caminar a su lado, ó que nunca sepamos nada de ellas puesto que nuestras vidas jamás se encuentren.
Con otras, nuestras vidas son perpendiculares. Nos cruzamos en un momento dado, y el cruce puede ser largo. Incluso podemos decidir "saltar" desde nuestro tren al suyo, y seguir ahí, siguiendo una ruta nueva...
Hubo un tiempo en que pensé que mi vida había sido eso. Creo que la mañana que le conocí, mi vida cambió de rumbo. Pero luego fue la suya la que siguió otro camino.
Realmente, somos líneas perpendiculares. Por eso nos volvimos a encontrar. Y a separar.
La Tierra es redonda. Suena obvio. Lo es.
Por eso sé que nuestras vidas, lineas perpendiculares, volverán de nuevo a cruzarse.
Y la conversación, con él sí, será un seguir donde lo dejamos.
Hasta ese momento, sólo me queda esperar. Mientras, dejo esta canción, que a él le gustaba mucho... y que sonó muchas veces cuando nuestra vida era un lugar común.
Y que quizá también, en algún momento, contaba alguna cosa que tenía que ver con nuestra común realidad.
No he vuelto a hablar de él, ni del tema. Soy consciente de ello. Llegó un momento en que decidí dar por finalizada aquella historia, que no quise que fuese a más... pero que sigo sabiendo que fue el germen que hizo surgir este blog.
Decidí no dar una oportunidad a aquella historia. Y decidí no hacer nada por volver a verle. Así que resistí mis deseos de encontrarme con él (lo tenía muy fácil. Igual demasiado). Y, sí, lo conseguí. Cuando volvimos a vernos, habían pasado seis meses. Tuve claras muchas cosas. Volví a saber que no fueron imaginaciones mías, que en su momento había esa corriente mutua que podría haber sido algo más... Y también tuve claro su reproche silencioso. Porque sé que él esperaba que yo siguiera haciendo por verle. Que, pasadas las fiestas navideñas del 2006, la relación continuase. Y no fue así...
Anoche, "K" tenía los ojos verdes. En la realidad, no, no los tiene. Pero su mirada era la misma.
A veces, he soñado con él. Es curioso. Son sueños diferentes entre sí. Pero con un denominador común: en ellos, yo le fallo. Y él no me lo reprocha... pero su actitud es de alguien dolido.
Una reacción y una actitud que conocí en la vida real. Y que también a mí me dolió. Porque fue descubrir y constatar que había algo mutuo... y que no podía dejarlo crecer. Y que eso nos dolía a los dos... pero las circunstancias de nuestras vidas no permitían que nadie más lo supiese. De hecho, ni siquiera cada uno de nosotros iba a permitirle al otro saberlo...
Pero yo lo supe. Y creo que él también.
Quizá el hilo argumental de mi sueño de ayer era que nos encontrábamos, cerca de su trabajo y de donde nos conocimos, que es también el barrio de mi infancia (aunque creo que él eso nunca lo tuvo claro). Y yo quedaba en pasarme a verle un rato después. Pero no iba: de pronto, un montón de inconvenientes, de obstáculos de última hora, me lo iban impidiendo... Así que cuando por fin nos encontrábamos... ya no podíamos estar solos.
Y ahí su mirada. Porque se diría que todo era más importante para mí que él.
Por eso, recuerdo que en mi sueño sus ojos eran verdes. Y no, no lo son en la realidad.
Pero era él y era su mirada.
Aquel barrio no cambió en más de 20 años. Las mismas tiendas, alguna de ellas simplemente cerrada. Una discoteca que en mi preadolescencia llegué a conocer funcionando... y cerró, y pasaron 20 años. La academia de peluquería donde me corté el pelo por vez primera. Una tienda diminuta de cosméticos baratos y algún objeto de regalo, donde mi madre compró alguna cosa que aún sigue en casa. Una gran, enorme, tienda de muebles...
Desde que dejé de ver a "K", la tienda de muebles cerró y se ha convertido en un supermercado. La discoteca es ahora la entrada de mercancias del súper.
Es curioso: lo que en 20 años se paró en el tiempo, cambia radicalmente en pocos meses. Tras mi regreso circunstancial al barrio. Un regreso que no esperé que hiciese que, desde entonces, mis recuerdos estuvieran ligados y llenos de nuevos olores, de nuevas luces.
De una mirada. Ésa, que en mi sueño era verde. Pero que sé que era suya.
Igual era verde porque sé que le gusta ese color. Porque lo vestía él la primera vez que nos vimos. Porque lo vestía yo aquella última vez. que sólo yo supe última, y esa otra en que ambos disimulamos habernos visto, en un centro comercial y acompañados de otras personas.
No sé porqué escribo hoy este post. Ni porqué vuelvo a hablar de "K". Si no quise hacerlo ese dia de febrero en que sé que me vió, que pasé por su lado... y que no quise darme cuenta. Si no he querido hacerlo cuando he soñado otras veces con él, esos sueños que hoy veo fueron recurrentes: esos sueños en que me reprocha en silencio que no vaya a verle y que me niegue a regalarme su compañía. Que tanto bien nos hacía a los dos.
Igual es que, aunque no esté segura, porque mi memoria se niega a precisar el dato... hoy hace dos años que nos conocimos.
Y hay cosas que, inconscientemente, terminan volviendo a visitarnos.
Por mucho que nos empeñemos en el olvido. Por mucho que las disfracemos.
Por eso, quizá, en mi sueño supe que sus ojos que yo veía verdes eran suyos y no eran de ese color.
Porque si algo hubo de verdad en aquella relación frustrada, y lo hubo desde el primer segundo, fue su mirada.
Estoy muerta de sueño. Pero de ese tipo de somnolencia que se diría que no se quita ni durmiendo. Por la noche, me dan las tantas frente a un televisor encendido que escupe imágenes que no me motivan ni me interesan, concursos estúpidos de madrugada a los que hasta llaman para participar insomnes ambiciosos. Yo no tengo ni ambición, a esas horas. Ó igual no es eso: simplemente, aún no he llegado al punto de perder la cabeza y creerme que ese tipo de concursos de veras entregan los sustanciosos premios que tienen como gancho para facturar llamadas...
Por la mañana, podría no madrugar. De hecho, no, no madrugo. Pero a las nueve ya llevo un buen rato despierta, dando vueltas, acordándome que me dieron las tres y que igual debería dormitar un ratito más. Da igual. Una vez despierta, ya da lo mismo.
Ayer tuve una entrevista de trabajo. Bastante descorazonadora, para qué engañarnos. Espero que sea, simplemente, la primera de una lista... y que en las demás encuentre lo que busco. Eso, ó me hagan entender que no voy a conseguir lo que estoy esperando y que, igual, debería cambiar de sector ó asumir que la crisis, de veras, es una realidad superior a mis más exacerbados pesimismos.
Como comento de vez en cuando (bueno, hasta hacer ese tipo de "listas" me ha llegado a servir como excusa para actualizar) tengo varias cosas pendientes de hacer aquí en el blog. Lo que yo llamo "deberes cocteleros".
Una de esas cosas pendientes era el meme "Buenas Noticias". Un meme que planteó Fenicia
y que a mí, como mínimo (creo que no sólo) me llegó por Gwenda.
En aquellos momentos no lo hice, porque no tenía ninguna "buena noticia" que dar. Podría haber tirado de internet y buscar algo: seguro que por esos días nacería alguna nueva camada de linces ibéricos, que es un tema que me entusiasma. Ó sería una buena noticia que lloviera, en estos años de repetida sequía. Pero me apetecía publicar alguna cosa sino más "personal" de mí misma... al menos, algo que de veras me pareciera una "buena noticia" de verdad.
He estado dos días y pico sin actualizar el blog. Por esa combinación de poco tiempo, pocas ganas, lentitud en el adsl, fallos cocteleros. Realmente, lo que he estado es dos días y pico sin encender el pc. Así que tampoco he leido el correo, ni las actualizaciones de las páginas que suelo visitar, ni, por descontado, los blogs amigos de Lacoctelera.
Así que cuando esta mañana he conseguido entrar (tras mucho intento fallido) en lacocte, y he empezado el repaso de las actualizaciones en blogs amigos....
... por fin, una noticia de veras buena. La mejor. No, no por inesperada (que siempre estuve segura de que las cosas saldrían bien, que no podía ser de otro modo). Es buena... por sí misma:
Arori es "amiga coctelera" desde hace tiempo. De hecho, al parecer me leía antes de tener su propio blog. Por supuesto, en cuanto lo tuvo, la añadí como amiga. Una de las primeras entradas en su blog hablaba de su sobrino, Álvaro. Un bebé precioso.
En su blog, nos ha ido contando la evolución de su bebé. Y también los problemillas de salud con que éste nació. Problemas que conllevaron una serie de intervenciones quirúrgicas desde casi el momento de su nacimiento.
Los resultados de las operaciones siempre fueron positivos. Álvaro seguía haciéndose grandote y, en cada foto suya que Gwenda nos obsequiaba... ufff, se nos caía la baba. Más que al propio Álvaro, seguro.
La última operación, última y definitiva, sería el primer lunes de mayo. El día cinco.
En cierto modo, con este meme cierro un círculo: Gwenda me propuso para este meme. Y la primera buena noticia que me parece imprescindible dar a conocer, desde ese día, es ésta. Los buenos resultados de la operación de su nene Álvaro, que es, al tiempo, la "excusa" principal y primordial de actualizaciones del blog de Gwenda.
Estoy sola en casa. Quizá sea verano, porque tengo calor. Creo que es por la tarde, por la luz.
Estoy esperando algo: no sé si una llamada, que sea determinada hora para que pase algo, que abran las tiendas. El clima, ya digo, es bochornoso: ese tipo de calor pegajoso... que, sin embargo, tiene un trasfondo de humedad que cualquier soplo de aire podría convertir en escalofrío...
De pronto, veo por la ventana que se ha llevantado un tremendo vendaval. De esos que hacen absurdo intentar cualquier cosa que no sea quedarse quieta, viendo cómo el aire arrasa con todo. De inmediato, se pone a llover. Es una cortina de agua tan intensa que no se vé nada. La luz de la tarde es amarilla, casi otoñal. Y como si fuese un velo amarillo, la lluvia cae torrencial. Sesgada. Porque no cesa el viento. Veo desde el ventanal cómo el agua baja caudalosa por la avenida (cosa que no me extraña: hace más ó menos un año se llegó a acumular más de un metro de agua y nadie se explica aún cómo no pasó nada más que la inundación de cinco plantas de un garaje próximo, con las consiguientes pérdidas materiales).
No sé cómo ni porqué, alguien ha venido a mi casa. No le he abierto yo la puerta (ó quizá sí). Creo que es mi ex-jefe, aunque no llego a verlo claramente. Pero el "sentimiento" hacia él es ése. También podría ser algún familiar lejano... aunque me inclino más por la primera opción (más que nada, por falta de trato con familares lejanos. Que nunca tendrían las llaves de mi casa ni les abriría la puerta, además).
Sigo viendo cómo diluvia. Curiosamente, las macetas no se están cayendo, como suelen en casos reales así. Ni me preocupa la jaula del canario (de hecho, no recuerdo que esté en la terraza).
Hago el comentario de que un local de la acera de enfrente ha cambiado de negocio en apenas unas horas. Ha pasado de ser una oficina de asuntos financieros (que es lo que realmente es desde hace unos 12 años) a una tienda de venta de complementos y objetos de decoración, con un escaparate muy llamativo y muy iluminado, también en tonos amarillos. Lo curioso en mi sueño es que vea ese escaparate como si estuviera en la calle, y no desde la altura real (sexta planta con altura de octava: la acera de enfrente está al otro lado de una avenida ancha, con dos carriles en cada sentido, mediana, carril-bici, grandes aceras a ambos lados... Lejos, en suma). Y veo normal el cambio: no solo porque la crisis del mundo real haga que ese cierre/cambio de actividad sea factible, ni porque es un local que (en la realidad) está más tiempo cerrado que abierto de un tiempo a esta parte. Pero es que también me parece normal que en unas horas hayan efectuado todos los cambios... y que esté abierto en plena tormenta...
En el mundo real, ese local fue antes, hace años, una zapatería infantil. Cosa que poca gente recuerda. Yo recuerdo hasta a los dueños... y eso que nunca les compré nada. Por falta de niños, supongo.
Me muevo por mi propia casa como si flotase. Sé que la persona a quien identifico como mi ex-jefe sigue por allí. Mi dormitorio es el que es en la realidad, pero a los pies de la cama hay un armario empotrado (en el mundo real está en el lado derecho de la cama, y la ventana al izquierdo).
El armario de mi sueño es enorme, y tiene las puertas de cristal transparente. Ó igual son cortinas, no estoy segura...
De pronto, sé que no estoy sola. Que hay más gente en la casa.
Pregunto por ello a mi ex-jefe. Y le digo que a quién más ha dejado entrar...
Curiosamente, no siento miedo. Es como si esperase la sorpresa, ó como si fuese algo habitual. Ó, peor, inevitable.
Admite que sí, que les ha dejado entrar...
... a la vez que desde las puertas del armario, y con una palabra que igual fue "sorpresa!!!!", salen dos figuras, medio envueltas en telas, quizá porque se las pusieron para jugar a camuflarse.
No los reconozco. No son nadie de mi mundo real. Sé que son una mujer y un hombre, quizá pareja.
Pero en mi sueño, verlos ahí... me produce una inmensa alegría.
En la calle, la tormenta ha acabado. Todo se llena de una luz amarilla brumosa. Huele a ozono y a tierra mojada.
Me he despertado envuelta en un cúmulo de sensaciones extrañas. No sé si buenas ó malas. Inexplicables. Diferentes.
(Nota: a pesar de lo que pueda parecer por su comienzo y su extensión... este post no es tan aburrido. De verdad. Ó eso espero.)
(Nota2: Y tampoco hay que tomárselo muy en serio. Ó igual sí...no sé.)
Madrid es una Comunidad Autónoma uniprovincial. Esto es, como su propio nombre indica: que toda la provincia es Comunidad Autónoma independiente. Sin más. Ó nada más y nada menos, que no sé...
Durante años, Madrid fue parte de Castilla La Nueva (hoy, Castilla-La Mancha, tras anexionarse a esta CCAA Albacete, que por increible que pueda parecer, y pese a ser machego y por tanto castellano... hacía grupito con Murcia. En fin...). Luego se redistribuyó el Estado, y, lo dicho: que Madrid se quedó sola como CCAA. No sé si porque ninguna de las CCAA colindantes la quiso admitir como "una de ellas" (yo soy de la idea que con Cáceres y Badajoz no habría desentonado. Pero es que yo me crié en la tercera provincia extremeña, que es la Zona Sur de Madrid), ó porque con eso de "p'a chulos, nosotros", nos quedamos solos. Igual las dos cosas...
También durante años, la Comunidad de Madrid (abreviando, la CAM) no tuvo fiesta autonómica propia. Y es que era difícil encontrar una que simbolizase algo realmente madrileño. Claro que se podría haber asumido como fiesta la de San Isidro (patrón de la capital) pero sospecho que volvimos a lo de "p'a chulos...", y que eso de tener una fiesta de más siempre se agradece..., en fin, que hubo que buscar un día "madrileño". Madrileño de la CAM, que no de la capital (que también tiene lo suyo. Lo suyo y tres Vírgenes casi patronas, aunque eso lo dejo para San Isidro. Lo de contarlo, digo, no las Vírgenes). Pero se vé que las divergencias entre la Capital y la CCAA no son algo nuevo: hay Historia...
No sé a quién se le ocurriría... pero sí cuando. Entorno a 1984, porque creo recordar que fue el 85 el primer festivo autonómico... ¿Qué día se eligió? El Dos de Mayo. ¿Por...?
Psss. Una fruslería. Que se declaró la guerra a los franceses, que en el comienzo del siglo XIX andaban por aquí, me temo que intentando civilizarnos (ó algo. Ó imponernos la guillotina, que es un elemento de eliminación de congéneres rápido y efectivo. Y efectista. De tamaño manejable, no, lo admito). Bueno, el caso es que se considera como "oficial" el día de comienzo de la llamada "Guerra de la Independencia" el Dos de Mayo...
... y el Dos de Mayo se adoptó como día de Fiesta Autonómica para la CAM.
Personalmente, siempre he sospechado que la fecha se eligió porque el Uno de Mayo ya es festivo. Y, con esa excusa, uno se coge el puente... porque hay "puente de cuatro días" cada dos años (basta con coger un calendario y echar un vistazo. Sólo cuando el Uno cae en miércoles y el Dos en jueves da un poco más de "cosa" cogerse el puente, sobre todo si se trabaja el sábado. ¿Que no se trabaja? Pues entonces estupendo: el puente pasa a acueducto de cinco días). Si hay un bisiesto, como es el caso, el mega puente es dos años seguidos.
También se inventó una bandera bonita y resultona: roja con siete estrellas blancas. Y luego hubo que inventarse un significado para la bandera, que algo diseñado en plenos 80' y en Madrid no necesariamente tenía que tener algo más que una estética propia de la época (la Movida, vamos). Y un himno con letra del catedrático García-Calvo, himno que no conoce casi nadie y que nadie se sabe. Pero ya digo que la fiesta se inventó para prolongar lo del Primero de Mayo e irse fuera de la CAM.
Ignoro si en muchos sitios el día de fiesta "propio" conmemora la declaración de guerra contra un país vecino que, sinceramente, tampoco estaban empleando la violencia para "instalarse". Pero, ya digo: es que había que buscarse un día en que hacer recaer la fiesta. Y qué más daba...
Para quienes nos hemos criado en la zona sur de la CAM... lo del Dos de Mayo como fiesta ya nos sonaba. Porque siempre fueron las Fiestas de Móstoles, el único municipio de la zona que tiene fiestas por estos días.
Y es que la historia de Móstoles y el Dos de Mayo están intimamente ligados. Basta con darse una vuelta por el centro del municipio e ir mirando los nombres de las calles. "Dos de Mayo" se llama parte de la calle principal (es que tiene tres tramos). Y alrededor tenemos "El Sitio de Zaragoza", "Teniente Ruiz", "Agustina de Aragón", "Independencia"... y el resto de los nombres alusivos (no nos vamos a poner ahora a desglosar todo el callejero. Si alguien tiene curiosidad, que dé un repasito en un plano). Porque si los madrileños dijimos "p'a chulos, nosotros, que vamos a ser CCAA uniprovincial"... en el 1808, los mostoleños, que estaban a 17 km de la capital (bueno, estaban y están, que no se han movido de sitio), dijeron que "p'a chulos, ellos"... y declararon de forma unilateral la guerra a los franceses.
Hale, con un par.
De alcaldes. Porque Móstoles tenía dos alcaldes por entonces.
Lo que no creo que tuviese es franceses. No sé porqué me da...
Bueno. El caso es que hoy (ya ayer cuando publique) se ha conmemorado el Segundo Centenario del comienzo de la Guerra de la Independencia. Y ya se sabe (que lo he comentado) lo que nos gusta en Madrid una fiesta. Y la facilidad que tenemos para segregar la fiesta en varias...
Y como Madrid capital me pillaba más lejos que Móstoles, ó Móstoles más cerca que Madrid (aunque hubiese tardado lo mismo, tal y como estaba la carretera), me he ido. Tras intentar ver los fastos por la cadena de televisión autonómica...que nos ha obsequiado con la peor retransmisión que he visto en mi vida. Esa locutora hablando de la fiesta del "Segundo de Mayo"... digo yo que porque al día anterior se le denomina "Primero de Mayo". Ese locutor sudando con su traje de chaqueta y sus 30ºC, preguntando a los mostoleños qué les parecía el monumento conmemorativo... e ignorando que los mostoleños allí presentes respondían que no les gustaba nada... Ese mismo locutor diciendo que "cuando se edifiquen las nosecuentos cientos de viviendas del barrio hoy desértico donde está el monumento, éste se verá desde todo Móstoles". Vamos a ver, alma de cántaro: el monumento, una estructura de acero corté, está en mitad de la nada. Junto a una estación de metro de nombre propio mostoleño, "Manuela Malasaña", y donde se está construyendo desde hace 6 años un nuevo barrio. Y cuando el barrio se termine... pues verán el monumento. Pero hasta ahí. No lo verán "en todo Móstoles": lo verán los barrio más cercanos, alguno de Fuenlabrada, alguno de Moraleja de Enmedio (sí, hay un municipio con ese nombre, no es broma). Pues eso, que tras el discurso del Rey, e imagino que de la Presidenta de la CAM, el actual alcalde de Móstoles, y demás... los dos locutores han dedicado un cuartito de hora a decir sandeces de la envergadura descrita.. antes de cortar la retransmisión... porque había toros. No sé dónde. Igual en la plaza de toros de Móstoles, ésa que toda España vió... cuando se quiso emplear como helipuerto y casi se queda la CAM sin Presidenta y el Partido de la Oposición sin líder...Los actos del Dos de Mayo mostoleño se podían seguir por una filial de la cadena autonómica... que tiene, la filial, una pésima cobertura. Vamos, que es como el himno de la CAM: hay quienes ni saben que existe.
Aunque, para lo que había que oir. Bueno, ahora que caigo: los locutores y la situación eran "mostolenses". Estaban a la altura de aquella célebre parodía de "Martes y Trece" que puso a Móstoles nuevamente en el mundo. Lo que pasa es que aquello era una gracia... y los locutores de hoy iban en serio.
Así que los Fastos del Dos de Mayo de Móstoles, ese sitio que para los municipios de alrededor era, con sorna, y hasta lo de la empanadilla, "el más allá", se podían seguir por "La Otra", que es el nombre oficial (lo juro) de la filial del canal autonómico madriñeño.
Bueno, y aparte de la suerte, también está "echada" otra cosa. Echadas, para ser más exactos, que son once...
¿Que es un número raro? Puede ser. Es más normal optar por la decena (que para eso tenemos diez dedos en las manos y por eso hay sólo diez grafías diferentes para escribir los números). Ó doce: como las horas, como los meses del año...
Si nos ponemos a analizarlo, solemos optar por números pares a la hora de tener que hacer un grupo de algo. Incluso nos es más fácil contar por pares: dos, cuatro, veinte, ciento treinta y dos, ciento treinta y cuatro.... En el: quince, diecisiete, treinta y nueve, cuarenta y uno... es como si nos resultase más difícil ponerle música a la sucesión.
Pero yo he optado por el once. Primero, porque no son huevos (aunque para algunas cosas hay que "echarle huevos". No sé si es el caso). Y porque es un número "capicua" (mi vida está llena de capicuas, tanto numéricos como semánticos). Y, por otro tema más prosaico: en el último momento descarté una. Estaban ya preparadas las doce (no eran doce a propósito: junté ese número por acumulación) y aparté una. No sé, un presentimiento...
Así que, como decía, la suerte está echada... y los once sobres que contienen sus respectivos once currículum y sus once cartas de presentación, también.
Algo que llevaba aplazando semanas. Que fuí a hacer el sábado pasado (a Correos. Sí, habría sido más fácil comprar los sellos y echarlos a un buzón amarillo, que ni el estanco ni el buzón me pillan lejos, pero ya digo que..., ritual, supongo) y me dí la vuelta tras comprobar la cantidad exagerada de gente que guardaba cola. Que tenía proyectado hacer el lunes, y lo dejé, y el martes e idem... y ayer, pero de otro modo y se me cambiaron los planes por el camino.
Ayer "tocaba" ir a sellar la tarjeta que me acredita como oficialmente desempleada. Como una de las oficinas de Correos no está demasiado lejos de las oficinas del INEM, me hice el planning completo: cojo el bus, sello el "paro", decido entre darme una vuelta por el mercadillo (llevo años sin hacerlo: lo ponen en la misma zona) ó entro a ver un supermercado que ha pasado de "Caprabo" a "Eroski" (es un súper en un minicentro comercial que tenía muchas ganas en su momento que hicieran en un descampado que me tocó cruzar muchas veces durante años... y que luego tardé años en ir a ver una vez que lo hicieron), y de ahí me paso por Correos y mando las cartas. Y luego bajo dando un paseo y fotografiando las flores de las nuevas plantas que han puesto en torno al carril-bici...
Pero ya se sabe: los planes y yo.
Iba a salir de casa: llamada de mi ex-jefe. Que suele llamar más tarde, todo sea dicho. Que si me tenía que comentar nosequé, que si bajo a tomar un café. Vale. Le digo que me iba ya mismo al INEM, pero que me da tiempo (no son ni las doce). Café rápido, relato de algo que me estaba entrando por un oido y saliendo por otro (he conseguido desarrollar esa facultad cuando se pone a hablarme de tonterías tipo las historias de su hija), salimos, digo que me voy a coger el bus... y se le ocurre que mejor me lleva "y así movemos el coche". Bien, para qué decirle que no... si me va a dar lo mismo. Comento como de paso que luego tendría que pasar por Correos.
Gestión muy rápida en el INEM (y yo que me imaginé estaría lleno de gente... porque luego cierran cuatro días. Imagino que será el lunes cuando se abarrote). Vuelta por el barrio con el Twingo. "¿Me dijiste que ibas a Correos, no?". "Sí, pero déjalo. Ya iré".
No sé porqué. Pero era algo sobre lo que no quería decirle nada. No trabajo para él. Ni con él, siquiera, de unos meses a esta parte (aunque hay alguna cosita pendiente que espero se traduzca en algún "detalle" económico llegado el momento). Pero no quería mezclar su presencia con el "ritual" del envío de los C.V.
Regresé a casa, cogí la cámara y volví a bajar. Y ya, por fin y sola, me fuí a Correos. A franquear mis once cartas.
No lo hice a propósito. Pero luego me he dado cuenta de que el "ritual" fue ir a las oficinas del "paro", mandar los currículum... y, encima, la víspera del "Día del trabajo".
Mis sobres con sus cartas de presentación y sus currículum vítae dormirán este puente, (que en la CAM es festivo el día dos y no creo que abran el sábado), en la oficina de Correos.
Como decía: alea jacta est.
Ahora, a esperar acontecimientos...
He sido ex-vampiresa durante los últimos años. Lo que significa que vuelvo a entrar en el juego..., y quiero volver a ser quien fuí.
Lo que pasa es que, para reengancharse hace falta tiempo..., y para eso el periodo de "en paro" viene bien.
¿Más sobre mí, ahora que ya llevo una temporadita aquí? Pues que me gustan los gatos, adoro la música, no me gustan los intransigentes, ni las mentiras (y menos las que busca dañar a otros), que aprendí a leer con dos años, a escribir con tres, que hablo por los codos desde siempre..., que considero vital la comunicación (al parecer desde que nací)
Que con ocho años me regalaron una cámara de fotos y no sabría vivir sin poder reflejar el mundo en imágenes...
... y que mi profesión no tiene NADA que ver con todo esto que he contado...: soy una contradicción en hiperactiva y privada sesión contínua...
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