Escuchar despertadores ajenos
Intento de post corto y, casi, justificativo.
Apagué el pc, muerta de cansancio, el miércoles por la noche. Aunque el último post lleve fecha del día dos, realmente es del miércoles uno de octubre (imagino que entró pasadas las doce de la noche, simplemente). La idea era, como casi siempre, conectarme un momento el jueves por la noche... y reanudar una vida medio normal el viernes...
No me voy a alargar, entre otras cosas porque en este momento no me apetece hablar (escribir) del tema. Pero una de las razones que motivan que lleve casi un año totalmente desempleada, que hacen que no haya aceptado ya cualquier trabajo en cualquier sitio, que me trastocaron la vida totalmente hace más de cinco años, ha reaparecido. Ya digo que tampoco me voy a alargar demasiado en el tema: es un problema serio de salud familiar.
Prácticamente, llevo tres días en el hospital. Yéndome antes del mediodía, volviendo a más de las diez de la noche. Y con pocas ganas de hacer nada. De ahí que no haya encendido el pc hasta hace un momento...
No sé cuantos dias más serán. Probablemente, bastantes. Lo que hace que (de nuevo) tenga que aplazar mi búsqueda de empleo... cuando ya la situación económica es casi insostenible. Francamente, no sé qué voy a hacer. A ratos, me digo a mí misma que ya está bien, que porqué me empeño en mirar por quienes tampoco se han preocupado demasiado por mí nunca. Ni se van a preocupar. Pero, otros ratos...
En fin, ya digo que no, que no quiero en este momento tratar este tema...
Apenas duermo. Imagino que se junta todo, todas las preocupaciones a la vez. Me despierto sobre las seis de la mañana y, por un momento, dudo de dónde estoy, de qué día es, de qué hago ó debo hacer. Pero de pronto recuerdo. Y entonces me quedo quieta en la cama, repitiéndome que tengo que dormir un rato más. Y, con los ojos cerrados, voy escuchando los despertadores lejanos de los vecinos del edificio, oigo el tren de cercanías, alguna cerradura, el agua de las duchas. Y sé que van pasando los minutos y yo no estoy dormida. Y oigo el tic-tac del reloj, de los relojes de mi casa. Y tras los párpados cerrados, sé que está amaneciendo...
Creo que al final sí consigo dormitar algunos ratos. Pocos, porque a las nueve me levanto ya harta de intentar "hacer tiempo". Y es otro día más, ú otro día menos.
La verdad es que sé que todo esto debió empezar en algún momento del año dos mil tres. Un día la cosas debieron empezar a romperse... y a estas alturas, me temo que me he habituado a vivir entre los escombros de lo que fue un día mi vida. No sé. Igual debería hacer una especie de regresión, e intentar localizar la primera fisura, ésa que se deja pasar porque no le damos importancia...
Pero no. Daría igual saber ahora cual fue ese primer fallo que catalizó todo y provocó la llegada del caos. Daría igual, porque a estas alturas ya no tiene remedio.
En otro orden de cosas, tengo una montaña de post en blogs amigos que leer. Y bastantes comentarios en el último post que debería contestar.
Y el contador de visitas ha contabilizado como 1.500 en cuatro días y medio. Y cuando he empezado a escribir este post, a más de las once de la noche y tras 3 días sin actualizar, tenía ocho calabacitas en línea...
Igual esos detalles, en realidad sin importancia, me importan hoy... porque a ratos pienso que este blog es el único síntoma que demuestra de algún modo que sigo viva.





















mixcelaneas dijo
Hay momentos en que hay que elegir, establecer prioridades, dejar cosas atrás... Lo importante es ESTAR BIEN CON NOSOTROS MISMOS, con nuestra conciencia y seguro vos lo estás al estar en este momento con quien lo necesita.
Todo se resolverá y volverá a su normalidad en algún momento. Suerte!! y mis deseos de que esto sea pronto para que vuelvas a prestar atención a tus currículums y búsqueda de empleo.
Tomate el tiempo que necesites, sabés que te esperaremos.
Besossssss
5 Octubre 2008 | 02:08 AM