¿De quien hablo en este post?
Intenten adivinar de que profesor hablo aquí. Aprendan como se hace una critica "constructiva" y comiencen a trabajar en ello:
Vuelvo a afilarme los dedos, no tengo más remedio.
Esta vez le toca el turno a otra persona que pertenece al bando del profesorado y cuya actitud me parece vergonzosa. Veamos, ¿por dónde empiezo para evitar dejarme llevar por mi respiración entrecortada y mis ojos inyectados en sangre?
Comencemos por el principio de la formación que recibe una persona en una sociedad occidental como la nuestra, al origen, la génesis de nuestra actitud: la educación. Es decir, lo primero que uno va aprendiendo tras recibir el milagro de la vida es la manera de reaccionar en un mundo sociable, ante diferentes intercambios comunicativos.
Ejemplo: una persona te regala algo y tienes que responder con un "gracias", "muchas gracias", ya efusividad depende de cada uno, claro, así como la demonstración corporal, como los abrazos o estrechar una mano.
Bien, a ustedes les parecerá todo esto muy básico, no? "Sí, todos recibimos una educación desde pequeños, Cenobita, ¿a dónde quieres llegar?" se podrán preguntar.
Pues quiero dar a entender que tenemos en el otro lado, el profesorado, un miembro que parece haberse olvidado de todas estas reglas básicas. Y ya no me refiero a detalles como decir "salud" o "jesús" cuando alguien estornuda. Me refiero a educación como un todo, acompañada por algo fundamental para llevar a cabo dicha acción con éxito: humildad. Pero tampoco me refiero a humildad en cuanto a su matiz más económica, sino a la parte social del asunto.
Además de ello, debemos añadirle al mejunje una gran dosis de empatía, algo que es desconocido para dicho miembro del profesorado. Empatía, sí, no es un tipo de loción contra las hemorroides, ni un satélite en la órbita de Júpiter, se trata de la facultad de ponerse en el lugar de los demás.
Estoy seguro, a pesar de su mala leche, de que dicha persona también fue joven, también fue estudiante. Algo me lo dice, no sé por qué. Y lo que me asombra es que tal persona se haya olvidado por completo de esa etapa de su vida.
Veamos, ser profesor/a tiene un claro componente de sociabilidad, pues estás tratando con personas, no con emoticonos del MSN. Tratar con una persona no es algo tan difícil, estimada/o profesor/a, de verdad que no. En cambio, ser tan simpático/a como un ogro con resaca requiere años de práctica. ¿Cómo has tenido tanto tiempo libre para conseguir una actitud tan avinagrada? Estoy seguro de que si ponemos un yougurt en radio de trece metros de tu persona, éste caducará al instante.
A ver si lo comprende usted, profesor/a, usted está haciendo un trabajo, se le paga por ello, está prestando un servicio a los alumnos ¿entiende? No es un favor que usted hace por amor al arte, usted cobra dinero, y ese dinero debe corrárselo. No es tan difícil ¿cuándo fue la última vez que sonrió? ¿cuando vio un documental sobre los campos de exterminio?
Podrá saber mucho de su materia, pero si no sabe trasmitir dichos conocimientos de manera eficiente a sus alumnos, perdone que le diga, pero está haciendo muy mal su oficio. Y ya puede ser ingeniero/a industrial o tener un master en partículas subatómicas, que de nada sirve si está continuamente ladrando con palabras.
La educación es algo fundamental en esta vida, si sigue con su actitud asqueante lo único que va a conseguir es que le odien y que odien la asignatura que usted imparte (algo que debería considerarse una herejía para todo/a buen/a profesor/a que se precie). Un/a buen/a profesor/a es aquel/la que puede estar dándole clase de matemáticas a un alumno con aversión a las calculadoras y que este último acabe escribiendo logaritmos en su diario ¿entiende? Eso es un/a buen/a profesor/a.
En otras palabras, si alguien pasa por su tutoría para preguntarle cualquier cosa (y digo CUALQUIER COSA) referente a su asignatura, usted tiene el deber de responderle de buena manera y con eficacia ¿Comprende? Es parte de su trabajo, jódase, así de claro. Y si tiene que hacer fotocopias para el alumno, pues las hace, y si tiene que hacerle un plano con compás y cartabón porque éste no sabe cómo llegar hasta la clase donde imparte su asignatura, pues se lo hace. Y punto.
¿O quiere ser justo/a y cobrar la mitad por realizar mal su trabajo?
Ya no hablo por mi, sino por todas las víctimas de su ineptitud como profesor/a y como ciudadano/a.
Por favor, venza ese orgullo absurdo que tiene, que los estudiantes no son enemigos que combatir, no estamos en las Cruzadas. Todos somos seres humanos, los alumnos quieren obtener un título y conocimientos, y los profesores quieren tener un sueldo (y la satisfacción personal, en algunos casos, descartada completamente en el suyo).
Si tiene problemas personales, pues lo siento, pero debe aparcarlos en el mismo momento en el que entre en su trabajo. En su vida real puede tan antipático/a como quiera, pero no en su trabajo. Es tan sencillo como eso.
Se imagina ir al médico, preguntarle qué es lo que tiene y que él le diga con cara de asco: "Ah, no sé, yo le digo los síntomas que tiene y usted lo busca en estos libros de medicina."
¿Verdad que no?
Usted presta un servicio, no está en una cadena de montaje poniendo piezas a una barbie, ¿por qué no se da cuenta?
Y encima otra cosa es, debido a la falta de consideración y de sensatez, la única manera que tiene de responder es atacando, tradúzcase esto en "estás suspendido". ¡Bravo, bravo! Por favor, déjeme que aplauda en su honor. Permítame decirle que esa actitud de gato/a acorralado/a que araña deja mostrar un cierto complejo. Sí, lo ha leído bien, complejo. Tal vez me equivoco, pero, por favor, de ser así, demuestre al mundo lo contrario.
Le animo desde aquí a que cambie, no es tan difícil. Si caes mal a tanta gente lo único que consigues es atraer energía negativa, de verdad. Y jugar con el miedo de los alumnos a ser suspendidos es algo muy, muy, muy triste. Un profesional de su ámbito no juega con un poder como ese, se lo aseguro.
Siento tener que escribir esta crítica, pero no he tenido más remedio. Se ha atentado contra algo fundamental dentro de nuestra sociedad y que yo no consiento: el trato con las personas.
Ah, y clara prueba de que todo lo que digo es cierto es el hecho de que todo alumno que lea esto sabrá perfectamente de quién hablo ¿Eso no le dice nada? No he puesto su nombre no por miedo a represalias, créame, estoy fuera de su alcance, sino porque no tengo por qué decirlo y los lectores formarán su rostro en sus mentes.
Asi que, una vez más, cambie o dedíquese a recoger berengenas en el campo, no tiene que tener buena educación con las verduras, aunque seguro que sabrán más agrias de lo normal.
Un saludo
Cenobita

Publi dijo
Pos puafffffffff evidentemente de la estupida de Emma, la de publi
8 Abril 2006 | 01:25 PM