
El mexicano Pedro Linares estuvo muy enfermo, casi al borde de la muerte, internado durante meses y en medio de sus delirios conoció a los Alebríjes. Un bosque fue el escenario donde aparecieron poco a poco cada vez más criaturas de formas y colores que cambiaban constantemente. Todas ellas eran diferentes, pero gritaban lo mismo: "¡Alebrijes, Alebrijes!" Acabó la alucinación y cuando Pedro comenzó a contarle a su familia el sueño, empezó la magia; porque para explicar las formas y colores de las fantásticas criaturas no bastaron las palabras y fue necesario que hablara el papel. Y la madera. Pedro era carpintero y muy pobre. Tuvo una idea involuntaria (?) que salió de su propia mente en un momento en el que se encontraba abatido. Una idea salvadora, pues los Alebrijes tuvieron éxito, se hizo rico y vivió 20 años más. Los Alebrijes, al igual que muchos otros seres fantásticos, surgen de la imaginación humana y pueblan la tierra, el cielo o el infierno. Han heredado gran parte del carácter de los humanos: pueden ser bondadosos o despiadados, justos o arbitrarios. La sola evocación de su nombre, que ha salido del mundo de los sueños, nos lleva a un largo viaje de imaginación.
servido por Charlie
1 comentario
compártelo
favorito
lacazadoraderratas dijo
Sí, los ví cuando viajé a la Baja California. Compré uno para unos amigos.
Alebrijes los llamaban, sí.
10 Octubre 2008 | 10:23 AM