APRENDIENDO DEL AGNOSTICISMO
Introducción
Cuando hablo del agnosticismo (del griego ágnostos=incognoscible), lo hago sabiendo mis posibilidades en el conocimiento. No es una postura cómoda como algunos quieren hacer ver, sino una postura mas racional frente a un problema metafísico. Algunos llegan, sobre todo la Iglesia Católica a afirmar que el agnosticismo mata a la filosofía. Yo niego tal afirmación, pues la filosofía no solo debe tratar de temas meramente filosóficos. Al menos la filosofía no religiosa o que entre en el aspecto mas intrínseco de la metafísica. El agnosticismo es una doctrina filosófica en el ámbito de la teoría del conocimiento.
En mi experiencia en las news de es.charla.religion me he encontrado con auténticos analfabetos de la idea agnóstica confundiéndola con el ateísmo y llamando a esa idea agnoteos. Del porqué de ese término despectivo al agnóstico, de la historia del agnosticismo y de la diferencia con el ateísmo voy a tratar en este estudio que espero que sirva de referencia para todo aquel que en realidad tenga deseo de conocer la postura ideológica mas razonable a la condición humana. El agnosticismo. Al agnóstico se le trata como un ser amoral y sin ética, como un auténtico 'pasota' de la sociedad, y eso no es cierto. Podemos diferenciar el bien del mal, podemos aceptar cánones de conducta, tenemos plena libertad de pensamiento sin trabas dogmáticas. El agnosticismo es la verdadera esencia del hombre pensante y libre.
Un poco de historia
Surgido bajo la forma de escepticismo en la antigua filosofía griega (Pirrón), el agnosticismo alcanzó su exposición clásica en la filosofía de Hume y la de Kant. Constituye una variedad de agnosticismo la teoría de los jeroglíficos. El agnosticismo ha alcanzado amplia difusi ón en la filosofía burguesa contemporánea. [1]
El filósofo Kant (1724-1804) preparó el camino a la popularización de esta posición, pero la palabra agnosticismo es de Thomas Henry Huxley para quien significó el rechazo de la metafísica . Hacia 1869 Thomas Henry Huxley (1825-1895) propone la doctrina que se propuso nominar como agnosticismo en la Metaphysical Society. Huxley dice que es imposible aceptar que un individuo se aferre a la verdad objetiva de una proposición sin antes tener como fundamento de esa aprehensión. En su trabajo Naturalism and Supernaturalism (1892) Huxley contrapone al dogma cristiano de lo sobrenatural.
«El principio del naturalismo científico de la segunda mitad del siglo XIX, en el que ha culminado el movimiento intelectual del Renacimiento y que fue formulado con toda claridad por primera vez por Descartes».[2]
El conocimiento, proclama el agnosticismo, no puede trascender los límites de lo fenoménico. (Según qué se entienda por fenoménico dará lugar a modalidades de agnosticismo). Pero, en cualquier caso, ello conlleva, ante todo, adoptar el dictum de Laplace, según el cual la ciencia no necesita ya de ninguna hipótesis teísta. Asimismo Du Bois-Reymond (Reden, vol I. Leipzig, 1886, pág. 96) dice que la ciencia ha expulsado a los dioses del universo. Y el título de la gran obra de Haeckel es La historia de la creación; o el desarrollo de la tierra y de sus habitantes por medio de la acción de las causas naturales, i. e., el libro pretende ser una historia no milagrosa, no sobrenatural, de la creación (Natürliche Schöpfunfsgeschichte... Berlín, 1868). [7]
Huxley dice sobre el agnosticismo:
«Cuando alcancé la madurez intelectual, y comencé a preguntarme si era un ateo, teísta o panteísta, materialista o idealista, cristiano o librepensador, me encontré con que mientras más aprendía y reflexionaba, menos cerca estaba la respuesta, hasta que llegué a la conclusión de que no tenía arte ni parte en ninguna de estas denominaciones excepto la última. La única cosa en la cual esta buena gente estaba de acuerdo era en la que yo difería de ellos. Estaban bastante seguros de que habían alcanzado una cierta gnosis, de que habían solucionado más o menos el problema de la existencia; mientras que yo estaba seguro de que no lo había hecho, y ten ía una convicción bastante fuerte de que el problema era irresoluble. Y, con Hume y Kant de mi lado, no pod ía pensar de mí como presuntuoso por aferrarme a esa opinión.» [...] «Así que me puse a pensar, e inventé lo que concebí como el titulo apropiado de agnóstico. Vino a mi mente como la sugestiva antítesis del gnóstico de la historia de la iglesia, que profesaba saber tanto de las cosas que yo ignoraba; y aproveché la primera oportunidad de hacerla desfilar en nuestra Sociedad, para demostrar que yo también tenía cola, como los otros zorros.» [3]
Huxley se quedó tan encantado de averiguar que la palabra agnóstico tomó arraigo, que procedió a expandir lo que quería decir con ella. El agnosticismo, de hecho, no es un credo sino un método, la esencia de lo que se basa en la rigurosa aplicación de un solo principio. Ese principio es muy antiguo, es viejo como Sócrates, viejo como el escritor que dijo Pruébalo todo, aférrate de lo bueno; es el cimiento de la Reforma, que ilustró con simplicidad el axioma de que todo hombre debería ser capaz de dar razón de la fe en él, es el gran principio de Descartes; es el axioma fundamental de la ciencia moderna. Positivamente, el principio puede ser expresado así:
En cuestiones del intelecto, siga a su razón tan lejos como le lleve, sin prestar atención a otras consideraciones.
Y negativamente:
En cuestiones del intelecto, no suponga ciertas las conclusiones que no han sido demostradas o no son demostrables.
Tomó eso como la fe agnóstica, que si un hombre la respeta entera e incorruptamente, no deberá tener vergüenza de mirar a los ojos al universo, cualquiera sea el futuro que este le guarde. Los resultados de la definición del principio agnóstico variarán de acuerdo al conocimiento individual y la capacidad, y de acuerdo a la condición general de la ciencia. Lo que no ha sido probado hasta hoy puede ser probado, con la ayuda de nuevos descubrimientos, mañana. Los únicos asuntos negativos inmutables serán aquellas negaciones que fluyen de la demostrable limitación de nuestras facultades. Y la única obligación aceptada es la de tener la mente siempre abierta a la convicción. (Agnosticism, 1889)
Esto nos da una idea de lo que Huxley quería decir cuando define la palabra agnóstico, pero sobre el fondo de la idea es sencillo, nos dice:
«Es erróneo que una persona diga que está segura de la verdad objetiva de una proposición a menos que pueda dar evidencia que justifique lógicamente esa certeza. Esto es lo que el agnosticismo asevera, y en mi opinión, todo lo que es esencial para el agnosticismo.» [11]
Y Huxley nos comenta sobre el agnosticismo:
«El término agnóstico me vino a la cabeza como sugestivamente antiético al término gnóstico de la historia de la Iglesia: aquel que profesaba conocer acerca de muchas cosas bastante más de aquello de lo que yo era ignorante.» [12]
Bertrand Russell (1872-1970). Este hombre que no sólo es reconocido por su filosofía sino a la vez por sus pensamientos matemáticos, fue uno de los que enarbolaron las banderas del agnosticismo:
«Cuando llegué a la prisión, el guardia de la puerta me puso de excelente humor. Al tomar mis datos me preguntó cual era mi religión, y cuando le respondí que agnóstico me pidió que le deletrease la palabra, al tiempo que comentaba con un suspiro: Bueno, hay muchas religiones, pero supongo que todas adoran al mismo Dios.» Bertrand Russell. Autobiografía.
La Ideología en sí
Cuando alguien afirma tener un Dios, hablar con él, decir que sus oraciones llegan a él y afirmar su existencia como algo dogmático; afirma que tiene la verdad absoluta.
¿Verdad, qué es verdad? Ni el creyente llega a saberlo con la precisión de un relojero. El creyente afirma que existe Dios, pero no sólo lo afirma sino que le da características físicas, nombres, actitudes, sucesos, milagros, etc... Ahora, lo peor que tiene un creyente no es que se lo crea, sino que afirma tener la verdad absoluta sobre el conocimiento de Dios, desacreditando la posibilidad de la duda. No hay duda, Dios existe, dicen. Pero ¿bajo qué conocimientos humanos pueden afirmar que Dios existe? No hay ser suprahumano que tenga dicho conocimiento, ni se sabe que haya existido. Es más, no sólo no sabemos más que lo que la vida terrenal nos enseña, sino que no tenemos conocimiento ni antes de nacer, ni de nadie que haya regresado después de morir (aunque los cristianos afirmen que tienen al profeta Jesús), con un mínimo estudio de razonamiento objetivo y real. As í que ... ¿Qué nos queda? El ser, el yo, la vida y lo que queramos aprender de ella, bajo la razón que tenemos, dentro de nuestras capacidades de investigación y conocimiento.
No afirmo, ni niego hechos fantasiosos (que ahora nos puedan parecer), solamente digo que tal como está concebida nuestra capacidad de raciocinio no podemos saber nada sobre lo Absoluto y sobre lo metafísico. A menos, que luego se demuestre que sea físico, cosa hoy por hoy improbable.
Las afirmaciones de dioses, son meras ilusiones creadas por mentes despiertas, y digo despiertas como ávidas, no como lúcidas. El resultado final de tales creencias desemboca en religiones, sectas u otros movimientos sociales. Teniendo el único propósito de quitar ansias, miedos y dar un 'pseudoconocimiento' a lo desconocido.
Quien me hable de metafísica o de espíritus o dioses, deberá de saber y conocer, toda base crítica sobre ello. Y es ahí donde todos los creyentes caen en la superchería. Los creyentes llegan a tal obsesión sobre la verdad y sobre sus dioses quitamiedos que confunden, ignoran toda razón lógica del conocimiento. Es el caso de confundir a la ideología agnóstica con la postura atea. Recuerdo de una persona que de vez en cuando escribe en el área de news de es.charla.religion, Sr. José Manuel Rubio (católico), que puso de moda dentro de su entorno, la palabra inexistente y peyorativa de agnoteo.
¿Qué nos dice eso? ¿Ignorancia, miedos o un subconsciente agnóstico en su persona? Quiere con eso confundir al lector dando a entender que ateo es igual que agnóstico, que aun siendo distintos está criticado igualmente por la Iglesia.
Sí. Hablo de un subconsciente agnóstico, porque el creyente sabe ciertamente que es incapaz de tener conocimiento de su Dios, que no llega mas allá de la mera fe, o de los dogmas de su Iglesia. Pero siempre llega un momento de meditación, una simple duda. Claro está, que hablo del creyente normal, no de los fanáticos, los cuales ya no sólo tienen vetado el poder de la duda o del conocimiento fuera de la religión, sino que anteponen en su vida la fe y el dogma sobre todo lo real.
Voy a desmentir dicha palabra, de un contertulio que considero integrista y fanático. ¿Qué es ser agnóstico y qué es ser ateo? Agnóstico es la persona que afirma que sus posibilidades de conocimiento no pueden ir mas allá de lo real, de lo comprobado, y del raciocinio. La metafísica es inalcanzable para el hombre, pues no deja de querer ser el hombre: el 'super hombre'. Cuando hablo del 'super hombre', me refiero claramente al hombre infinito y no al finito, es decir, al que da cualidades añadidas de alma inmortal, se sabiduría revelada o inspirada, al hombre etéreo, entendedor de lo Absoluto.
La postura agnóstica está clara y no da lugar a dudas. El hombre es incapaz de alcanzar el conocimiento de lo Absoluto, por lo tanto los dioses y demás entidades metafísicas no dejan de ser mas que meras fantasías humanas sin poder probatorio. El resultado de tal afirmación es: el desenmascarar las religiones, la afirmación de que todos los entes, dioses, etc. son de creación humana sin prueba alguna de su existencia y la más importante, que del hombre es lo único que tenemos el conocimiento, es decir de nuestra existencia, aunque ello cree temores o miedos.
Al desenmascarar a las religiones con tal afirmación sobre conocimiento, todos los dogmas quedan derogados, por lo cual el agnosticismo es la postura mas peligrosa para las religiones. Y son estas últimas las encargadas de luchar contra esta ideología tildándola de amoral y antitética, cuando el conocimiento y la inaccesibilidad de lo metafísico no afecta a la moral o una postura social solidaria con las personas. Tal como dice Enrique Tierno Galván:
«Quien es agnóstico tiene el agnosticismo agregado de modo que no le perturba en cuanto a existente. Dicho en otros términos, el agnosticismo no es existencial, y ese carácter de no ser atributo esencial de la existencia, le permite al agnóstico en la finitud con toda perfección. Por este camino se llega a una conclusión que quizá sea el mayor escándalo para un creyente que tiene en sí misma especial fuerza y que da que pensar: Ser agnóstico es no echar de menos a Dios» [9]
Ya tenemos más o menos resumida la idea agnóstica y sus efectos en las religiones, pero ¿y los ateos? ¿Ideología o postura?
El ateo, es muchas veces un luchador nato ante una afirmación firme de un creyente, es la contraposición, la negación. La postura probatoria. Muchas veces el ateo simplemente es un revolucionario de las ideas y otras no es mas que una postura agnóstica crítica llevada a la práctica, pero bien diferenciada del agnosticismo. Pero seguro que algunos ahora se preguntarán: pero si un agnóstico niega todo conocimiento qué hace intentando entrar en contraposición con un creyente negando tal Dios. Sencillo, porque ya da por resuelto que el Dios que se niega no es metafísico, sino creación de la imaginación humana. Al negar toda posibilidad de lo Absoluto, el agnóstico que entra en el ateísmo abandona en parte la puerta al futuro para luchar en el presente. El ateo niega tal posibilidad de existencia y se basa en sus conocimientos, es un activista. El agnóstico es mas tajante, peor considerado, pues al negar todo entendimiento humano sobre lo metafísico, de un plumazo acaba con toda posibilidad de debate en cuanto a la metafísica y no hacia lo mundano que queda deslegitimado, pues se basa en, una pseudometafísica.
El ateo perfectamente puede dejar una puerta abierta al conocimiento de la metafísica, de hecho hay veces que ni entra en ello, pero su meta es la negación de todo aquello que es afirmado sin pruebas. Es un científico del conocimiento. El ateo dice que probar la existencia de Dios corresponde al que cree en él, no al que no cree, el ateo se limita a negar (Russell Hanson), dice E. Tierno Galván:
«El agnóstico, al negar la posibilidad de la transcendencia, no sabe si existe o no existe tal Dios. Si existe, es contra toda razón, como puro absurdo. Y del Dios absurdo tampoco sabemos nada en cuando lo absurdo no es razonable». [9]
Al ateo le interesan las pruebas de los creyentes, al agnóstico esas pruebas no son mas que simples dogmas humanos y faltos de base científica ¿contradicción? No tanto. Hay muchos personajes famosos en la historia que han pasado como ateos cuando en realidad eran agnósticos y agnósticos que eran más ateos. Mas adelante haré una exposición más clara de estas dos posturas y sus derivaciones dentro de ellas.
La posición de la Iglesia ante el agnosticismo
Para la Iglesia el agnosticismo es el mayor de los pecados, el pecado capital. Pero antes de comentarlo, veamos lo que dice el catecismo de la Iglesia Católica Apostólica y Romana:
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TEXTO INTEGRO DEL CATECISMO CATÓLICO
Primer Mandamiento : Amar a Dios sobre todas las cosas
Está escrito Al Señor tu Dios adorarás, solo a él darás culto. (Mt. 4, 10)
El primer Mandamiento nos manda: Adorar
N° 2096: la adoración es el primer acto de la virtud de la religión. Adorar a Dios es reconocerle como Dios, como Creador y Salvador, Señor y Dueño de todo lo que existe, como Amor infinito y misericordioso. ‘Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto’ (Lc 4,8), dice Jesús citando el Deuteronomio. [4]
N° 2097 adorar a Dios es reconocer, con respeto y sumisión absolutos, la nada de la criatura, que sólo existe por Dios. Adorar a Dios es alabarlo, exaltarlo y humillarse a sí mismo, como hace María en el Magnificat, confesando con gratitud que Él ha hecho grandes cosas y que su nombre es Santo. La adoración del Dios único libera al hombre del pliegue sobre sí mismo, de la esclavitud del pecado y de la idolatría del mundo. [...][4]
El primer Mandamiento prohibe: El ateísmo
N° 2124 El nombre de ateísmo abarca fenómenos muy diversos. Una forma frecuente del mismo es el materialismo práctico, que limita sus necesidades y sus ambiciones al espacio y al tiempo. El humanismo ateo considera falsamente que el hombre el fin de sí mismo, el artífice y demiurgo único de su propia historia. Otra forma del ateísmo contemporáneo espera La liberación del hombre de una liberación económica y social para la que la religión, por su propia naturaleza , constituirá un obstáculo, porque, al orientar La esperanza del hombre hacia una vida futura ilusoria, la apartaría de la construcción de la ciudad terrena. [4]
N° 2126 Con frecuencia el ateísmo se funda en una concepción falsa de la autonomía humana, llevada hasta el rechazo de toda dependencia respecto a Dios. Sin embargo, el reconocimiento de Dios no se opone en ningún modo a la dignidad del hombre, ya que esta dignidad se funda y se perfecciona en el mismo Dios. La iglesia sabe muy bien que su mensaje conecta con los deseos más profundos del corazón humano. [4]
El primer Mandamiento prohibe: El agnosticismo
N° 2127 El agnosticismo reviste varias formas. En ciertos casos, el agnosticismo se resiste a negar a Dios; al contrario, postula la existencia de un ser transcendente que no podr ía revelarse y del que nadie podría decir nada. En otros casos, el agnosticismo no se pronuncia sobre la existencia de Dios, manifestando que es imposible probarla e incluso afirmarla o negarla. [4]
N° 2128 El agnosticismo puede cometer a veces una cierta b úsqueda de Dios, pero puede igualmente representar un indiferentismo, una huida entre la cuestión última de la existencia, y una pereza de la conciencia moral. El agnosticismo equivale con mucha frecuencia a un ateísmo práctico.
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Empezaré diciendo que la Iglesia contradice y crítica las posturas tanto agnósticas como ateas bajo una ley civil judía, cosa de escaso peso probatorio. Pero aún cediendo tal punto veamos que empieza afirmando la existencia de Dios y dictando una serie de normas de comportamiento hacia esa deidad.
¿Pero no nos dan antes una certificación sobre la existencia de Dios? Pues tristemente para algunos, no. Pero mas adelante comentaré cómo afirma la existencia de Dios la Iglesia. El catecismo impone, sin libertad de criterio, la prohibición del conocimiento, de la negación y sobre todo de la duda. Prohibe, y por lo tanto al creyente lo condena a un agnosticismo oculto, ¿qué no lo creen ...? más de un sacerdote se confesó ser agnóstico. Pero la fe y el dogma imperaba, esa es la norma del catecismo, sigamos:
Dice sobre el ateísmo. Que es materialista (N°2124), pero ¿qué tiene que ver la vista de lo que nos rodea, cielo, tierra, fuego y agua, con la negación de una existencia divina? Entramos en el egoísmo de la Iglesia en cuanto a la posesión de la moralidad, como si el ateo no tuviese moral. ¿No es acaso más humano una persona que mira en la tierra y al hombre, que aquel que dormita en sus sueños y nubes de divinidades, o anhela un paraíso de fantasía renegando y maldiciendo la vida terrenal? El ateo no es materialista, busca conocimiento y para ello necesita de un objeto, analizarlo, estudiarlo y si no hay pruebas, negarlo.
También afirman que el respeto a Dios no existe por el ateo (N°2126), pero ¿cómo va a existir, si no hay un Dios al que respetar? ¿No sería más lógico que primero probasen el Dios a respetar? Luego comenta sobre el reconocimiento de Dios, cuando no hay datos fiables sobre su identidad, su forma, ni siquiera su divinidad, sería como intentar examinar lo que aún no nos han dado para examinarlo. Añadiéndolo a la dignidad humana, contradictorio, pues no hay no hay mayor dignidad en una persona que dejarle libertad para pensar, para dudar en el conocimiento, y es indigno imponer una creencia no fundamentada ante ese derecho natural e innato del ser humano. Ahora, lo que comenta el catecismo sobre el agnosticismo francamente cuando lo leí me quedé impresionado de la ignorancia o el engaño que la Iglesia quiere hacer de ello ante las personas. Dice que el agnosticismo se resiste a negar a Dios (N°2127), pero ¿qué Dios...? ¿Un Dios sin base de pleno conocimiento? ¿Dioses que se pierden en sus diversidad de formas, influencias culturales y nombres? Eso es una confusión que quiere crear en el creyente la Iglesia, ¿por qué?, porque sabe que la mayoría son agnósticos pasivos (peligrosos pero pasivos), hay que abrir una puerta a su pasotismo dogmático.
El verdadero agnóstico no deja ninguna puerta abierta hacia los dioses que no han sido revelados con pruebas físicas. El resto sólo son farándulas de hechiceros y fantasías que se pierden en los anales del tiempo basadas en los miedos más ancestrales del hombre. La Iglesia con el catecismo quiere hacer de él, una prueba sólida de un Dios sin base probatoria, formándose en una ley, la Tôrâ, que no fue creada inicialmente para tal propósito. La Tôrâ es una ley que representa la estructura de un pueblo (Israel), presenta las normas de su vida social: así la Tôrâ es la base de la vida de Israel. [10] La siguiente definición que nos da el catecismo sobre el agnosticismo es tan falsa que la vuelvo a ponerla textualmente para comentarla posteriormente:
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N° 2128 El agnosticismo puede cometer a veces una cierta búsqueda de Dios, pero puede igualmente representar un indiferentismo, una huida entre la cuestión última de la existencia, y una pereza de la conciencia moral. El agnosticismo equivale con mucha frecuencia a un ate ísmo práctico. (Catecismo católico)
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¿El agnosticismo cómo va intentar buscar a Dios, si es un ente metafísico? ¿O Dios es físico y real?
A lo cual cabe preguntarse, ¿por qué no está aquí, para demostrarlo? ¿Millones de años de abandono o el abandono es mental? Si toda imposibilidad de conocimiento de lo Absoluto, de lo metafísico está más que clara en la posición agnóstica, es insostenible la afirmación del párrafo Nº 2128.
Luego ataca a esa especie de pasotismo y carencia de moralidad. Por supuesto sin base alguna. Pues cabe preguntarse ¿en qué se basan para afirmar que una persona agnóstica es amoral? El bien y el mal es conocido por el ser, otra cosa es a qué apliquemos el bien y a quién apliquemos el mal. Una sociedad laica, sin religiones es perfectamente capaz de tener una moral sostenible y abierta. Cosa que la moral religiosa está sometida al dogma y es cerrada. Pero dejando eso aparte un agnóstico puede ser perfectamente tan moral y tan humano como un creyente, pero insisto, manteniendo cotas de libertad mas amplias. Y para terminar, lo mejor en el párrafo Nº 2128, es cuando afirma que el agnosticismo (una ideología) equivale a un ateísmo práctico, cuando el ateo es el que está negando la afirmación de una divinidad o de todas. Ya dejé claro que el agnóstico tiene pleno convencimiento de la imposibilidad de conocimiento, así que la molestia sería en vano, es aquel agnóstico que abandonando esa idea, pasa al plano de la negación (siempre hablando en términos metafísicos), pero si hablamos de la negación de dioses o deidades de creación humana, entonces sería lo contrario esos ateos prácticos serían mas bien agnósticos críticos.
El conocimiento
La honestidad intelectual no dejaba otra opción: el agnosticismo - dice Huxley (Collected Essays, I, 159)- es inherente en la esencia de la ciencia, tanto antigua como moderna; traza límites a (constituye una teoría de) lo que es conocimiento. El factum de la Ciencia es terreno firme del conocimiento humano: la isla, en la metáfora (y en tiempos) de Kant; el archipiélago o los continentes (de las ciencias) un siglo más tarde (en tiempos de Huxley, Du Bois-Reymond, Tyndal, Clifford, etc.). El orbis scientiarum constituye el archipiélago de islas de conocimiento en medio del inmenso océano de la ignorancia (no-conocimiento). Fuera de la tierra firme no hay conocimiento: puede haber creencia, sentimiento, fe, etc., pero no estricto conocimiento. [7]
Toda base del conocimiento se trata en la búsqueda racional y real de una duda. De ahí deriva a la filosofía (gr. ????????? , philos y sophia 'amor a la sabiduría'). Pero cuando hablamos de racional, yo me refiero a la relación objeto, sujeto. La forma mas sencilla sería poner un mero ejemplo que leí una vez:
El sol calienta la piedra, lo hacemos fundándonos en determinadas percepciones, podemos tocarlo. Vemos cómo el sol ilumina la piedra la piedra y comprobamos tocándola que se calienta paulatinamente. ¿Sencillo, no? Pues sigamos. En la formulación de éste juicio nos apoyamos en nuestro sentidos - la vista y el tacto - o, dicho de otra manera, la experiencia. Entonces entraríamos en un criterio objetivo a la respuesta de nuestro tacto por el calor de la piedra. Y todo ello nos da un nuevo criterio efecto causa, que es el resultado del pensamiento, entonces tenemos dos fuentes de un conocimiento, pero ¿cuál es la fuente y origen del conocimiento?
En todo conocimiento podemos distinguir cuatro elementos:
El sujeto (conocedor).
El objeto conocido.
El efecto mismo de conocer.
El resultado. O sea la información alcanzada acerca del objeto.
Dicho de otra manera: el sujeto se pone en contacto con el objeto y obtiene una información acerca del mismo. Cuando existe el lógico posicionamiento entre el objeto y la representación interna correspondiente (con sus variantes y posturas), se dice que se está en posesión de una verdad.
«Las ideas de conocimiento y creencia vienen dadas, dentro de la filosofía del conocimiento, en symploké con las de verdad, opinión, evidencia y fe» [13]
Así que para entender mejor esto haré un resumen de lo expuesto: La creencia es parte esencial de la religión, toda religión se funda en creencias, por ejemplo el teísmo cree en un único Dios creador; el panteísmo, en la creencia de la inseparabilidad de Dios y el universo; el politeísmo, en la creencia de multitud de seres divinos. Creencia = fe, conocimiento = razón.
El pensamiento o la experiencia, así lo formula J. Hessen en su obra 'Teor ía del conocimiento'. Teoría del conocimiento / Epistemología (del griego, episteme, 'conocimiento'; logos, 'teoría')
El racionalismo. Es la posición epistemológica que ve en el pensamiento, en la razón, la fuente principal del conocimiento humano.
El empirismo. Opone las tesis del racionalismo. La única fuente del conocimiento humano es la experiencia. No hay ningún patrimonio a priori de la razón.
El intelectualismo. Es un punto medio entre el racionalismo y el empirismo. Sostiene que en el racionalismo hay juicios lógicamente necesarios, pero mientras el racionalismo consideraba los elementos de estos juicios, los conceptos, como un patrimonio a priori de nuestra razón, el itelectualismo los deriva de la experiencia.
El apriorismo. También considera la experiencia y el pensamiento como fuentes del conocimiento. Pero opuestamente al intelectualismo. Como dice su nombre, el apriorismo, nuestro conocimiento se presenta en elementos a priori, independientes de la experiencia.
Los racionalistas casi siempre surgen de la matemática; los defensores del empirismo, según lo prueba su historia, frecuentemente vienen de las ciencias naturales. Esto se entiende sin esfuerzo. La experiencia es el factor determinante en las ciencias naturales. La posibilidad del conocimiento y sus posiciones.
El dogmatismo. (lat. dogmatismus). Para él, resulta comprensible el que el sujeto, la conciencia cognoscente, aprehenda su objeto, esta actitud se fundamenta en una confianza total en la razón humana, confianza que aún no es debilitada por la duda. El dogmatismo supone absolutamente la posibilidad y realidad del contacto entre el sujeto y el objeto. Para Kant el dogmatismo es la actitud de quien estudia la metafísica sin haber determinado con anterioridad cuál es la capacidad de la razón humana para tal estudio.
El escepticismo. El dogmatismo frecuentemente se transforma en su opuesto, en el escepticismo. Mientras que el dogmatismo considera que la posibilidad de un contacto entre el sujeto y el objeto es comprensible en sí misma, el escepticismo niega tal posibilidad. El sujeto no puede aprehender al objeto, afirma el escepticismo. Mientras que el dogmatismo en cierta forma ignora al sujeto, el escepticismo desconoce al objeto.
El subjetivismo y el relativismo. El escepticismo sostiene que no hay verdad alguna. El subjetivismo y el relativismo no son tan radicales. Con ellos se afirma que si existe una verdad; sin embargo, tal verdad tiene una validez limitada. El subjetivismo, como su nombre lo indica, limita la validez de la verdad al sujeto que conoce y juzga. El relativismo afirma que no existe alguna verdad, alguna verdad absolutamente universal. El subjetivismo y el relativismo son análogos, en su contenido, al escepticismo. En efecto, ambos niegan la verdad; no en forma directa como el escepticismo, pero sí en forma indirecta al dudar de su validez universal.
El pragmatismo. El escepticismo presenta una actitud esencialmente negativa. Formula la negación de la posibilidad del conocimiento. El escepticismo adquiere un cariz positivo en el pragmatismo moderno. El pragmatismo, al igual que el escepticismo, desecha el concepto de la verdad considerado como concordancia. El pragmatismo cambia el concepto de la verdad en cuanto que es originado por una peculiar concepción de lo que es el ser humano. Dentro de tal concepción el hombre no es primordialmente un ser especulativo y pensante, sino un ser práctico, un ser volitivo.
El criticismo. Existe una tercera postura que resolvería la antítesis en una síntesis. Esta postura intermedia entre el dogmatismo y el escepticismo recibe el nombre de criticismo. Al igual que el dogmatismo, el criticismo admite una confianza fundamental en la razón humana. El criticismo está convencido de que es posible el conocimiento de que existe la verdad. Pero mientras que tal confianza conduce al dogmatismo, a la aceptación candorosa, para decirlo en alguna forma, de todas las aseveraciones de la razón humana y al no fijar límites al poder del conocimiento humano, el criticismo pone, junto a la confianza general en el conocimiento humano, una desconfianza hacia cada conocimiento particular, acercándose al escepticismo por esto. El criticismo examina todas y cada una de las aseveraciones de la razón humana y nada acepta con indiferencia.
Cuando se habla de evidencia, confirmación, experiencia, etc. como criterios de conocimiento, se exige que estos sean intersubjetivos, aunque no necesariamente sean repetibles. La creencia puede ser subjetiva (fe), y, en cuanto tal, puede estar convenientemente apoyada en una evidencia o experiencia personal, subjetiva o psicológica.
El niño, en función de las relaciones que podríamos llamar radiales (con su entorno), cree todo lo verosímil: Reyes Magos, Duendes, Monstruos, etc. Pero viene, luego, en virtud de las relaciones circulares (intersubjetivas), el acoplamiento con otros conocimientos y la confrontación de su evidencia o experiencia con las de los otros sujetos. Y la intersubjetividad echa por tierra la subjetividad individual. Cada cual es muy libre de seguir individualmente con sus creencias, pero no con su conocimiento. En este sentido, sostiene el agnóstico -coherentemente- que de la existencia de Dios no hay conocimiento (no hay pruebas), aunque pueda, sin duda, haber creencia (B. Russell, Por qué no soy cristiano y otros ensayos, págs. 184-5). [7]
Agnosticismo y la filosofía (un poco de filosofía)
Dentro de la definición agnóstica hay dos formas de agnosticismo, agnosticismo ontológico y el agnosticismo epistemológico.
Agnosticismo Ontológico. El agnosticismo ante seres (que se supondrán como posibles) podría llamarse «agnosticismo ontológico», y consistirá en practicar la abstención del juicio ante la cuestión de la existencia de esos seres. Así, si estos seres se conciben como «sujetos extraterrestres» (que, en cualquier caso, son entes finitos y corpóreos cuya posibilidad parece hoy reconocida) podrá abstener el juicio: «No sé si existen o si no existen». En la medida en que estos entes se consideren próximos a los démones del helenismo y, por tanto, vinculados con determinaciones religiosas, la abstención de juicio podría aquí estimarse como un caso de agnosticismo. Así, la «ecuación de Drake», que indica un modo de calcular la probabilidad de tomar contacto con extraterrestres de la galaxia, podría considerarse próxima al agnosticismo.
Agnosticismo Epistemológico. El agnosticismo ante saberes, podría ser llamado «agnosticismo epistemológico», y es la suspensión del juicio ante ciertos «saberes» o «valores» propuestos como verdades reveladas, dogmas, por una secta o Iglesia, por tanto, como saberes praeterracionales, que no pueden ser «derivados de la razón», pero que tampoco podrían ser impugnados por ella. Los saberes revelados y ofrecidos por una secta o Iglesia considerados como necesarios para la «salvación» son precisamente los saberes del gnosticismo, en atención a la secta de los «gnósticos» del siglo II (Valentín, Carpócrates, Basílides...) que se consideraron a sí mismos como depositarios de un saber revelado y soteriológico (salvador). [6]
Cuando la función agnosticismo, ya sea en su forma negativa, ya sea en su forma positiva, se aplica al gnosticismo teológico-filosófico los valores que tomará serán también muy característicos. El agnosticismo filosófico-teológico, en su forma negativa, equivale a la inhibición ante alternativas tales como el teísmo y el ateísmo, o el espiritualismo y el materialismo, una inhibición fundamentada, por ejemplo, en la imposibilidad de dar un tratamiento científico o racional a tales alternativas (como si el tratamiento científico-categorial fuese el único procedimiento racional) y de su irrelevancia para la práctica de la vida política, moral e incluso cient ífica.
El agnosticismo filosófico-teológico, en su forma positiva, implica el reconocimiento del significado de las alternativas teológicas, sin perjuicio de declarar la imposibilidad de decisión, sea con los métodos científicos, sea con los métodos filosóficos. [5]
El agnosticismo filosófico-teológico, en su forma positiva, se corresponde muy bien con el agnosticismo crítico que suele ser atribuido retrospectivamente a Kant quien, avant la lettre, lo habría propuesto en su Dialéctica Transcendental: no es posible dar la espalda a las cuestiones que se suscitan en torno a las Ideas de Alma, Mundo y Dios, porque aunque estas Ideas son declaradas ilusiones, son también reconocidas como ilusiones transcendentales, es decir, inevitables; lo que prácticamente equivaldrá a un «reconocimiento de beligerancia» respecto del gnosticismo filosófico, sobre todo, en relación a los postulados de la razón práctica de la vida moral.
El agnosticismo filosófico-teológico en su forma negativa, se correspondería, hasta casi superponerse con él, con las posiciones del positivismo de H. Spencer (su doctrina de lo Incognoscible) o del propio T.H. Huxley. [...] El agnosticismo crítico es compatible con un antignosticismo esotérico, así también el agnosticismo positivista llegará a hacerse compatible con un agnosticismo esotérico, y no sólo de signo negativo, sino también de signo positivo. Sin perjuicio del antignosticismo ejercido subjetiva u ocasionalmente por Huxley, lo cierto es que el agnosticismo positivista llegará a adoptar formas positivas «dudando» simplemente (pero no negando) de los contenidos de los dogmas revelados, por tanto, «respetándolos». [5]
En las dos variantes vemos la imposibilidad de la capacidad del entendimiento para conocer a Dios, su existencia o su naturaleza. Cuando se admite un conocimiento de Dios por la fe, entonces entraría otra variante dentro del agnosticismo llamado fideísmo. El Papa Pío X, en la Encíclica Pascendi dominici gregis y en el decreto Lamentabili intentó conectar el agnosticismo con ciertas fórmulas o manifestaciones fideístas. Según Pío X:
«la razón humana, encerrada absolutamente en los fenómenos, es decir, en los objetos que aparecen y tales como aparecen, no posee la facultad ni el derecho de franquear esos límites, por lo cual es incapaz de elevarse hasta Dios ni conocer su existencia por medio de las criaturas. De donde concluyen que Dios no puede ser objeto directo de la ciencia y que no es un personaje histórico». (Encíclica Pascendi dominici gregis. papa Pío X)[9]
Postura de la teología católica hacia el agnosticismo
Sobre la existencia de Dios, dice la Iglesia que Dios es necesario, textualmente en El camino hacia el agnosticismo, dice el autor:
«Dios es necesario no sólo en sí mismo sino para la realidad: sin Dios nada existiría; en otro sentido es Dios también un ser necesario: el principio de contradicción rige el pensamiento, luego no sería posible pensar si Dios no existiera pues en ese caso este principio no tendría valor». [8]
O sea, que según la Iglesia, no hay otra salida, otra condena que el admitir que Dios es necesario, y que sin Dios, nosotros no existiríamos. Es una postura ideológica clásica de donde no hay más salida que la fe. En el mismo artículo afirma que probará lo que dice, interesante, después de ver que se apoya en la filosofía de Tomás de Aquino. Lo único real del conocimiento humano sobre Dios, es su búsqueda continua durante los siglos. Si fuese esa la causa de su existencia, Dios sólo existiría en las mentes de las personas crédulas, donde es aplicable la afirmación de arriba, pues todo es por fe, y la fe es creer a ciegas lo que la Iglesia dice y sobre la supuesta existencia de Dios.
Entonces vemos antes de nada la idea de la existencia de Dios de la Iglesia, para poder comprender la adversidad hacia la postura agnóstica. Para hacernos una idea sobre el punto de credulidad y distorsión de la realidad y del conocimiento, comenta lo siguiente:
«No es posible encontrar sentido a la realidad salvo admitiendo la existencia de Dios...» [8] (27)
Ahora en cuanto a la postura tomista (Tomás de Aquino), sobre Dios y su existencia la Iglesia tiene los siguientes conceptos:
Dios es necesario para la razón y para la voluntad.
El creacionismo aparece con el cristianismo y Dios es la causa de la existencia.
Dios además de eterno, es omnipresente.
Existen seres contingentes. O sea que existen seres que aunque de hecho existen, podrían noexistir puesto que antes no existían y dentro de algún tiempo dejarán de existir.
Los seres (contingentes) han sido causados por otro.
Es imposible que todos los seres del universo sean contingentes. Pues si todos son contingentes, entonces hubo un momento que no existió ninguno y si hubo ninguno entonces no pudo haber ninguno.
Tiene que existir un ser que sea la causa de la existencia de los seres contingentes.
Sólo el hombre es inteligente y los instintos de los animales les vienen dados.
En el universo existe orden, racionalidad, logos. El orden implica inteligencia y solo un ser inteligente puede poner orden.
Tiene que existir un ser inteligente, supremo y creador. Pues es el que pone orden.
Con eso 'demuestra' según la postura tomista que Dios es necesario y existe, ahora y ¿demostrar realmente la existencia de Dios? Imposible. La realidad y el conocimiento tal como lo he explicado anteriormente debe de ser el resultado de los sentidos, el razonamiento está condenado al subjetivismo en gran medida. Pero Dios es indemostrable por la física, química, etc. O sea por la ciencia. Y cuando la postura agnóstica hace honor a su idea y afirma que es imposible llegar al conocimiento de un ser supremo, es donde todos esos puntos tomistas quedan derogados.
Tomás de Aquino no era una persona capacitada para demostrar la existencia de Dios, su conocimiento no podía pasar la barrera de lo inaccesible, sus cinco vías solo eran un razonamiento subjetivo que la Iglesia tomó como verdadero.
Dejando aparte la razón o no de esa tesis, las conclusiones y características que la Iglesia Católica da al agnosticismo sorprenden para cualquier librepensador. Sobre el agnosticismo actual dice la Iglesia que el agnosticismo kantiano es un agnosticismo teórico y que tanto el de Comte como el kantiano no son el agnosticismo actual. Además añaden que ahora no se piensa como agnóstico sino que se vive como tal, dícese, un agnosticismo práctico, es decir se practica el agnosticismo. Pero ¿cómo se va a practicar algo que imposibilita debatir o negar la existencia de un ser supremo? Otra cosa, será la crítica a la religión. O la negación a la Iglesia. Pero el agnosticismo bien entendido sólo se aplica hacia lo metafísico.
Pero como he comentado, voy a definir los puntos críticos que la Iglesia Católica hace del agnosticismo [8]:
La consideración de la libertad como el valor más importante de la vida; la libertad entendida como espontaneidad y autonomía absoluta.
Solo es válido el conocimiento intuitivo y lo demás no son más que pensamientos, teorías e hipótesis que han de ser confirmadas (verificadas o falsadas).
La vida humana no tiene sentido transcendente, si allá hubiera algo, para nosotros sería intranscendente.
En el agnóstico no existe el problema de dónde venimos y adónde vamos.
La metafísica y la filosofía en general, no existen. Porque si la filosofía consiste en la búsqueda de un fundamento, ha de ser sustituida por las únicas ciencias que buscan la realidad.
El historicismo es una convicción radical de la mentalidad agnóstica, y ello porque el hombre no es sino que se hace: se hace a sí mismo mediante su propio obrar.
El hombre agnóstico es por definición antidogmático.
La tolerancia no se ejerce para distinguir el bien del mal menor; la tolerancia implica que todo vale porque lo que no vale es imponer los propios criterios.
El único criterio válido para llegar a la verdad, a propuestas comunes u objetivas, será el dialógico. La verdad no es patrimonio de nadie. Todo debe ser consensuado y no impuesto. En política solo es válida la democracia.
La convivencia social y las relaciones interpersonales se basan más en el sentimentalismo que en verdaderos lazos racionales o voluntarios. Los sentimientos nos hacen vivir, sin necesidad de grandes proyectos. El amor se confunde con la atracción física, la solidaridad con la compasión, la adoración con la admiración y el bien con la belleza.
La ausencia de valores absolutos da lugar al nihilismo y a la amoralidad. Hay una ética privada y una pública diferenciadas.
El agnóstico es agresivo frente al creyente. Quién afirma creer en Dios es considerado como fanático, un dogmático o un integrista, un irracional, un intolerante.
Como podemos apreciar, no tiene mayor comentario, esos 12 puntos evidencian el recelo y el miedo de la Iglesia Católica hacia el agnosticismo, pues todos los males de una sociedad, los echa al agnosticismo. Pero en ese libro, el autor termina con algo más importante que refutar esos puntos (eso lo dejo para ustedes), el autor comenta:
[...]«hay que tener en cuenta que hoy el agnosticismo es una postura más radical que el ateísmo, más drástica, más antiteísta» [...] [8] «El agnosticismo es la renuncia a la búsqueda de sentido y, por ello, es a la vez, un irracionalismo, un nihilismo, un materialismo, una teoría apolítica y amoral» [...] [8] «El agnosticismo ha sustituido al ateísmo, lo ha desbancado y se ha levantado como la marca de la dignidad del hombre. Sólo ahora el hombre será lo que quiera ser, es decir, será, por fin, hombre y sólo hombre». [8]
Ahora con este ejemplo de lo que enseña la doctrina católica sobre el agnosticismo, podemos hacernos una idea de la distorsión de ideas hacia sus postulantes. Todos los puntos son refutables, pero este no es un artículo para refutarlos, sino como una prueba de la idea del agnosticismo en la Iglesia Católica.
El papa Pío IX, en su condena de las tesis modernistas de Frohschamer, sanciona:
«Per hanc [fidem] ea nobis in Christo revelari mysteria, quae non solam philosophiam verum etiam angelicam naturalem intelligentiam trascendunt» (Epístola Gravissimas inter, 11 diciembre de 1862, en Enchiridion)
Más aún, la Iglesia Católica no tolera que ningún no-iniciado ose alcanzar tales verdades por otras vías que no sean las de su credo (= fe).
Protestantismo y catolicismo siguen disfrutando del árbol de lo sobrenatural (creencia), en tanto al conocimiento (la ciencia, en términos de Huxley) no tiene nada que ver con lo sobrenatural, o mejor, que todo lo que es (hay) es natural o naturaleza, y solo ahí tiene cabida y se desarrolla el conocimiento. El conocimiento posee ciertas características incompatibles con las de la creencia, como son: universalidad, intersubjetividad y sistematicidad de los conocimientos. [13]
Resumen
El agnosticismo constituye una teoría del conocimiento, por tanto entra, expresa o tácitamente, en confrontación con otras filosofías, con otras teorías del conocimiento. Las ideas principales, tánto en su génesis como en su configuración actual son: razón, experiencia, conocimiento y creencia. Tales ideas vienen emparejadas: razón/experiencia y conocimiento/creencia.
La experiencia. El material de la experiencia tiene como punto de partida la multiplicidad de impresiones sensibles o afecciones producidas por los objetos que excitan nuestros sentidos.
«El conocimiento humano tiene dos orígenes que tal vez ambos procedan de una común raíz desconocida para nosotros; estos son: la sensibilidad y el entendimiento; por la primera los objetos nos son dados, y por el segundo pensados». [14]
Respecto a conocimiento/creencia y la relación entre ambos, «era inevitable como dice Huxley, que surgiese el conflicto entre agnosticismo y teología» [13] (Agnosticism and Christianity.Huxley).
La doctrina gnóstica del clericalismo sostiene que hay proposiciones que los hombres deben creer, sin evidencia lógicamente satisfactoria.
La religión católica comprende tres elementos esenciales: la fe, el dogma y la autoridad. Y el protestantismo ha suprimido la autoridad, pero ha dejado subsistir el dogma. La esencia de la religión hay que situarla en la fe. Ello exige descartar a priori todo lo que es ciencia, teoría y conocimiento..., como ajeno a la religión. Por tanto, religión y ciencia (fe y conocimiento) no tienen puntos de encuentro.
El agnosticismo por lo tanto, «considera que la fe (así entendida) es una abominación» [11], por cuanto que el agnosticismo «no es un credo de ningún tipo, ni siquiera un credo negativo, excepto en tanto que expresa su absoluta fe en la validez de un principio que es tanto ético como intelectual. Este principio puede ser formulado de varias maneras, pero todas ellas se encierran en ésta: que es errado para un hombre decir que está seguro (en la certeza) de la verdad objetiva de una proposición dada, a menos que pueda rendir evidencia que justifique lógicamente dicha certeza»
La aceptación del principio agnóstico conlleva la subordinación de la creencia al conocimiento y a la ciencia: «todo hombre de ciencia está obligado a exigir fundamento racional para la creencia; y sin el cual el asenso es meramente un pretexto inmoral [11] (Ref. a El Agnosticismo [13], pag. 55-56)
Con ello doy fín a éste artículo que espero aclare un poco más la postura agnóstica, ahora solo le cabe pensar: ¿soy agnóstico? Dubarri.
Sábado, 10 Febrero, 2001
Glosario:
Agnoateo. Calificativo despectivo y peyorativo aplicado por los católicos integristas participantes del foro de news, es.charla.religion. Para confundir a los creyentes sobre las diferencia entre un ateo y un agnóstico.
Comte, Auguste (1798-1857), filósofo francés, considerado el fundador del positivismo y de la sociología.
Dogma. (Lat. dogma, y este del gr. d??µa) 1. m. Proposición que se asienta por firme y cierta y como principio innegable de una ciencia. 2. Doctrina de Dios revelada por Jesucristo a los hombres y testificada por la Iglesia. 3. Fundamento o puntos capitales de todo sistema, ciencia, doctrina o religión.
Fideísmo. Doctrina filosófica según la cual el conocimiento de las primeras verdades se fundamenta en la fe.
Finito. Es todo lo que concierte a lo humano, incluyendo su humanidad. La finitud no contradice la inmaterialidad en cuanto a la inmaterialidad humana.
Gnosticismo. Escuela cristiana herética que pretendía conocer por la raz ón las cosas que solo se pueden conocer por la fe.
Historicismo. Tendencia intelectual a reducir la realidad humana a su historicidad o condición humana.
Huxley, Thomas Henry, (1825-1895), biólogo británico, famoso por su apoyo entusiasta a la teoría de la evolución de Charles Darwin.
Hume, David (1711-1776), filósofo, historiador y economista escocés. Su pensamiento ejerció una notable influencia en el desarrollo del escepticismo y del empirismo.
Nihilismo. (Lat. nihil, nada) Doctrina que niega la existencia de una realidad sustancial correspondiente a las intuiciones sensibles.
Kant, Immanuel (1724-1804), filósofo alemán, considerado por muchos como el pensador más influyente de la era moderna.
Praeterracionales.
Russell, Bertrand, tercer conde de Russell (1872-1970), filósofo, matemático y escritor británico, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1950. Su énfasis en el análisis lógico repercutió de forma notable en el curso de la filosofía del siglo XX.
Tomás de Aquino, (1225-1274), filósofo y teólogo italiano, en ocasiones llamado Doctor Angélico y El Príncipe de los Escolásticos, cuyas obras le han convertido en la figura más importante de la filosofía escolástica y uno de los teólogos más sobresalientes del catolicismo.
Tôrâ, La. La Tôrâ es la ley que representa la esturctura del pueblo de Israel. Lo Absoluto, = lo Incondicionado. Dios.
Universalidad. El conocimiento es universal en el sentido de que las verdades, los conocimientos, son tales en cualquier tiempo y lugar y para cualquier individuo.
Intersubjetividad. La intersubjetividad echa por tierra la subjetividad individual. Sistematicidad de los conocimientos. Es una característica reconocida en todos los sistemas filosóficos que marca la diferencia esencial entre conocimiento y creencia.





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Credito dijo
Dios en la postmodernidad
En la Modernidad, es decir, entre Descartes y Hegel, la ciencia, la tecnología, el empirismo y el racionalismo acabaron con la noción medieval de Dios: ese Ente creador y providencialista, que castiga y perdona; que apoya y valida matar a los herejes... en la Edad Media o ahora.
Instalados ya en el siglo XXI, fracasada la racionalidad y cuando ya es evidente que la ciencia no tiene ¡ni puede tener! acceso a la espiritualidad, Dios regresa por sus fueros. Con más fuerza que nunca, se cuela por dos rendijas del mundo empírico que ni la ciencia ni la razón pueden eliminar.
Una es el misterio absoluto que rodea al Ser Humano, esa certeza de que no tenemos ninguna posibilidad de entender nuestro espíritu; o mucho peor, que si lo entendiéramos, seríamos "cosas". La otra rendija es el amor al prójimo, la capacidad de perdonar o de sacrificar la vida por unos niños atrapados en una casa incendiada. Esa frase poderosa que Mel Gibson hace retumbar en La Pasión de Cristo: "amar a los que te aman no tiene ningún mérito".
Carlos Menéndez
http://www.creditomagazine.es
18 Julio 2007 | 02:32