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5 Septiembre 2007

LAOPERA

a ópera es un género artístico que consiste en un
drama presentado en
escena con

música
.El drama se presenta usando los
elemento típicos del

teatro
, tales como escenografita,
vestuarios y actuación. Sin embargo, la letra de la ópera (conocida como
libreto), se canta en vez de ser hablada. Los cantantes son acompañados de
un grupo musical, que en algunas óperas puede ser una

orquesta
sinfónica completa.

La ópera tradicional consiste en dos modalidades de canto:

Recitativo
, declamación y

aria
, esta última se refiere a
composiciones para voz solista. Composiciones cortas para voz solista
también se denominan ariosos. cada tipo de canto tiene
acompañamiento orquestal.

Los cantantes y sus personajes son clasificados de acuerdo a sus rangos
vocales. Los cantantes masculinos se clasifican en

bajo
,

bajo-barítono
(o

bajo cantante
),

barítono
,

tenor
y

contratenor
. Las cantantes femeninas
están clasificadas en

contralto
,

mezzosoprano
y

soprano
. Cada una de estas
clasificaciones tiene subdivisiones, como por ejemplo: Un barítono puede
ser un barítono lírico, un barítono de carácter o un barítono bufo, las
cuales asocian la voz del cantante con los personajes más apropiados para
su calidad y timbre de voz.

Origen

La palabra ópera, significa "obras" en

latín
e

italiano
, el plural de opus,
sugiriendo que ésta combina los artes de canto coral y solo, declamación y
baile, en un espectáculo en escena. La primera obra considerada una ópera,
en el sentido comúnmente entendido, data aproximadamente del año 1597.
Esta fue Dafne, (obra actualmente desaparecida) escrita por

Jacopo Peri
para una círculo elitesco de
humanistas

florentinos
letrados cuyo grupo era
conocido como la

Camerata
. Dafne fue un intento por
revivir la

tragedia griega
clásica, como parte de la
amplia reaparición de la antigüedad que caracterizó al

Renacimiento
. Un siguiente trabajo de
Peri,

Euridice
, que data del año 1600, es
la primera ópera que haya sobrevivido hasta la actualidad. No obstante, el
uso del término ópera se inicia es a partir de mediados del

siglo XVII
para definir las piezas de
teatro musical, a las cuales se les refería hasta ese momento con
formulaciones universales como Dramma per Musica (Drama Musical) o
Favola in Musica (fábula musical). Diálogo hablado o declamado,
llamado recitativo en ópera, acompañado por una orquesta o por una
escueta línea de bajo, es la característica fundamental del

melodrama
, en el sentido original

Ópera Barroca

La ópera no se mantuvo confinada a audiencias cortesanas; en el año
1637, la idea de una "temporada" de óperas de asistencia abierta a todo
público, financiada por la venta de entradas, emergió en Venecia.
Influyentes compositores de ópera del

siglo XVII
incluyen a

Francesco Cavalli
y

Claudio Monteverdi
, cuyo

Orfeo
(1607) es la ópera más antigua
que todavía se representa hoy en día. Una siguiente obra de Monteverdi,

Il Ritorno d'Ulisse in Patria
(1640),
también es conocida como una obra muy importante de los inicios de la
ópera. En estas primeras óperas barrocas, se combinaba la comedia con
elementos trágicos de una manera tal que desprendía una amplia
sensibilidad, lo que inició el primero de muchos movimientos reformistas
de la ópera, el cual fue asociado con el poeta Pietro Trapassi, conocido
como

Metastasio
, cuyos libretos contribuyeron
a cristalizar el tono moralista de la

ópera seria
. La comedia en la ópera
barroca estaba reservada para la

ópera bufa
, en una tradición en
desarrollo separado que, en parte, se derivó de la

commedia dell'arte
.

La ópera italiana estableció el estándar.

Libretti
italianos fueron la norma,
incluso para compositores alemanes como

Händel
que escribía para audiencias

londinenses
, o

Mozart
en

Viena
, cerca de finales del

siglo XVIII

Bel Canto

El

bel canto
era un estilo presente en la
ópera italiana que se caracterizaba por el virtuosismo y el adorno que
demostraba el solista en su representación. En la primera mitad del

siglo XIX
el bel canto alcanzó su
nivel más alto, a través de las óperas de

Gioacchino Rossini
,

Vincenzo Bellini
y

Gaetano Donizetti

Ópera Francesa

En rivalidad con producciones importadas de ópera italiana, una
tradición francesa separada, cantada en

francés
, fue fundada por el compositor
italiano

Jean-Baptiste Lully
, quien monopolizó la
ópera francesa desde 1672. Las

oberturas
de Lully, sus recitativos
disciplinados y fluidos y sus

intermezzo
s, establecieron un patrón
que

Gluck
luchó por reformar casi un siglo
después. La ópera en

Francia
ha continuado incluyendo
interludios de

ballet
y una elaborada maquinaria
escénica.

La ópera francesa estuvo influenciada por el

Bel Canto
de

Rossini
y otros compositores italianos.

Opéra-comique

La ópera francesa con diálogo hablado es conocida como

opéra-comique
, indistintamente de su
contenido. Ésta tuvo su auge entre los años 1770 y 1880, y una de sus
representantes más reconocidas fue

Carmen
de

Bizet
en 1875. La opéra-comique
sirvió como modelo para el desarrollo del

singspiel


alemán
y puede llegar a asemejarse a la

operetta
dependiendo del peso de su
contenido temático.

Grand Opéra

Los elementos de la

Grand Opéra
francesa aparecieron por
primera vez en las obras

Guillaume Tell
de

Rossini
en 1829 y Robert le Diable
de

Meyerbeer
en 1831. Se caracteriza por
tener decoraciones lujosas y elaboradas, un gran coro, una gran orquesta y
un número elevado de personajes.

Ópera Alemana

El

singspiel


alemán
La Flauta Mágica de

Mozart
se encuentra al frente de la
tradición de la tradición de la

Ópera alemana
que fue desarrollada en el

siglo XIX
por

Beethoven
,

Weber
,

Heinrich Marschner
yWagner.

LA OPERA

Pese
a que rápidamente se difundió por todas partes, el embrión que fue la ópera primitiva
arrastró una existencia precaria durante los primeros treinta años de su vida.
Componíase este doble ancestro de una teoría, la pretensión de resucitar el ya
largamente olvidado arte dramático de la antigua Grecia, y una práctica, los
experimentos de drama y música del siglo XVI. Hoy día damos por descontado que la ópera
es una forma musical. En los primeros tiempos y hasta el siglo XVII la ópera era
considerada en primer lugar y fundamentalmente una forma literaria, siendo la música
apenas un elemento incidental añadido. Cuando examinamos las óperas primitivas es fácil
ver cómo se impuso esta idea. La palabra siempre tiene una mayor importancia y, sobre
todas las cosas, los compositores perseguían una declamación clara y correcta y además
la expresión musical de las ideas contenidas en la poesía.
El énfasis sobre el texto verbal tiene sus raíces en el Renacimiento, que
asistió a un renovado interés por el mundo antiguo. Hasta entonces se había considerado
que la música de la antigüedad (de la cual sólo algunos pocos fragmentos han
sobrevivido) poseían mágicos poderes para conmover al oyente mediante el maridaje de las
palabras y de la música expresiva. En el siglo XVI los músicos fueron preocupándose
cada vez más por encontrar un lenguaje musical capaz de expresar de forma adecuada y
conmovedora los textos a los que acompañaban. Su nostalgia por el perdido arte musical de
la antigüedad condujo a una reacción contra la polifonía amanerada, frente al
contrapunto escolástico, contra la ingenuidad musical que apenas tenía nada que ver con
el sentido de los textos. En 1581, Vincenzo Galilei, el compositor y
teórico, padre del astrónomo, publicó por primera vez algunos de los escasos fragmentos
conservados de la música griega antigua, tres himnos de Mesomedes en la notación
antigua, que utilizó para fundamentar su aversión hacia lo que él veía como
pedantería polifónica.

Los estudios sobre el drama y la música en el mundo antiguo
se desarrollaron particularmente en el círculo de los artistas y los profesores, la
llamada "camerata", reunida en torno al conde florentino Giovanni Bardi, en las
décadas de 1570 y 1580. Vincenzo Galilei y el cantante y compositor Giovanni
Caccini
pertenecían a este círculo. Poco más tarde, en la década de 1590,
empezó a reunirse otro grupo en el palacio del acaudalado comerciante conde Jacopo Corsi.
Además de tomar ideas estéticas de la antigüedad, los artistas de este círculo, entre
los que se contaban el poeta Otavio Rinuccini y el compositor Jacopo Peri,
hallaron inspiración en el drama pastoril, especialmente en Il
pastor Fido
("El pastor fiel"), de Giovanni Battista Guarini,
que, en lo que se refiere a la estructura del argumento, al contenido y a la técnica
poética, ejerció una influencia duradera en la ópera. Es importante observar que, pese
al gran interés mostrado por los intelectuales italianos hacia el drama y la música
antigua, las primeras óperas fueron pastoriles, no tragedias.

foto1

Jacopo
Peri como Orfeo en el estreno de su ópera Eurídice

(Biblioteca Nazionale, Florencia)

El primer fruto de la relación Corsi-Rinuccini-Peri fue la
representación de Dafne, considerada generalmente
como la primera ópera. El libreto de Rinuccini deriva del mito griego de la naturaleza
que habla de la bella ninfa Dafne, tal como lo relata Ovidio en las Metamorfosis. El
dios del sol Apolo persigue a Dafne y la convierte rn árbol. El mundo mágico e idílico
de los dioses y los semidioses conjurado por Ovidio siguió atrayendo a libretistas y
compositores durante la temprana historia de la ópera. La música de dafne, gran parte de
la cual se ha perdido, la compuso Jacopo Peri, con unos pocos añadidos del conde Corsi.
Los fragmentos supervivientes permiten hacerse una idea de cómo debía sonar, con su stile
espressivo
y su stile rappresentativo declamatorio. Esto mismo puede verse en
otra colaboración Rinuccini-Peri, un drama per musica titulado Euridice, representado el año 1600 para celebrar el casamiento
de Enrique IV de Francia y Maria de Medici. La asociación de la ópera con festividades y
manifestaciones de poder y grandeza se perpetuó en los teatros de los príncipes menores
y en los teatros de ópera subvencionados. Originalmente, la función festiva se derivó
de los intermedi, los interludios grandiosos y escénicamente espectaculares
insertados en los entreactos de las comedias que se representaban para celebrar los
acontecimientos domésticos importantes - coronaciones, nacimientos, bodas - en las vidas
de los príncipes italianos del siglo XVI.

Eurídice es la primera
de las muchas óperas basadas en el mito de Orfeo, el cantor y tañedor de lira tracio.
Eurídice, la esposa de Orfeo, muere a causa de la mordedura de una serpiente, por lo que
Orfeo desciende al Hades para rogar por la vida de Eurídice. Allí, su canto expresivo
mueve a compasión a los seres demoníacos y se le permite regresar al mundo con
Eurídice. Encontramos a Orfeo una y otra vez a lo largo del tiempo en la historia de la
ópera, incluyendo ejemplos cruciales como los de Monteverdi y Gluck. Se podría decir de
ella que es el prototipo de ópera. No es una coincidencia que Apolo, dios del sol y de la
música, y Orfeo aparezcan como personajes en las primeras óperas, un tema frecuente
acerca del poder de la propia música.

La mayoría de edad: Claudio Monteverdiarriba
Claudio
Monteverdi
fue el primer genio incontestable de la historia de la ópera. Sin un
conocimiento de la lengua italiana, las óperas de Peri y Caccini (que compuso la música
para la Eurídice de Rinuccini al objeto de rivalizar con la de Peri) presentan
obstáculos insuperables al oyente contemporáneo. No es este el caso de Monteverdi, como
muestran las recientes representaciones con gran éxito de sus tres óperas
supervivientes. Los modernos oyentes, ya sean expertos o profanos, quedan cautivados por
el modo en que Monteverdi era capaz de insuflar vida expresiva en sus personajes, son
arrastrados por el ímpetu dramático de sus obras y encantados por la riqueza y la
plenitud tonal de la música.Monteverdi nació en 1567, tres años después que
Shakespeare, hijo de un médico de Cremona, la ciudad de los constructores de violines.
Empezó a componer madrigales a una edad muy temprana y se fue a la corte de los Gonzaga
en Mantua, donde llegó a ser maestro di capella en 1601; no era un simple y vulgar
tejedor de notas sino un intelectual, insólitamente bien educado, sensible, coherente,
dueño de sí mismo y versátil. Vio enseguida las limitaciones y las posibilidades de la
nueva forma teatral. Su respuesta fue llevar a la escena, el 24 de febrero de 1607, en
Mantua, L'Orfeo, favola in musica, la primera ópera
en alcanzar un lugar permanente en el repertorio. El texto lo había escrito Antonio
Striggio, un funcionario de la corte. Diez años después de que el dramma per musica hubiera
venido al mundo, esta obra constituida en hito incide aún en el mito de Orfeo y tiene una
gran deuda con el tratamiento que dio Peri a la misma historia. La acción es presentada
por las alegóricas figuras bien conocidas de las obras y representaciones renacentistas.
Orfeo y Eurídice, recien casados, aparecen en un entorno idílico con ninfas y pastores.
Tras la muerte de Eurídice, conmovedoramente descrita por el mensajero, Orfeo se aventura
en el mundo inferior al objeto de rescatar a su amada. A causa de su amor infringe la
orden de no volver su rostro y mirar a Eurídice en el camino de retorno. Su esposa es
condenada al Hades de nuevo. Las óperas primitivas tendían a sustituir los finales
trágicos por finales felices y Orfeo no es una
excepción: Apolo aparece como un deux ex machina y conduce a Orfeo al Paraiso,
donde se reunirá para siempre con Eurídice. Los pastores celebran la apoteosis de Orfeo
con una danza. Habían nacido las reglas perdurables de una estructura dramática: el lieto
fine
(final feliz) como requissito operístico; la alternancia de escenarios en fuerte
contraste (idilio, mundo inferior, paraiso), que se convertirá en un rasgo esencial de la
ópera barroca francesa; la combinación de recitativos y números independientes, coros,
danzas, números ariosos, ritornellos y danzas, canciones para varias voces. La orquesta
adquiere una mayor significación, caracterizando las escenas dramáticas y los
acontecimientos con su colorido y utilizando los instrumentos para efectos simbólicos. En
veintiseis pasajes instrumentales independientes su efecto es relevante en la medida en
que apoya e interpreta la acción. En la orquesta de Monteverdi había unos cuarenta
ejecutantes. La partitura no consigna todos los particulares; marca la tónica general sin
entrar en detalles. Por la época del Orfeo Monteverdi estableció los principios
de su nuevo estilo - seconda prattica como opuesta a la tradicional prima
prattica -
Y afirmó que "el compositor moderno actúa sobre la base de ser fiel
a la realidad".

La siguiente ópera de Monteverdi se basó en la leyenda griega de Ariadna. Sólo
sobrevive un fragmento, el famoso y seminal Lamento d'Arianna
(1608), una efusión enormemente expresiva cantada por Ariadna tras ser abandonada por
Teseo, su amante, en la isla de Naxos. Cuando la cantante que interpretaba el papel de
Ariadna cayó enferma antes del estreno, Monteverdi introdujo una actriz: estaba más
interesado por la expresión verbal que por el canto bello. Monteverdi ensayó Arianna durante
cinco meses, iniciando así el hábito de la larga y completa preparación para lograr
representaciones modélicas. La corte de mantua celebraba también fiestas en las que
figuraban de manera preeminente óperas y ballets de Monteverdi.


foto2

El
Teatro Grimani de Venecia. Grabado en cobre de Vicenzo Maria Coronelli

(Museo Civico Corre, Venecia)

Durante esta época la vida de Monteverdi se ensombreció;
su esposa murió; hubo dificultades en Mantua; hubo un brote de peste; en 1618 empezó la
guerra de los Treinta Años; la ciudad de los Gonzaga fue saqueada en 1630 y ardieron
muchas obras inéditas de Monteverdi. Monteverdi se trasladó de Mantua, donde las
relaciones con el duque reinante se hicieron tensas, a Venecia, que pronto se convertiría
en un baluarte de la ópera. Allí, en 1613, fue designado director de música de la
Basílica de San Marcos, uno de los puestos musicales más importantes de Italia. En
Venecia fue donde tuvieron lugar las primeras representaciones de las últimas óperas de
Monteverdi. El héroe de Il ritorno d'Ulisse in patria (1641)
es Ulises, también llamado Odiseo, quien tras vagar largamente durante su viaje de
retorno al hogar de la guerra de Troya llega a Itaca y derrota a los pretendientes de su
esposa Penélope. L'incoronazione di Popea (1642) es
una de las primeras óperas históricas; llena de introspección psicológica e ironía,
es la historia de una cortesana que se casa con el emperador romano Nerón. Tras el mito
griego y la leyenda homérica la historia universal se apodera de la escena operística.
Alborea el realismo, aunque sea con vestidura clásica. Aparecen ya personajes cómicos;
esas figuras periféricas son retratadas con viveza y vigor, anticipando la opera buffa.
Monteverdi murió a una avanzada edad en Venecia en 1643.

Entretanto, la condición social de la ópera estaba
cambiando, convirtiéndose en un espectáculo musical dramático para el público en
general. Hasta entonces había estado reservada a la corte, era un asunto esotérico de
las clases nobles. Ahora, en marzo de 1637, el músico y administrador Benedetto
Ferrari
abría el teatro San Cassiano en Venecia, un teatro de ópera abierto a
todo el que adquiriese una entrada. Todo el mundo concurrió a la maravilla de la ópera,
el portento que había estado reservado a las clases dominantes. Tan sólo dos años más
tarde Ferrari estaba en condiciones de abrir otros dos teatros de ópera. Pronto hubo
dieciocho en Venecia; recibían el nombre de las parroquias en que se hallaban situados.
La ópera se había convertido en un pasatiempo popular.

foto3

Escena
de una representación de la commedia dell'arte. Dibujo de Giuseppe Zocchi

(Galleria degli Uffizzi, Florencia)

En Roma hubo algunas quejas acerca de los
"aburridos recitativos" y el énfasis literario dominante. La nueva forma
artística se enriqueció con música en forma de arias y coros y particularmente con
elementos tomados del teatro renacentista, preseentando escenas religiosas y seculares,
espectáculos varios, desfiles carnavalescos y procesiones triunfantes (trionfi),
espectáculos alegóricos o bíblicos, interludios cómicos y commedia dell'arte.
El ansia de novedades de los italianos se hizo extensiva a la ópera; los excesos barrocos
de escenografía y tramoya estaban ya cercanos. Las costumbres piadosas fueron
secularizadas; los rituales litúrgicos quedaron reflejados en las numerosas escenas con
templos y sacerdotes, las procesiones religiosas en desfiles, coros masivos y cabalgatas.
La ópera conformó su ser en un país católico, donde la liturgia se impregna de
teatralidad, el ceremonial se confunde con la escenografía. La difusión más rápida
tuvo lugar en los vecinos países católocos de Francia y Austria. La ópera llegó a las
áreas de habla alemana a través de Viena, Salzburgo y Praga. El norte protestante
manifestó sus reservas. Sólo los grandes puertos y los centros comerciales, donde
soplaba un viento de libertad, le abrieron sus puertas a la nueva diversión. Por otra
parte, la Guerra de los Treinta Años había desvastado y empobrecido grandes zonas de
Europa. No fue sino hasta 1678 cuando se abrió el primer teatro de ópera en suelo
alemán; fue el Theater am Gänsemarkt (Teatro del Mercado de los Gansos) en la ciudad
libre hanseática de Hamburgo, una empresa privada sin subvención. Los teatros de ópera,
ya estuvieran en manos cortesanas o privadas, pronto hicieron el descubrimiento
fundamental de que la ópera es un entretenimiento caro que siempre anda balanceándose en
la cuerda floja de la bancarrota. Los muchos teatros que competían en Italia equilibraban
sus balances combinando sus actividades operísticas con mesas de juego, restaurantes y
otros servicios. Un ejemplo reciente de esto en nuestros días es en Montecarlo, donde
casino y teatro florecen bajo el mismo techo.

La
ópera barroca fue un espectáculo diseñado para atraer tanto a la vista como al oido. Se
difundió por toda Europa pero su trayectoria triunfal fue seguida por dos siglos de
abandono, tiempo durante el cual fue denigrada por pasada de moda sin la menor esperanza,
falta de dramatismo, pomposa y vacía. El auge de la musicología a fines del siglo XIX
trajo consigo la exhumación de una obra tras otra y pasado el recodo del siglo la escuela
neobarroca, en reacción contra el drama musical wagneriano, sacó provecho de ello. El
nombre de Monteverdi resonó una vez más después de muchos años; tras la primera gran
guerra, las obras de Haendel volvieron a la escena por vez primera en Göttingen. Había
mucho que resucitar, aparentemente como vía de escape de la emotividad del romanticismo
tardío, pero un exponente del docorativo estilo vocal barroco, en verdad la estrella de
la ópera barroca, había desaparecido sin remedio: el castrato, el varón mutilado
que fue la creación extravagante y víctima del bel canto.



foto4

El
castrado Carlo Broschi Farinelli en un papel de mujer. Caricatura de Pierleone Ghezzi,
roma, 1724

(Kupferstichkabinett, Dresde)

Poco antes de que se desencadenara la epidemia operística, la ópera cómica,
que ya en fecha tan temprana como 1639 había recibido el nombre de "commedia",
fue "inventada" en Roma. La gente común plantó en el escenario musical, junto
con figuras tomadas de la commedia dell'arte, la música de Mazzochi y Marazzoli
con texto del cardenal Giulio Rospigliosi, el futuro papa Clemente IX. La ópera se
titulaba Chi soffre speri. Era de estilo realista,
pues la realidad es la piedra de toque de la comedia. Se imponía la verosimilitud, que
conducía al tratamiento psicológico de los personajes, que dejaban de ser rígidas
figuras estereotipadas. La opera buffa aportó al teatro musical una mirada
instrospectiva en la naturaleza humana, con sus debilidades, frustraciones y conflictos.

La ópera barroca se organizaba de acuerdo con un esquema. La opera seria (el
ancestro de la "grand opéra" del siglo XIX) derivaba sus elementos de la
historia y la leyenda clásicas; prácticamente a todos los héroes mitológicos les
alcanzó un libreto de versos pomposos y luego la música. Había escenas corales pero
pocas de conjunto. Los recitativos y las arias determinaban el curso de la ópera. La
acción en si misma era desarrollada por un predominante recitativo "secco"
-así llamado porque sólo era acompañado por el clave y los instrumentos bajos- en tanto
que las más emotivas arias expresaban los sentimientos de los personajes individuales,
normalmente en una forma "da capo" (ABA). En su riqueza de coloratura, en su
capacidad para conmover y su belleza, estas arias tenían un brillo artificial y una
tendencia intrínseca hacia el manierismo. La armonía estaba concebida mucho más
verticalmente que en la era polifónica del Renacimiento. La partitura consistía
fundamentalmente en la parte vocal y en la línea del bajo; de los clavecinistas y de los
tañadores de instrumentos pulsados se esperaba que improvisaran armonías partiendo de
las indicaciones escritas sobre la línea del bajo; de aquí el bajo continuo. La
orquesta, casi invariablemente, constaba de una sección de cuerda que en ocasiones se
vería reforzada por un fagot; más tarde se añadieron oboes, flautas y trompas; también
podían utilizarse instrumentos de metal. La ejecución era dirigida desde el clave, a
menudo por el propio compositor.

La primera ópera en alemán fue representada en 1627 en el castillo de Hartenfels,
cerca de Torgau; fue Daphne, con versos del poeta
lírico Martin Opitz y música de Heinrich Schütz, el más destacado
compositor barroco alemán anterior a Bach y Haendel. El libreto se ha conservado pero la
partitura se ha perdido, como las de las demás óperas de Schütz. Casi todas las óperas
de la época se representaron ligadas a celebraciones cortesanas, en particular bodas
principescas. El decorado, la tramoya y los efectos escénicos se desplegaban buscando el
mayor efectismo. Los emperadores y los reyes, por no mencionar a los príncipes, eran
reflejados en la panoplia de la ópera, sus virtudes eran exaltadas y se mostraba su
magnificencia. Fue sobre todo con el rey francés Luis XIV, el "rey sol", cuando
la ópera se convirtió en el escaparate teatral del gobernante absoluto. En 1671 se
fundó la Academie Royale de Musique, principal impulsora de la grand opéra francesa.
En Versalles la grandeur del rey llegó a su cúspide. Se introdujo el ballet, en
buena medida porque el propio rey era un entusiasta bailarín. La danza siguió siendo un
rasgo característico de la ópera francesa, al principio como expresión del orden
jerárquico del estado pero más tarde porque se convirtió en el espectáculo favorito.
La ópera francesa recibió su forma y su consistencia de Jean Baptiste Lully
(1632-1687), natural de Florencia. Aunó sus esfuerzos con Molière en la aspiración a
combinar la comedia, la música y la danza. La más importante comedia-ballet realizada
junto con Molière fue Le bourgeois gentilhomme (1670),
que se ha hecho famosa por el tratamiento que Richard Strauss dio al mismo argumento. La
tragedia-ballet de Lully dio origen a la tragédia lírica, una forma característica en
la historia operística francesa, vehículo de expresión del sentimiento lírico en un
estilo invariablemente elevado, ya fuese con recitativos o con música detalladamente
compuesta; contrasta con la ópera cómica, en la que el diálogo se interpola entre los
números musicales y se tratan temas realistas, pese a que la acción no es necesariamente
cómica.



foto5

Vestuario
exótico de Les Indes galantes

(Bibliotèque Nationale, París)

Las formas estilísticas de Lully fueron la base para la música escénica del
compositor y teórico Jean-Philippe Rameau (1683-1767); sus argumentos
los tomó de la antigüedad heroica, alternando montajes escénicos de marcados
contrastes. El ballet era la pieza clave del espectáculo e hicieron su aparición los
temas exóticos, como Les Indes galantes (1735). A la
música se le encomendaba un efecto ilustrativo, imitando a la naturaleza, en línea con
los dogmas del racionalismo. La obertura, que Lully había generalizado, se convirtió en
una introducción musical, consistente en un inicio lento, de profundo sentimiento, y una
sección principal rápida, a menudo fugada. El uso por parte de Rameau de los tableaux,
el efecto pictórico de los decorados, que cambiaban bruscamente en los entreactos,
influyeron más tarde en las óperas reformistas de Gluck. La redacción del texto
poético fue particularmente valorada por los buenos racionalistas franceses de la ópera
de París - y durante mucho tiempo la ópera sólo se representó en la capital-.

La aparición de la ópera en Inglaterra se retrasó debido a la guerra civil y a la
Commonwealth (1642-1660). Cronwell y los puritanos despotricaron contra las diversiones
públicas y prohibieron el teatro y la ópera. El rey Carlos II anunció la Restauración
en 1660, incluyendo la restauración del drama isabelino de Shakespeare. Hubo
representaciones de obras de Shakespeare, de ampulosas piezas históricas y comedias
francesas. Henry Purcell (1659-1695), el más destacado compositor
inglés, escribió música incidental (The Fairy Queen, King Arthur, etc.) para cuarenta y siete de estas piezas,
ampliándolas con canciones, coros y bailes. Su única ópera propiamente dicha, Dido and Aeneas, representada en 1689 en un pensionado para
señoritas regentado por un maestro de baile en Chelsea, se aparta de esas semióperas y
mascaradas. Ópera de cámara, con cuarenta y cuatro números, escrita para un corto
número de personajes e instrumentos de cuerda, ofrece una variante de las óperas-ballet
y relata el desdichado amor entre la reina de cartago y el héroe troyano. Los breves y
melodiosos números musicales adquieren un colorido vívido y característico a causa de
la utilización de armonías atrevidas. El adiós de Dido, cantado justo antes de ascender
a la pira funeraria, es un sucesor hondamente conmovedor del Lamento
d'Arianna
de Monteverdi y de otros innumerables lamentos operísticos.

No fue sino a comienzos del siglo XVIII cuando la ópera italiana hizo de Londres un
baluarte del bel canto. Confiando en la capacidad de atracción de las estrellas
del canto, los empresarios privados tuvieron un éxito desigual al trasplantar a Londres
el florecimiento de la ópera en el continente. Uno de ellos fue Georg Friedrich
Haendel
, que había nacido en la ciudad sajona de Halle en 1685, el mismo año de
Johann Sebastian Bach, y que murió en Londres siendo ciudadano británico en 1759. Hijo
de un cirujano, tenía veinte años cuando alcanzó sus primeros éxitos en el Theater am
Gänzemarkt de hamburgo. Estudió la ópera italiana sobre el terreno, llegando a ser
músico favorito del público en Roma y en Venecia, como clavecinista y como compositor de
ópera, y en 1709 los italianos quedaron cautivados por "il caro sassone" cuando
representó su ópera Agrippina con vestuario clásico. Llegó a Londres desde
Hanover en 1711 y desplegó una energía casi sobrehumana escribiendo ópera tras ópera
para el teatro que dirigía. La obra final de Haendel es un puente entre el barroco
tardío y el rococó; Serse (Jerjes, 1738)
se aproxima claramente al nuevo estilo con su yuxtaposición de pathos, lirismo y
comedia. Haendel presenta figuras de la mitología y la historia antiguas finamente
delineadas contra un decorado que es suntuoso y en ocasiones de carácter oriental. Se
apoya invariablemente en el vigor melódico del aria da capo y utiliza pocos
conjuntos, a pesar de que su lenguaje orquestal es muy colorista y pleno de matices, con solo
obligatos
característicos. Su expresión emotiva tiene gran hondura y dignidad, sus
escenas de la naturaleza son impactantes y concisas, y sus cantinelas (como el célebre
"Largo" de Serse) son de gran amplitud y de un ritmo claramente definido.
En las manos magistrales de Haendel la ópera barroca italiana alcanzó su culminación.
La melodía y el ritmo son supremos. La gestualidad expansiva de la ópera barroca queda
legitimada por la infalible capacidad de Haendel para la expresión emocional. Las óperas
de haendel quedaron olvidadas durante casi doscientos años, pero sus oratorios bíblicos,
empezando en 1742 con Messiah, eran óperas irrepresentables adornadas con
vigorosos coros, ejemplares narraciones dramáticas que han quedado generalmente como
modelos excelsos en su género.

El teatro de Haendel, con su superabundancia de figuras heroicas, las intrigas en que
andaban enredados primadonnas and castratos, los decorados ostentosos y el público
londinense anhelante de sensaciones, impulsó en su conjunto la sátira y la burla. Por
instigación de Jonathan Swift, el poeta John Gay escribió The
Beggar's Opera
en 1728; situada en el submundo criminal, consta de canciones
populares, danzas y melodías bien conocidas, arregladas por John Christopher
Peppusch
, un inmigrante de Berlín. Esta ingeniosa obra fue redescubierta en
1920; en 1928 proporcionó el modelo para la Dreigroschenoper de Bertold Brecht y
Kurt Weill.

El Rococóarriba
El culto barroco a
la ópera tenía en sí mismo a su peor enemigo. Los cantantes, especialmente los castratos
se erigieron en déspotas. A los libretistas se les quemaban las pestañas de tanto
escribir. Alessandro Scarlatti (1660-1725), fundador de la escuela
napolitana, dejó ciento quince óperas, ciento cincuenta oratorios y alrededor de
siscientas cantatas. La autocopia, la producción masificada y el manierismo eran
inevitables. En realidad no había un repertorio; el público quería óperas recién
salidas de la pluma. Todo dependía de la scrittura, el nombramiento por parte de
un teatro. Los escritores andaban a la rebatiña para conseguirlo cuando eran jóvenes, y
una vez establecidos lo arrastraban como un pesado fardo.



foto6

Decorados
y escenarios barrocos para ópera italiana

(Museo del Teatro, Munich)

Gradualmente, Venecia, donde los compositores habían permanecido más o menos
fieles al austero estilo de monteverdi, cedió la supremacía a Nápoles, que era la mayor
ciudad de Italia a principios del siglo XVIII, con 300.000 habitantes, y,
consecuentemente, la ciudad con mayor exigencia de diversiones. La escuela napolitana se
puso pronto a la cabeza del género. Las diferencias con respecto a la veneciana eran
ligeras; el recitativo accompagnato (recitativo con acompañamiento orquestal) se
puso de moda, el aria da capo se fue haciendo más flexible, la ópera seria se
despojó de algunos de sus amaneramientos a pesar de que aún tendía a exagerar la
expresión emocional; el mérito especial del estilo italiano meridional fue su ligazón
con la commedia dell'arte, que aportó un esfuerzo hacia el realismo y la
introspección psicológica, de modo que las figuras estereotipadas resultaron más
humanas y aportaban más encanto sensual hacia la melodía y el color tonal. Sensualidad,
ingenio y comedia hicieron de la opera buffa napolitana un modelo que perduró
hasta Mozart, Rossini y Donizetti.

Por otra parte había surgido la costumbre de insertar intermezzi cómicos,
farsas, en medio del tono aceptado y marchito del estilo heroico de la opera seria,
tratando de dar cierta variedad a la diversión del público, que era bastante versátil
en cuanto a sus preferencias operísticas. Uno de estos interludios hizo historia en la
ópera convirtiéndose en el prototipo de ópera cómica, así como la causa involuntaria,
hacia 1755, de la "guerre des buffons" en París, entre los partidarios de la
ópera cómica italiana y los de la ya pasada de moda ópera francesa. Fue La serva padrona de Giovanni Battista Pergolesi
(1710-1736). En lo que respecta a la acción, esta pieza de cuarenta minutos de duración
deriva de la commedia dell'arte. La taimada doncella Serpina induce al anciano y
gruñón Huberto a casarse con ella y convertirla en la dueña de la casa. No hay más que
dos cantantes y un criado mudo y siete números musicales con recitativo secco,
pero los personajes están dibujados y desarrollados con un ingenio nuevo, con
sensibilidad y brevedad, mostrando la fragilidad humana. Esta partitura napolitana de 1735
apunta ya en línea directa hacia Mozart.

El periodo rococó se estaba iniciando, con sus formas elegantes, delicadas, su estilo
"galant" y su sentimentalismo. Su rocalla ornamental quedó fosilizada como
recurso establecido. En la música tuvo lugar un proceso de transición gradual. El bajo
continuo, ese tirano de estilo barroco, el basso continuo acompañado de armonías
expresadas en temas por encima de la línea baja, se batía en retirada paso a paso. Los
instrumentos para continuo fueron perdiendo importancia: sólo el clave se mantuvo como
soporte de los recitativos secco. Todo esto ocurrió de la mano de un cambio del
gusto. El contrapunto escolástico cayó en descrédito como un corsé pasado de moda. La
gente había yodo ya más que suficientes fugas, cánones y otros artificios polifónicos.
El rígido estilo de escritura se mantuvo más tiempo en la música religiosa. Como un
monumento al contrapunto, en sus últimos años Johann Sebastian Bach era objeto ora de
admiración, ora de irrisión. La sátira de Voltaire había tenido amplia difusión, al
igual que la máxima de Rousseau de que la salvación reside en el entorno a la
naturaleza. Los racionalistas franceses proclamaron que el objetivo del arte era
"imiter la nature". Esto no significa copiar o remedar los aconteceres naturales
sino más bien actuar como lo haría la naturaleza en un medio determinado.

La gente llevaban lunares en el rostro, vestía ropajes de pastoras y llevaba el
corazón en la mano. De este modo se acostumbraron a las sencillas y emotivas malodías no
trufadas por la coloratura. Como en los primeros días de la ópera, se adjudicó la mayor
estimación a la monodia, al canto sencillo con un acompañamiento vivaz, una voz que sale
del corazón antes que un virtuoso despliegue de destreza vocal. La grandeza del
compositor no reside en las estructuras contrapuntísticas esplendidamente ingeniosas sino
en líneas melódicas expresivas, subjetividad convincente e individualidad estilística.
Al estar más cercana a la realidad, la opera buffa empezó a destacarse, en tanto
que la opera seria se fue esclerotizando gradualmente hasta convertirse en el arte
de prestigio de las cortes. La ópera heroica sobre los temas griegos y romanos, ya en su
fase final, tuvo dos figuras con autoridad en medio de las hasta entonces poco
consideradas filas de los libretistas. Estos clasicistas extremadamente educados que
escribieron los textos para las últimas óperas barrocas eran pulidos versificadores y
maestros de las estructuras dramáticas que escribieron libretos puestos en música
repetidamente por compositores grandes y pequeños. Ambos fueron poetas cortesanos en
Viena: el veneciano Apostolo Zeno (1668-1750) y Pietro Trapassi (1698-1782), de Roma, que
se hizo llamar Metastasio. El propósito declarado de Zeno era que la ópera debía
fomentar la virtud presentando personajes nobles abocados a desenlaces felices después de
haber superado los obstáculos. Metastasio, cuyos libretos fueron utilizados incluso por
mozart, abordó los mitos y la historia en forma de complicadas intrigas y escribió
versos eufónicos y llenos de vocales y símiles floridos - en italiano, por supuesto.

Los Bach, una familia de músicos de Turingia, ejemplifican el paso del barroco al
estilo rococó. El padre, Johann Sebastian, (1685-1750), llevó el contrapunto del barroco
tardío a una cima inigualable en su música instrumental y religiosa. En línea con los
gustos cambiantes, sus hijos siguieron diferentes derroteros. El mayor, Wilhelm Friedemann
(1710-1784) se inició en la tradición organística de su padre, pero sus composiciones
vigorosamente originales ya apuntaban hacia el mundo expresivo del pre-romanticismo. El
segundo hijo, Carl Philipp Emanuel (1714-1788), que fue calvecinista de cámara del rey
Federico II de Prusia, trató de ir más allá de los límites del contrapunto, hacia el
mundo del sentimiento y del "Sturm und Drang" de la literatura. Con sus
composiciones para teclado, que se decantan ampliamente por el estilo monódico y están
llenas de extraños contrastes, se convirtió en un percusor de Haydn y Beethoven e hizo
un artículo de fé el que la música debe apelar a los sentimientos más que dar
ocupación al intelecto. Fue el hijo menor Johann Christoph (1735-1782) quien llegó más
lejos; conocido como el Bach de Milán o Londres, se convirtió al catolicismo tras sus
estudios en Italia. Junto con Johann Adolph Hasse (1699-1783), que había
abandonado su región natal de Hamburgo para hacerse un nombre en Italia, estableció las
nuevas formas estilísticas, con el acento en la emoción, tanto en la música
instrumental como en la ópera, escribiendo sinfonías dulcemente melódicas y algunas
óperas que responden plenamente al estilo "galant", rococó, como Artaserse y Catone in Utica.
En Londres fue durante algún tiempo mentor y modelo del niño prodigio llamado Mozart.

La lengua excelsa e inatacable de la escena operística durante todo el período
rococó fue la italiana, excepto en París y, ocasionalmente, en Londres. Para casi todos
los compositores era aún forzoso escribir óperas. Sólo el teatro ofrecía éxito
popular. La música instrumental era aún un producto marginal. El equilibrio no se
alcanzó hasta los inicios del período clásico.

servido por chicodivertido 5 comentarios compártelo favorito

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

vivalplagio

vivalplagio dijo

alaaaaaa copypaste a lo bruto, ya que plagias intenta al menos maquetar un poco que se vuelve ilegible

14 Mayo 2008 | 09:59 AM

dssd

dssd dijo

gilipollas plagiador maricon eres basura

14 Mayo 2008 | 10:20 AM

PlagiadorPlagiado

PlagiadorPlagiado dijo

Lo tuyo tiene pecado. Que plagio tan descarado jajajajajajajaj.
Eres un idiota.
De perdida formatea antes de pegar, y quita las ligas pedazo de animal.

14 Mayo 2008 | 10:55 AM

tusmuertos

tusmuertos dijo

Tu puta madre

14 Mayo 2008 | 11:06 AM

Danieloo

Danieloo dijo

Hay que tener webos, mira ya que copias textos a lo loco cuando menos ordenalos, se ven de la chingada pendejo.

14 Mayo 2008 | 11:22 AM

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