Si, ya lo sé, es un título muy largo, pero debo aclarar que se trata de un título que aguarda en la bandeja de borradores desde hace algún tiempo. Al menos la primera parte (Navegando en un mar de diálogos), que se encontraba a la espera de una de estas oportunidades en las que son los diálogos que emergen de la publicacion de varios post los que me permiten hilar una idea.
Prolegómenos en slide:
Hoy se trata de seguir un hilo que inició (al menos para mi) en un brevísimo comentario que hice en mi blog del curso de la Web 2.0 . Allí, a raíz de publicar un slide con mis fotografías de flickr decía que me llamaba la atención la manera en la que unas imágenes supuestamente elegidas al azar pueden ir construyendo una narrativa que emerge casi independientemente de quien publica.
Eso es una ilusión, por supuesto, pero quizás con esto me estoy adelantando a lo que puede ser una conclusión de mi escrito (no lo sé porque voy escribiendo espontáneamente, sin un guión predeterminado).
Imágenes, versos y metarrelatos multimedia:
La imagen como relato en el relato es el título del post de Daniel Krichman en el que parte de una relación entre imagen, memoria y palabras que resulta interesante. Por un lado, desde el punto de vista informativo, la relación entre lo cinematográfico, la narrativa de las imágenes y la insuficiencia de las palabras para representar la realidad. Pero no voy a detenerme en esa parte, sino más bien en la que tiene que ver con la manera a través de la cual, desde las imágenes, se construye la narrativa.
Dice Daniel:
La foto, a pesar del pretendido carácter documental que le atribuye nuestra cultura, es una imagen con el tiempo detenido, y por lo tanto irreal. Mucho más dramática, ya que el movimiento en el devenir suaviza y ablanda rasgos y gestos, porque no nos permite hacer foco en cada cuadro. Lo que hacemos, en un relato de este tipo, es usarla como estrategia para disparar las imágenes que habrán de superponerse con las que emite el texto, allá donde eso no era esperado, como dice Roland Barthes. Unas veces reforzando un significante, otras provocando colisiones u oquedades. Este juego genera otro tiempo, diferente del real, que es el tiempo narrativo y está configurado en un formato que –como vimos- resulta propicio para el despliegue de la emoción.
Luego a ello se agrega la música como una tercera dimensión. pero de allí pasa a explicar el proceso mediante el cual el trabajo visual o multimedial sobre el poema 1964 de Borges y que él coloca de ejemplo mientras añade:
Se trata de leer con cuidado los versos y separarlos, según la percepción que cada uno tenga del ritmo. No importa lo que haya querido hacer el autor. Su texto formará parte de un nuevo relato, que tendrá un valor narrativo diferente.
Narrativa multimedial pastiche o creación artística:
Aqui me detengo y paso al siguiente interlocutor, Carlos Neri, quien en su post Los límites a la narrativa multimedial y youtube, toma el testigo y continúa la lectura, citándome también.
Cito a Carlos en relación a lo que decía Daniel:
Las potenciales producciones se sentido que darían el mezclado de cualquier video, producirían un producto que no seria aporte, o suma al original sino producción estética nueva. Sentidos distintos a los que el autor pensó. Algo similar ocurre con Flickr y las imágenes de otros. Debemos recurrir a otros sitios para producir el sentido que nos brindaría por ejemplo producir un tema, musicalizarlos utilizando las producciones de otros. Un grupo de fotos arman una secuencia que independiente de los autores originales es otra cosa, otra producción de sentido.
Él enfoca su post en el tema del manejo de los derechos de autor, y a mi la alusión a Picasso y a su versión de las Meninas de Velásquez me parece un excelente ejemplo para ilustrar la fuerza y el potencial de las obras derivativas (no hay que perderse la discusión que enciende karpicius hoy con su post sobre el movimiento devolucionista). Hablamos de dos momentos: de la creación en si y del producto, de la obra de arte (si, es una obra de arte, a partir del pastiche, si se quiere, pero es ¿acas podemos huir de él en el arte contemporáneo?).
Pero ya antes había Carlos dado algunas claves en otro post anterior, Los murmullos de la web 2.0 se escuchaban en la web 1.0, donde casi terminaba diciendo:
Alguien dejo la puerta abierta y el repositorio cambio de forma. Los periféricos participantes entendieron que ahora nos e trataba solo de escribir textos o de leerlos, sino que personas y textos era un camino bidireccional. Y lo que estaba en la periferia de una web lectora paso a ser el centro de la cuestión arrastrando incluso al intento de la versión televisiva de la web para darle su lugar en los youtube y otras aplicaciones.
Narratividad, economía de la edición multimedial e identidad
Por la vías de youtube (esas que Carlos llama algo asi como labor de minero), llego a un video que me permite por un lado, cerrar esta discusión y por otro, apuntar a nuevos derroteros. Se trata de un video titulado: 1/25 retratos por segundo, y acerca del cual su autor nos dice:
Este proyecto fotográfico se basa en el uso de medios no profesionales para la construcción de una muestra fotográfica a partir de 211 retratos, el "género" por antonomasia del fotógrafo amateur, en menos de dos minutos de "metraje".
se trata de un trabajo hecho con muy pocos recursos, sencillos, al alcance de cualquiera y que demuestra una vez más que no hace falta tener mucho para poder hacer un product interesante.
El objetivo del proyecto es mostrar distintos fenómenos que hoy se dan en el lenguaje del fotógrafo amateur a partir de la popularización de los dispositivos de captura de imágenes fijas en formato digital (cámaras y gadgets tecnológicos de todo tipo).
Más allá de eso, lo que este corto documento multimedia me despierta conduce por otras vías, que son las de la narratividad, justamente:
Me regresa un poco a la sensación que tenía al ver mis propias fotografías en el formato slide cuando, por un lado, y a través de la memoria, era capaz de reconstruir algunas vivencias familiares como viajes, visitas, conversaciones y, por otro, me llevaba a preguntarme acerca de la imagen que estaba proyectando de mi misma a través de ellos. Cuál era lo historia que estaba contando con esa presentación en particular, y cuál es, en general, la historia que contamos todos cuando publicamos algo en internet. ¿Qué hay de mi en todo esto? ¿Qué hay de mi historia y de mi entorno en todo lo que escribo y publico?
Aunque parezcan preguntas egoistas, egóicas, son las que me muestran el poder de estas herramientas.
El tema de la identidad y de la construcción del yo, es epistemológicamente, uno de los temas que más me interesa y la verdad es que encontrar interlocutores no ha sido fácil. Es por ello que celebro la conversación muy interesante en Moebius, a raiz de mi post: 







