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Micro-ciberescrituras

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Categoría: Escritura

Eso me pregunté cuando leí esto:

Si hacen abstracción de lo borroso del recorte y al hecho que se trata de un artículo escrito en 1973 , ¿no podría ser éste el texto de cualquiera de los blogs (buenos blogs) que leemos a diario? Lo cierto es que me emocionó encontrarme con la reproducción digital de esta páginas de Manuel Vázquez Montalbán en la revista Triunfo . La noticia la veo en Stereoblog, donde resaltan, en primer lugar, los artículos en los cuales Vásquez Montalbán escribió su crónica sentimental de España y que luego fué publicada en forma de libro:

Crónica sentimental de España I: los años 40

Crónica sentimental de España II: casi todo en technicolor

Crónica sentimental de España III: cuando Di Stefano y Kubala llenaban los estadios

Crónica sentimental de España IV: los felices sesenta

Crónica sentimental de España V: american way of life

Luego, va la lista completa de artículos del escritor y periodista español, de donde sale el recorte anterior.

Memorabilia digital. Creo que él lo habría disfutado.

¿La escritura puede hacer que algo cambie? Sí, lo creo profundamente. Sin esa fe no podría escribir. Desde luego soy conciente de todas las restricciones que nos ponen las circunstancias, las situaciones, la historia y el tiempo. Por ello mi fe, aunque profunda, no es absoluta, no es ciega.

¿En qué consiste la principal restricción? La escritura sólo raras veces, en casos excepcionales, influye en la gente. Y, en el transcurso de la historia, no lo hace de forma directa, radical y de inmediato. La reacción a la palabra escrita es más bien mediata. En el primer momento puede ser incluso invisible, indetectable. Necesita tiempo para llegar a la conciencia del receptor, necesita tiempo para empezar a formar o cambiar esa conciencia. Sólo después de un largo camino podrá influir en nuestras decisiones, actitudes y acciones.

El que la escritura produzca cambios no lo deciden sólo los autores, sino sobre todo los lectores: su sensibilidad y confianza en la palabra, su prontitud y deseo para reaccionar a la palabra recibida. Es también importante el contexto, el ambiente, el estado de una cultura imperante en que esa palabra cae y es recibida. Con frecuencia estas son las circunstancias que pueden debilitar e incluso aniquilar el valor y la fuerza de la palabra escrita y sobre la cual el autor de un texto no tiene mayor influencia.

Ryszard Kapuscinski
1934-2007



Este aviso debí haberlo publicado hace días pero preferí hacerlo cuando supiera que quienes me lean van a poder conseguir la publicación en los kioscos, librerías o afiliarse a ella.

Vamos a la historia. Una mañana de Julio recibí un email de Roger Michelena, quien me hacía saber de la invitación de Txetxu Barandiarán para que participáramos en la realización de una revista que saldría en formato papel acerca del libro y sus temas conexos. Tal como lo entendí en ese momento, se trataba de pasar algunas de las reflexiones que hemos sostenido, compartido y construído en la red, al papel para así poder compartirla y hacerlas del conocimiento de una mayor cantidad de gente.

El objetivo de la publicación era, y es:

Generar un espacio de análisis, debate, reflexión y opinión crítica respecto al universo del libro y la lectura, la edición y los procesos de creación en sus diferentes momentos, sin olvidar los derechos de propiedad intelectual y, por supuesto, las oportunidades, retos y desafíos que las nuevas tecnologías nos están ofreciendo. En definitiva, un panorama muy abierto para una revista con la que queremos “enredar” un poco.

Medio año después, Trama y Texturas es una realidad "física" y ya está circulando por las calles de España y yo me siento muy emocionada de aparecer en la portada al lado de nombres de personas que admiro mucho: Roger Chartier, Alberto Manguel, José Antonio Millán, Jordi Nadal y el propio Txetxu.

Por otro lado, una de las cosas que más me alegra es que lo que mi nombre aparece al lado del de Carlos Neri ya que se trata de la transcripción en papel del diálogo virtual que sostuvimos él y yo acerca de la lectura desde nuestros respectivos blogs. Luego se transformó en una conversación a 3 con los acertados comentarios de Diana Fernández Zalazar.

Trama & Texturas tendrá tambien un espacio en la web. Les avisaré cuando esté disponible. Por lo pronto les dejo la portada. Pueden comprarla aquí , suscribirse acá y conocer un poco más .

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Marc Chagall


La Baie des Banges

Pertinente desarrollar este tema en un día como éste en el que el sopor me embarga después de al menos dos días de frenética actividad laboral y hogareña. Vuelta a la escritura en una noche templada en Caracas. Música al fondo (me cuesta mucho estar sin ella), lo cual, de paso, me lleva a recordar el tema del silencio que mencionaba en relación a Sting y Barthes y que mereció que alguno me recordara que silencio no necesariamente es soledad.

¿A qué viene el tema? A que en Baquia encontré hace unos días la referencia a un libro que acababa de ser presentado y que se cuestiona el, a veces, tan exaltado activismo de la web. El libro se titula Blogosphere: The New Political Arena y su autor es el profesor Michael Keren quien tambien ha escrito interesantes títulos acerca de la comunicación y política.

Nacido en Tel Aviv en 1944, Keren enseña actualmente en la Universidad de Calgary (Canadá) y su trabajo ha sido citado en los últimos días en la blogosfera por lo aparentemente cotradictorio de sus afirmaciones con respecto a todo esto de la red social y la internet. Pero más allá de ese punto, Keren apunta al hecho de que la actividad blogueril, es decir, la escritura y la pubicación de videos, audios, etc, denota la profunda soledad en la que vivimos los seres humanos. Para mi es exactamente lo contrario, pero mejor cito primero lo que él dice:

Los blogueros piensan en sí mismos como en rebeldes contra la sociedad imperante, pero esa rebelión se reduce en su mayoría al ciberespacio, que hace de bloguear algo tan melancólico e ilusionante como Don Quijote embistiendo a los molinos de viento

No sé qué noción exactamente tenga el profesor Keren del Ciberespacio pero de lo que no queda duda es que, por un lado, "mete en un mismo saco" a todo lo que pasa en Internet (o lo desconoce) y, por otro, se toma muy a pecho el concepto de virtualidad entendiéndo lo virtual como falso, ajeno al ser humano en su concepción gregaria.

Esto me recuerda el tema, por ejemplo, de Youtubers , que aún sigue dando mucho que hablar en la red, que,justamente, pone en el tapete la discusión acerca de las voces (solitarias o en diálogo) y la construcción del yo. Todas esas personas que aparecen en el video de youtube, por ejemplo, grabaron su imagen hablando acerca de si mismas para que las escuchara quién? estaban solas cuando lo hicieron? Si, por lo que vemos en las grabaciones. Se sentían solas? Si, probablemente algunas de ellas se sentían solas en el momento en el cual hicieron la grabación. Y si, al menos ese joven que aparece jugueteando con la navaja y sus muñecas, prefirió mostrar su malestar y no suicidarse, bien vale la pena.

Por otro lado, está el tema de la soledad y la escritura y aca viene la parte personal. Nunca me había sentido tan acompañada como ahora. Son reales mis amistades virtuales? Si, lo son. En mayor o menos medida; la gran mayoría tiene una identidad referencias, existen aunque solo existan para mi en el mundo virtual, es decir, cuando converso con ellas a través del messenger, por ejemplo, así estén en países muy distantes y que sepa que, muy probablemente, nunca la voy a conocer.

La escritura en si misma ES un asunto solitario. El proceso creador exige de algunos ratos de silencio y ensimismamiento (segunda vez que uso esa palabra hoy), pero lo que escribo tiene mucho de las voces de los demás y quizás esto es una de las cosas que Keren no vislumbra, el asunto del diálogo. Habría que instruirlo en torno a las famosas estadísticas del 1, el 9 y el 90% de los participantes en la red. Sólo el 1% participa activamente, publicando, el 9% participa comentando, colabora aquí y allá, mientras que el 90% restante se limita a leer y más nada. Por otro lado está tambien el tema de que no necesariamente es llegar a publicar, sino ser visto, ser escuchado, pero eso lo dejaré para otro post.

Por lo pronto puedo decir que nunca me he sentido más acompañada que ahora, tan contenida por los demás, como me diría una querida amiga argentina. ¿Somos los blogueros orates que hacemos de nuestras palabras lanzas hacia molinos imaginarios? Pienso que no. No sé los demás.

PD: la ilustración de Marc Chagall que acompaña mi escrito estuvo colgada en una de las paredes de mi casa y me acompañó durante toda la infancia. Celebro compartirla con ustedes.

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Releyendo unas declaraciones de Sting en relación a su último disco se me dispara una reflexión en torno a la importancia del silencio en la comunicación.
Dice Sting:

El silencio es un concepto interesantísimo para mí. Tengo la teoría de que la música auténtica es el silencio. Lo bueno de Dowland es que creo que entendía lo que era la economía de recursos creativos. La primera nota de la Quinta Sinfonía de Beethoven surge del silencio. Edin y yo hemos hablado de que durante los recitales que hagamos no nos gustaría que las canciones se interrumpieran con aplausos. Queremos buscar un ambiente en el que predomine el silencio hasta el final. Cuando estamos atrapados por la locura y el miedo en el mundo presente, hay algo dentro de esta música muy poderoso, y es el mensaje de la autorreflexión.

De allí paso a Roland Barthes, quien en S/Z compara al espacio textual con una partitura. Curiosamente no habla de los silencios, de las suspensiones, sino de cortes, pero, en todo caso, lo que me interesa rescatar es otra cosa, para lo cual cito:

el texto legible es un texto tonal (cuyo hábito produce una lectura tan condicionada como nuestra audición: se podría decir que hay un ojo legible como hay una oreja tonal, de forma que desaprender la legibilidad pertenece al mismo orden que desaprender la tonalidad) y en el que la unidad tonal depende esencialmente de los códigos secuenciales: la marcha de la verdad y la coordinación de los gestos representados; hay incluso obligatoriedad en el orden progresivo de la melodía y en el orden, igualmente progresivo, de la secuencia narrativa

Parecen dos cosas que no tuvieran nada que ver la una con la otra pero a mi me hacen pensar tanto en la lectura como en la escritura o al menos cómo la vivo. Lo primero que me viene a la mente es la recomendación que me hicieron de no usar ciertas muletillas al hablar: "una pausa, un silencio, puedes se mucho más impactante que solo palabras". Hay un cierto miedo al silencio, como si delatara algo, ¿como confiar en él si pareciera que pueden descubrir nuestros pensamientos? Enfin, no sé que es, pero está allí.

Por otro lado, el silencio tiene que ver tambien con la creación. Hay el miedo a la página en blanco, a la no emergencia de palabras y, sobre todo al caos. En un mundo tan logocéntrico como el nuestro, estar sin palabras, estar sin hablar permanentemente, es como estar en la anulación y, sin embargo, hay períodos en los que no hay palabras, no hay las propias palabras y lo que queremos es el silencio. Confiar en el silencio, sin caer en el pánico es un ejercicio difícil, pero fundamental. Necesario para que las palabras encuentren nuevamente un sentido en nuestra mente... y en el teclado.

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Pensando acerca de qué quiero hacer con Ciberescrituras durante el 2007, siento la necesidad de revisar qué fue lo que pasó en mi bitácora durante este año que recién termina. Comienzo a releer algunas de mis primeras entradas y lo primero es la sorpresa por la distancia que siento ahora entre lo que escribía en aquellos momentos y lo que quizás haría ahora con alguna de esas noticias. Es claro, para mi, por ejemplo, que ha habido un paulatino concentrarme en ciertos temas, con lo cual el blog comenzó a tener un perfil cada vez más claro con una predominancia de temas dirigidos a las publicaciones digitales, la escritura, los nuevos formatos de edición, la lectura, entre otros.

Primer Trimestre

Voy a dividir el análisis en trimestres, así, de los primeros tres meses, rescataría los siguientes post:

  • La radio, la democracia y la construcción de la identidad social

  • 7 errores de accesibilidad según Christian Heilman (1a parte)

    7 errores de accesibilidad según Richard Heilman (2a parte)

    Voces en el hiperespacio

    Esos links son de enero y febrero; como ven, son interesantes pero no demasiado originales. En marzo ocurre que aumentó claramente la cantidad de entradas y que empecé a escrbir, si se quiere, de una manera un poco mas suelta y sobre otros temas. Algunos ejemplos:

    Casi 30 millones de blogs and counting: el vértigo de la publicación instantánea

    ¿Importa escribir bien en la web?

    Pasión, ideología y lectura en las palabras de Fernando Savater y Daniel Cassany

    Voces en el hiperespacio

    Lazy days o sobre los días en los que (no) se escribe...

    Tinta electrónica, escritura y lectura digital: por dónde vamos.

    Visto desde acá, el penúltimo post es particularmente importante para mi, porque sintetiza el momento en el cual me empiezo a preguntar por qué escribo. Algún fragmento aún me interpela:

    ¿Importa acaso por qué no he escrito esta semana? No, solo a mi, la verdad y sin embargo me siento casi obligada a una excusa... pero no la voy a dar. No escribi no porque no tuviera cosas que decir, ya lo adelanté sino porque ninguna de esas ideas terminó de madurar en la escritura ...

    Y otros me responden con vigencia:

    Todo momento en silencio alimenta nuestra escritura, nuestra creatividad, y como alguien oportunamente anotaba a raíz de un comentario mío, habrá que recatar, volver, recordar la inocencia de la escritura que emerge de nosostros sin mucho cuidado. Tambien de ella, de sus descuidos y errores se alimenta este espacio.

    ¿Para quien escribo? Para quien tenga a bien pasar y leer mis líneas esperando siempre que alguno de ellos resulte tocado y que, aunque sea desde el silencio, deje una huella de su presencia.

    Segundo trimestre:

    Abril fue un mes particular, con mi primer viaje a Buenos Aires y, aunque no escribí mucho, quiero rescatar un par de post, el primero de ellos es una suerte de continuación del que comenté antes y se tituló Del placer de la escritura y de la construccion del discurso en el blog, donde escribí cosas como:

    Para mi el lenguaje sí que es importante y la escritura casi diaria de estos comentarios ha servido al menos para que no me lo piense tanto a la hora de escribir cualquier otra cosa: desde informes hasta cartas o artículos comienzan a emerger de una forma mucho más rápida. Sí, es un laboratorio de escritura, de alguna manera. Practico y, si me contestan, pienso que algo he hecho bien: o el tema que elegí es interesante o la manera en la que comuniqué lo que quería estuvo bien. Quizás es parte del proceso de maduración, quién sabe.

    Tambien rescataría de ese mes:

    Alfabetización Digital: no es tan fácil como parece...

    Sherezade digital o la fascinación de la lectura y la escritura hipermediática

    Mayo abre y cierra con dos comentarios "editoriales": el primer post fue No todo es click: lugar de encuentro entre bytes y papel, sobre el libro No todo es click de Carlos Neri y el último fue Paul Auster, Premio Principe de Asturias.

    Hubo también otros intereses ese mes en mi escritura, como por ejemplo:

    ¿No sirve o es que no lo sé usar?

    Neutralidad Web en el tapete: ¿el cuento de los siete cabritos?

    ¡Le quitaron la manivela!

    MyLifeBits: ¿A quién le pertenecen los recuerdos de Gordon Bell?

    Contenido web: ¿cenicienta virtual?

    Junio cierra el primer semestre con un aumento notorio en la cantidad de posteos diarios, es decir, me discipliné mucho más con la escritura lo cual dio sus frutos. Ciertamente puedo decir que fue un mes muy importante con mi primer hit en la blogosfera que fue el post Literati Vs Technorati acerca de la polémica entre los libros de papel y los libros digitales. Fue un post que disfruté mucho escribiendo y me llevó a cmprender más las implicaciones del futuro del mundo editorial. No tuvo sino un comentario, de mi misma, pero apareció reseñado en un portal español y en Babelia, el suplemento cultural de El país. Si pudiera hablar de bisagra, esta sería la bisagra para mi rol blogueril y espero que esto se entienda más allá de una referencia egoísta, como un ejemplo del impacto que puede tener la voz de alguien que, si a ver vamos, es "nadie" en el mundo de los medios de comunicación tradicionales.
    El otro post importante de ese mes fue ¡Prepárense a bajar libros de la red! y sigue siendo uno de los que más atención una de las vías preferidas de acceso a Ciberescrituras. Otros temas que estuvieron presentes en ese mes fueron la neutralidad web, la firma electrónica y el periodismo participativo. De ellos un par de ejemplos:

    Firma digital en Amérca Latina: avances y resistencias

    Contenido Multimedia o Contenido Participativo: ¿en qué quedamos?

    Y el cierre fue un post que es de mis preferidos: Hansel y Gretel: algunas claves para la construcción del conocimiento desde el blog.

    Es claro para mi ahora que junio fue un mes fundamental, y que si algo pasó fue que, por un lado, me discipliné más y que, por otro, que me atreví a escribir un poco más acerca de lo que pienso. Ello me permitió, retomando la metáfora de Hansel y Gretel en el post citado arriba, la ratificación de que:

    Algo dejarán las migas en el camino... vendrán los pájaros, se comerán algunas, de hecho, la mayoría, pero habrá otros que regresen, que aleteen, que canten, que nos despierten y nos recuerden: éste es el camino.

    Sobre la imagen: sí, es un fractal que tomé de aquí

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    Para tenerlo en cuenta:

    Curiosamente, a los humanos les es más fácil crear si el conjunto de posibles “libertades” se estrecha. Por eso surgen estilos, corrientes, academias, modas. Pareciera, además, que cuando la libertad crece por algún lado –véase en el flamenco libertad de las fluctuaciones melódicas del cantaor, o en el jazz la libertad en la improvisación– se restringe por otro –la rigidez rítmica y armónica en cada palo flamenco, las cadencias fijas y estrictas en el jazz–, como para mantener constante el grado de complejidad de la obra.

    En Literatura se escriben normas, se categorizan estilos: se analiza la estructura del cuento o de la novela, se pontifica sobre el objetivo de la poesía y sobre lo que está o no permitido o recomendado. En muchos “cursillos rápidos” de literatura se “enseña” a escribir. Así nos va: se han creado hordas de escritores que siguen el mismo patrón con más o menos oficio y aburren hasta a sus profesores.

    Los grandes creadores, quizá, son aquellos capaces de manejar su medio con mayor número de grados de libertad; los que no necesitan cánones, normas ni estilos, los que se mueven en un espacio del problema con infinitas dimensiones, y en estos espacios terribles encuentran una de las soluciones de la ecuación artística.

    Fuente: Creatividad, Arte, Ingeniería y grados de libertad

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    «Escribo porque es el placer de mi corazón. Escribo porque solamente cambiando la realidad puedo asimilarla. Escribo para que todo el mundo sepa como vivimos en Estambul y Turquía. Escribo porque me da miedo ser olvidado y quiero, con inocencia infantil, que mis obras permanezcan siempre. Escribo porque me gusta la fama y disfruto vistiendo la riqueza del mundo con palabras. Escribo para sentirme feliz y quiero describir con vocablos toda la belleza y esplendor del mundo».

    Pamuk viaja con la maleta de su padre
    Orhan Pamuk hace una encendida defensa del papel de la literatura en su discurso en la Academia Sueca

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