Interesante la polémica que se ha desatado con respecto a la foto ganadora del premio WorldPress del 2006. Quise publicarla en su momento y no lo hice, pero la imagen me impactó desde que la publicaron como candidata al premio. Para quienes no la conozcan, es ésta:

Debería hacer una especie de minuto de silencio para que, quienes no la conocían, se dejen influir por sus primeras sensaciones y sentimientos. Ahora bien, la polémica se ha desatado luego de las declaraciones de una de las jóvenes que iba en el vehículo. Cito la fuente de guerraeterna :
Una de las chicas que aparece en esa foto tiene nombre y una historia que contar. Se llama Bissan Maroun. No es una niña rica que hizo ese día un poco de 'turismo de guerra' con sus amigas. Su familia había escapado de un barrio que tenía todos los números para ser bombardeado por los aviones israelíes y se había alojado en un hotel alejado de la zona más peligrosa. Ese día, ella, su hermano y dos empleadas del hotel regresaron al barrio para comprobar si quedaba algo de la casa
Y añade:
Por tanto, no era un tremendo descapotable, sino un Mini. Y le quitaron
la capota porque hacía mucho calor, no por ningún ridículo sentido del
exhibicionismo. Encontraron su casa y aún estaba en pie, aunque muy
dañada por los bombardeos.
¿Cuál es la realidad "real? ¿Importa lo que ahora diga la chica de lo que pasó? ¿Cambia eso la impresión que nos genera la imagen? No se trata, en este caso de un montaje (la primera vez que la ví me pareció tan irreal que incluso lo pensé), sino de una fotografía de algo que pasó en realidad. Un momento captado por un fotógrafo que atrapa y sintetiza en una imagen todo un imaginario que es, en el fondo, el que caracteriza todo nuestro mundo contemporáneo. Ese momento fué, ocurrió así.
La guerra es, tambien, una construcción. Es una cruda realidad pero ya hemos visto en otras noticias como es tambien una construcción y los medios tradicionales han sido duramente golpeados al verse descubiertas sus tretas de montajes fotográficos, por ejemplo. Pero no es eso lo que quiero enfatizar, sino el hecho de que, al igual que con un libro, una vez que se ha publicado, ya no hay manera de modificar la fuerza de la obra y su impacto sobre el expectador.
Parece un teatro. Es tan dolorosamente absurdo lo que vemos que quisiéramos pensar que no es real, pero lo es. ¿Qué importa acá?: nuestra emoción y lo que desata en nuestro imaginario la fotografía, o lo que nos pueda decir cualquiera de sus protagonistas? Cada uno de ellos, incluyendo los que están en la calle, tiene una historia, una lectura, una anécdota. ¿Y el fotógrafo? ¿Qué dirá Spencer Plattrn , el fotógrafo? me gustaría saber su historia y, sin embargo, nada de eso importuna, para mí, la magnifiscencia de esta fotografía ni mi lectura de ella.
¿Fuimos engañados? Yo no lo siento así. De cualquier manera, la pregunta es poderosa. Atención.
Y la otra, lo es aún más:
¿Cuán real es la realidad?