Pensé que iba a lograrlo, que no iba ni siquiera a mencionarlo en el blog, peor no puedo dejar de hacerlo. Hoy un cuerpo será transformado en cenizas. Mejor, corrijo, muchos cuerpos muertos serán enterrados y convertidos en cenizas pero uno es el protagonista de las pantallas desde hace varios días: Augusto Pinochet. Su muerte generó, inmediatamente, múltiples declaraciones de la intelectualidad mundial y yo tambien me quedo con la frase de Benedetti: "La muerte le ganó a la justicia".
Pero, más allá de los sentimientos encontrados, es inevitable que es un hecho que marca fuertemente a América latina. Creo que vivimos un momento muy, muy importante, fundamental y extremadamente interesante. Ver a Chile hoy es recrear la existencia de dos movimientos que están siempre presentes en toda manifestación humana: cambio y resistencia. Me asombra la manera en la cual para muchos hubo una parte de la historia que simplemente no existió o que, ahora que la ira sale a flote, braman airados su rencor y su insultos. Y aquí es que la decisión de no publicar nada me ganó. Anoche el asombro no me permitió hacerlo, hoy es la rabia y el deseo de mostrar el asco y, por qué no, el miedo, ante lo más oscuro de la naturaleza humana puesto de manifiesto en imágenes. Un recordatorio de aquello contra lo cual debemos luchar.
Sin más palabras, dos imágenes. Gracias, Raúl, por la primera imágen. La segunda es, particularmente moviizadora para mi ya que se trata de tres jóvenes haciendo el saludo fascista frente al féretro.

¡No volverán!