
Extraño los diálogos y lamento que los días no se presten para demasiada profundización. Se acerca la navidad y con su cercanía aumenta la locura de las compras, el tráfico, la carrera contra reloj, cuando lo hermoso de estos tiempos debería ser la tranquilidad, la serenidad, la compañía, la amistad, la familia.
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Nunca se sabe dónde puede saltar la liebre. Yo antesdeayer no tenía ganas de ir a la cena de navidad del trabajo y al final me he alegrado un montón. Vamos tan deprisa por la vida que ocasiones como ésta nos hacen darnos cuenta de que a nuestro lado hay gente interesante en la que no hemos reparado
Juliana. Es empático con cuestiones mías el artículo que inicias aquí y luego, ...ya lo lei en tu WPress. Te contaría de un tratado que quizá no conozcas, acerca de las subjetividades en la ciberíada y la sociedad de consumo. A ver, ...sino te digo via e-mail, porque es asunto un poco larguero. Saludos.
¡ Cordiales y navideños saludos, Juliana ! Lo primero, agradecerte mucho tu encantadora misiva navideña. Como siempre que visito tu espacio, encuentro artículos la mar de interesantes, de temas y asuntos variadísimos, que con mucho gusto recomiendo a gente amiga, con contenidos y formatos muy originales, amenos y útiles. Muy acertada tu visión humanizada de la Navidad. ¡ Espero que sigamos en la mejor comunicación y te deseo lo mejor, en compañía de tus seres queridos, con una Navidad, como la que comentas en el artículo ! ¡ Afectuosos y amistosos abrazos y hasta pronto ! Antonio Ayala