Lunes en la mañana, estoy en Buenos Aires y espero que el resto de la familia baje para salir a caminar, pero ya en el navegador hay al menos tres lecturas que no quiero dejar pasar, alguna de ellas compartida con compañeros de twitter. Acá van:

1) La persistencia del papel en tiempos de blog

2) Explosivo crecimiento del universo digital

3) Sería bueno que los adultos se dejaran enseñar por los jóvenes: Una entrevista del 2004 a Emilia Ferreiro. Ayer la estuvimos mencionando como una de las herederas más importantes de Piaget y hoy en la mañana me la encuentro en el buzón de correo. Luego, en twitter, Luis Ramirez también la referencia. Sus s declaraciones, como todo lo que ha escrito e investigado en torno a la lectura y el desarrollo infantil son fundamentales.

Un extracto:

El problema es que estamos en un momento de transición. Los chicos y los jóvenes tienen una relación muy tranquila con las nuevas tecnologías, mientras que los adultos, y en particular muchos docentes, tienen una relación complicada, se acercan con temores y reticencias. Sería fantástico que ocurriera un quiebre en la relación educativa, algo que se da muy pocas veces en la historia: que los adultos se dejaran enseñar por los jóvenes. Si se ve a la computadora como un competidor, en el sentido de que ofrece mayores atractivos que el pizarrón, y se lo pone en espacios controlados, bajo llave, así no vamos; hay que animarse, igual que con los libros, a meterlos en el salón. Se dirá: “Pero hay que tener muchas”. Sí, pero esto va muy rápido. Me preocupan las reticencias, “necesito un curso de capacitación...”. Yo digo: “En tu casa, ¿quién te capacitó? Tu hijo, o tu sobrino. ¿Por qué no hacemos lo mismo en la escuela?”.

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