Google elige a Argentina como su capital en Hispanoamérica es el artículo en La Vangiardia por el que me entero del efectivo desembarco e instalación de Google en Latinoamérica:
Google puso un pie en Latinoamérica a finales del 2005, con la apertura de oficinas en México y Brasil, mientras que en el resto de los países de la región distribuía sus productos por medio de representantes locales. "América Latina es la región del mundo con más rápido crecimiento del negocio de internet, más que Asia, Estados Unidos y Europa", dijo el presidente ejecutivo de Google, Eric Schmidt, al responder una consulta de Efe sobre la importancia que reviste esta región para la compañía.
A partir de su llegada a Argentina, Google planea acrecentar sus ventas a través de la plataforma 'Adwords', por la cual los anunciantes compran palabras clave dentro del buscador. Luego, cuando un usuario hace una búsqueda, aparecen en la parte central del sitio los resultados naturales por relevancia y sobre el lado derecho los anuncios vendidos por medio de la subasta de las palabras clave.
No saben nada ... Ahora entiendo por qué le habían dado visibilidad a la casa Rosada desde Google Maps:

¿Alguien se anima a hacer vaticinios acerca de los próximos anuncios?
Lo bueno es que quizás ahora a algunos amigos les sea más fácil cobrar sus adsense ... 

No se emocionen mis lectores venezolanos. pero tampoco vaya a creerse que la noticia es de España, es de nuestro continente y, claro, de Argentina. Lo cierto es que me viene como anillo al dedo para algunas de las conversaciones en las que he estado involucrada durante esta semana.
Me envía Jordi la noticia que aparece en El Clarín, titulada Habilitan una red inalámbrica de Internet para conectarse desde las estaciones de subte y que habla de que :
La red de subterráneos de Buenos Aires ofrecerá desde esta semana un nuevo servicio: Internet inalámbrica gratuita para los usuarios. El servicio de Wi-Fi estará disponible en las líneas B, C, D y E en todas las estaciones.
Con este proyecto, al que pronto se sumará la línea A, Buenos Aires se convertirá en la primera ciudad de América Latina y la seguna del mundo, en prestar este servicio.
El proyecto fue desarrollado por la empresa concesionaria de la red de subtes (metro) Metrovías en alianza con Metrotel y Cisco, y tuvo un costo de 1 millón de pesos, lo cual me parece insólitamente económico.
¿Puro fashion? Pues no y ellos parecen tenerlo muy claro:
A través de un comunicado de prensa, el gerente de Marketing de Metrovías, Martín Bergadá, indicó que "este nuevo sistema wireless no sólo nos permite acelerar y reducir costos en el despliegue de nuevas prestaciones dentro del Subte, sino que nos abre nuevas posibilidades de servicios para nuestros usuarios".
La nueva conexión permitirá a Metrovías cubrir sus necesidades para sus servicios en locales de venta, boleterías, dispositivos móviles para supervisores y cámaras de video/vigilancia.
Cochina envidia... Y sigo con mi "cantaleta": ¿A qué estamos esperando para darnos cuenta en Venezuela que la conexión a internet via Wifi puede tener un impacto inusitado sobre la ciudadanía? Eso, también es gobierno-e.

No quiero que pasen más días sin compartir estos dos post de Hernán Zin , el periodista de 20 minutos, quien se tomó unos días de descanso en medio de sus viajes por los epicentros de las múltiples guerras que ocurren diariamente en nuestro planeta, para pasear las librerías de su ciudad natal dejándonos un fabuloso registro.
Ahora se encuentra en Brasil, pero estuvo en Buenos Aires y escribió dos post maravillosos que denominó Un recorrido literario por Buenos Aires.
Me dio nostalgia por supuesto y los invito para que lo lean y lo disfruten. Gracias, Hernán.
Primera parte
Segunda parte
En pocas horas me voy a Buenos Aires para asistir al Congreso de Literatura que se celebrará allá la semana que viene. Así que si hay low blogging estos días, será por eso. Ya les iré contando...
Un poco por nostalgia y mucho por interés, quisiera recomendar la lectura de este, como siempre, agudo e inteligente artículo de Beatriz Sarlo aparecido en El Clarin del domingo, acerca de su experiencia de una semana trabajando en locutorios de la ciudad de Buenos Aires. Sólo un añadido: nunca volteen si alguien les habla para preguntarles boludeces, sobre todo si no tienen su cartera a buen resguardo (chiste cruel).
Algunos fragmentos:
...los locutorios proliferan en la medida en que, para muchos, no hay acceso privado a Internet y la banda ancha es cara, si se piensa que usar una hora por día en locutorio sale casi tres veces más barato que tener un abono domiciliario. Así como en Nueva York prácticamente no hay locutorios, en Praga existen tantos como en Buenos Aires y uno tiende a suponer que las razones económicas son las mismas. Claro, es posible que en Praga las cosas ya estén cambiando, porque la República Checa ya entró en la Unión Europea y esta impresión tiene algunos años.
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Quienes frecuentan los locutorios saben que se podría escribir un tratado sobre el uso de Internet, simplemente observando con disimulo a los vecinos de ambos lados y cambiando de computadora a cada rato. Por supuesto, desde una perspectiva crudamente eficientista, parece inverosímil que una señora vestida de entrecasa, con apariencia de haber superado la edad jubilatoria, se pase cinco horas jugando simplemente al solitario, como en una especie e reduplicación fantasmal de su propia condición en la vida.
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No se pierdan la anécdota del anciano y la de chico que narraba su juego, por favor...
18
Abr
06
Autor: Juliana
En:
Buenos Aires
Sensación rara esta. Ya mañana a esta hora estaré en un avión rumbo a Venezuela de nuevo, y lamento tener que irme; quiero pensar que pronto volveré a esta hermosa e intensa ciudad. Mi impresión de ella, y sobre todo la que me llevo, esta vez, de quienes la viven, es distinta a la de mi viaje anterior. Claro, un momento distinto, otra intensidad, otras experiencias. Quizás en algún momento, escriba sobre ello.
Recorreré Corrientes hasta el Obelisco para la prometida foto a mi hijo Gustavo y de vuelta al hotel, algunos de los ritos que hemos construido en estos pocos días: el café con medialunas, la venida al Locutorio (donde estamos ahora: ellos acaban de llegar). Despues, una copa de vino, más tarde, y esperar a la salida de madrugada al aeropuerto.
"Chau, Buenos Aires".
Esta foto, tomada al azar de google, representa más o menos la que tendré cuando me asome a la puerta del local y mire hacia el Obelisco:
15
Abr
06
Autor: Juliana
En:
Buenos Aires
Va... algo se resiste a que publique este post, pero insisto. Ya lo habia escrito casi completo y lo perdí por un error del servidor. Decía que ayer coincidieron dos eventos que cambiaron para mi, al menos temporalmente, el panorama de Buenos Aires: por un lado la lluvia con vientos casi huracanados que arrancó árboles de las aceras de la ciudad y por otro, el hurto del que fui víctima anoche en el locutorio en le que me encontraba escribiendo justo el post que publiqué ayer, que tambien salió truncado...no terminaba asi. ¿Qué pasó? Pues que (si, ya sé, no debí hacerlo...) coloqué mi pequeño bolso detrás del monitor de la máquina en la cual me encontraba trabajando y en un momento alguien hizo una pregunta detrás de mi, volteé a contestarle y al volver la mirada nuevamente hacia el monitor... algo faltaba... y sí, corrian dos chicos calle Rodríguez Peña abajo... nada que hacer... más que pedirle al chico que atendía que me permitiera irme al hotel y con mi esposo bajar a la comisaría a poner la denuncia, previa suspensión de la tarjeta de crédito y el celular. Lo que más lamento de lo material, es la camarita digital Benq con todas las fotos que ya habíamos tomado del viaje y con las cuales pensaba hacer mi primer album en Flickr.
Estos momentos que nos colocan en una situación de zozobra son casi indescriptibles. La sensación ridícula de haber sido burlado en una situación de esas de las que siempre penasamos "a mi no me va a pasar" y te pasa a pesar de haberte cuidado (nunca me quitaba el bolso del cuello, pero habia estado todo el día con él y me encontraba en una cabina semi privada de un locutorio en el que pensé que era imposible que algo asi ocurriera). Pero no es para excusas que quiero compartir esto. Paso y ya y ahora algunas notas de lo que me tocó vivir en el trance de lograr que la amenaza fuera mínima. Por un lado, y en primer lugar, llamar al banco para suspender la tarjeta de crédito: puesta a prueba de la usabilidad de las páginas web de los bancos. Se me ocurrió que lo primero que debía hacer era entrar a la página del Citibank en Venezuela para buscar el número de teléfono y llamar. ¡Surprise! No aparecía por ningun lado, así que vuelta al teléfono. Despues de un buen rato tratando de comunicarme con el citibank local, me atiende un joven muy amable que me dice que no, que debo comunicarme con citibank en Venezuela y me pregunta que con cuál agencia quiero hablar. Tan amablemente como pude le respondí que dada la hora y la fecha en la que estábamos, no era pertinente que me diera el número de una agencia sino un número 0800 o el de citi phone banking. Paciencia. Nueva llamada a Venezuela: entre las alternativas que me presentaba la contestadora automática del banco no estaba por ningun lado la de bloquear o suspender tarjetas de créditos y solo fue cuando pedi que me comunicaran con un agente (voz humana, alternativa que figuraba en uuuultimo lugar despues de presionar muchas teclas, que pude reolver parcialmente mis problemas: la tarjeta de crédito quedó suspendida pero sin posibilidades de que me dieran una nueva y sin garantías tampoco de que el famoso seguro por robo al que me afilié me retorne parte del efectivo que habia retirado. No sé como hubiera hecho en el caso de que hubiera estado sola en Buenos Aires, lost in Buenos Aires, sin lugar a dudas. Algo se me habría ocurrido sin lugar a dudas pero fue reconfortante sentir la calidez de mi red humana: Carlos, Gustavo y Fernando con quienes a las dos horas me estaba riendo del suceso.
El siguente paso fue la visita a la comisaría número 5, despues de pasar por el hotel y dejar alli a los chicos y salir con mi esposo en medio de la lluvia. Lástima que no pude quedarme con el texto completo de la declaración sobre todo por la introducción que tienen con un largo discurso acerca de todas las leyes que dije conocer y la promesas de juramento de verdad que tambien hice que no hice pero que estaban tácitas en mi interés por una denuncia que me permitiera, al menos, avalar, la pérdida ante los bancos y la reposición de las tarjetas. Allí tuve claro que no debía hablar de robo sino de hurto y que lo que hacía era una mera formalidad ya que ni siquiera me preguntaron como eran los jóvenes que me había quitado el bolso y juraba que si los veía no los iba a reconocer. Al menos salí con mi hoja tamaño carta con el resumen de mi declaración, la cual debía fotocopiar tantas veces como fuera necesario.
Viernes Santo en Buenos Aires, Calle Corrientes con Rodríguez Peña, pero enla acera de enfrente del locutorio de ayer. Otro locutorio y ningún bolso. El cariño por la ciudad inquebrantable y el recuerdo de Anthony Quinn en Zorba el Griego en aquella escena imborrable del baile después de haberlo perdido todo. El sí.
Va sin foto, esta vez. Se fueron en la camara... je, je... chiste cruel.
14
Abr
06
Autor: Juliana
En:
Buenos Aires
Raro esto de empezar a tener una percepción de la ciudad, se habitúa uno y el ritmo empieza a ser distinto, más calmado después de tantos días de largas caminatas. Parece que disfrutamos el último día de sol, y calor, en Buenos Aires, ya que para mañana ya anuncian lluvias en la mañana y una bajada drástica de la temperatura. Sabiendo eso, nos decidimos esta mañana por una excursión a La Plata: tomamos el tren desde la estación de Constitución y poco más de una hora después estábamos en La Plata. No nos encontramos mayores colas ni complicaciones a pesar de que los periódicos decían que esta es la Semana Santa con más movilización desde hace seis años.
Al parecer ya tiende a solucionarse el conflicto que ha mantenido al metro paralizado durante dos jornadas y ya en estos momentos está funcionando normalmente. He de confesar que a nosotros, salvo ayer que nos vinimos caminando desde Florida hasta el hotel (unas 15 cuadras)no nos afectó pero para quienes utilizan el subte cotidianamente significó travesías de hasta dos horas y medias con trasbordos y cambios de medio de transporte.
A pesar de ser muy europea esta ciudad, el paisaje humano no resulta ajeno y es difícil no sentirse en casa de alguna manera. El ritmo sin embargo, en este jueves santo es mucho menor; en La Plata decían que era como un sábado pero más parecía un domingo por la soledad en las calles. Acá en Corrientes simepre todo es atípico, la verdad: las tiendas siguen abiertas y escribo desde un locutorio con servicio de internet en el cual todas las computadoras están ocupadas.