confirmas
Llega el momento de la verdad porque antes lo suponías pero ahora te lo has de demostrar. Ahora toca verificar que tu “maquinaria” de masa gris es consecuente con las conjeturas de años y años. Ahora es verdad, ahora la tentación te acaricia y susurra seductora de un futuro de parabienes sin más que mirar a otro lado. El diablo escarba en un pulso y ahora mismo, mirándole fijo a los ojos, le sonríes poderoso. El arbitrio leal a tu conciencia te lleva a la cama envuelto en una satisfactoria sensación, cálida. Puedes amar todos los vicios, saborearlos intensamente, fustigarlos hasta la dominación cómplice. Pero encuentras definición a la palabra “pecado” en caer en la tentación mundana, vacua, villana, del juego aventajado, de las normas a medida. De repente puedes y ahora que puedes resuelves tus dudas, confirmas que eras verdad y una nueva capa estratificada guarda en sus sedimentos otro trocito de tu cimentación, pétrea, para cuando llegue el día del cómputo, de cerrar caja, haya en un platillo el sudor de tu frente y en el otro un órgano rabiosamente sano y gris.
