gatillo
La memoria derrochada actúa, hoy en su escasez, de sedante a las
imágenes que, enfebrecidas, se enturbian unas con otras de forma
consciente y amiga. Pactas estímulos en un devenir ausente a lo
estipulado y te sonrojas en las conversaciones que tu mirada proyecta
a todo lo que te rodea y recoge, en un plegado de velas, de redes,
certidumbres que viran a la incertidumbre más cierta. El amor es motor
de un barco de deriva insospechada mientras los ecos en las rocas
aletean sus colas en tu cabeza. Hoy sólo diré que quiero aunque la
condena aumente en otra noche que escape a mi amanecer, secundario
de protagonismo atrincherado en la pasión que nunca temblará,
aprieten o no el gatillo que dirija destrucción a deseo.
