raya
El tránsito en el punto, dentro de él, de largo desconocido pero profunda, abisal de sensaciones cuando te asomas a sus precipicios. Brutal su placaje que te lleva a culebrear por debajo de la línea de fuego que silba sólo un pensamiento fino por encima y golpetea el acceso al terror. Pero al menos sabes que una raya dentro de un punto es un margen que te regala la vida, una autopista en la cabeza de un alfiler y que ahí se forjan los pactos de sangre y sudor, los de verdad para siempre, sin lágrimas que empañen tu sudario temporal. Y ahí también se gesta y desarrolla vertiginosamente las tablas de tu ley, sin mandamientos pero sí con compromisos que cumplir o directamente renegar.
