pacto
Tic, tac, tic, tac, tic, tac...el transcurrir es pausado entre una vegetación que pasa vertiginosa. El frenesí y un leve mirar viajan de la mano del instinto que hace sobrevivir en los estados de filo de navaja y hay un pacto no hablado, no larvado, entre el ir o quedarse y sus variables. El pánico escénico que desangeló las salas de un pasado de ficción mira de frente desde su butaca, quizá reclama algo, pero esta vez tú, inquieto sobre unos pies que quieren correr pero caminan tranquilos, gestualizas al viento las palabras que sin salir de tu boca reorganizan tu cerebro y tu corazón hasta darle la forma que, patinada por el tiempo, supiste alcanzar.
