espiral
De entre las miles de opciones hay una, siempre, que se decanta por el lado vertiginoso desquiciando a tu mastín, territorial, que debe salir linde afuera viendo además que ya no hay retorno posible. La armonía se desintegra en apuestas casi a ciegas, arrolladoras, impulsivas, de instinto poderosamente animal, olfativo. Siempre una celada a la quietud, manteada, desposeída de lentejuelas que recreen un movimiento ficticio. La hora del gran asalto siempre acecha y la alerta permanente, espiral, en remolino, genera la inercia suficiente para que la sorpresa se mantenga intacta a la curiosidad, al conocimiento, a las ganas, al vivir. Dios, siempre ha de ser así, intenso!
