cordura
La lotería del dolor ajusticia inhumana el vivir al límite del hambre, de la necesidad de un todo. Asola la sonrisa de un éxito con la ruina de unas lágrimas que fluyen rotas alma abajo hasta despojar a los despojos, sádica y despiadada. Pero no sabe que tras una muerte hay una vida que, aunque en mí, surge poderosa y luchadora contra el aniquilamiento gratuíto y persistente de los desheredados. Hay una revolución interior que reune ejércitos bragados para sonreír allá donde sean reclamados y regalar abrazos no retornables. Así es y será para siempre. Al menos mientras mi cerebro tenga un ápice de cordura.
