vívida
Este es un regalo a la convicción, una ofrenda presente de dogma al futuro ya gestado y abstraído. Tu paseo es el mío en un dictado de pasos entrelazados y un sentimiento unido. El mundo ríe la avaricia del sin sentir mientras nuestros pensamientos asaltan el paraíso de la espera resguardada y sentida. Tu imagen siembra el vergel de la esperanza fecunda y es tu alma, poderosa, la que hilvana bocetos de la gran obra y única, sin representación, vívida hasta la última palpitación de un infinito y así vivida, lactada. Este es un regalo, sí, a la realidad que siempre acechó y ahora, poco a poco, trabajamos.
