Le he cogido los bajos a los pantalones con hilo amarillo. No sé si los nudos aguantarán. Las líneas no son rectas, se ha quedado como esas tiras de fieltro que se ponen en los trajes de gitana, onduladas. Tampoco sé si he dejado una pierna más larga que otra. O si me los he dejado demasiado cortos, que sería una tragedia. Quiero hacerme un traje de gitana. Aunque no vaya a la feria nunca más. Tantos lunares, volantes, el talle bajo, el corte perfecto para disimular lo que no me gusta de mi cuerpo. Y bailar debajo de toda la falda, para que no se vean los errores. Bailar hasta que me duelan los pies.