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Completamente fuera de lugar

Acciones compulsivas a tutiplén

4 Marzo 2007

Crónicas de una pluriempleada en vacaciones. Capítulo tres: Recorriendo calles.

Me voy de tiendas con mi hermana. Tres bragas 11 euros. Una falda de 6 euros, escocesa, que seguramente jamás me pondré. Hago fotos de la nueva Plaza Nueva. García de Vinuesa, una de mis calles favoritas de Sevilla. Nos encontramos allí con mi padre. Corro (troto, galopo) para besarle. Me da sus tres besos seguidos en la mejilla. Que dónde queremos comer. Que tu madre está en casa. Subo a su casa, a casa de mis padres. Mi madre me enseña, me dice, me explica, me pregunta, me riñe, me abraza. Mi supuesta habitación está llena de trastos pero con la pintura húmeda poco podemos hacer. Bajamos a comer: salpicón, champiñones, bacalao, fresas.

Discusiones. Preocupación. No consigo que dejen de gritar. Desde fuera se percibe falta de comunicación y de entendimiento, o quizás no, pero el caso es que no parece que anden ni palante ni patrás. Dejamos a uno y nos vamos con la otra a una show-room sevillana, de trajes de gitana. Mi madre nos regala uno a cada una (por vuestros cumpleaños, dice). Qué bonitos son, cuántos lunares, cuántos colorines. Hago algunas fotos de telas y bordados y me voy tan contenta.

Hago planes para el día siguiente, compro un paquete de rooibos y me acuerdo de una que yo me sé, me compro el billete de vuelta a Madrid en mi agencia de toda la vida, en mi barrio. Me encanta mi barrio. Andando hacia casa de mi hermana cambio falda por camisón. Así está mejor. Nos topamos con un vía crucis. Esto sólo pasa en Sevilla. Bueno, no exactamente, pero yo me entiendo. Observamos a la fauna autóctona, con sus cirios y sus trajes de chaqueta. Criticamos por lo bajo. Esquivamos la cera y nos vamos por la acera.

Supermercado del Corte Inglés que esta noche viene mi madre a cenar, amago de móvil para Julio que se nos une al final de la tarde, tres cervezas y dos tapas de adobo en el bar que peor huele a fritanga de todo el centro. Mi madre: que no voy, pero que no os preocupeis, que estoy bien, mañana nos vemos. Y si no está bien, ya me encargaré yo, cuando vayamos a Vejer.

En el baño de mi hermana, donde huele a manguitos y colchonetas, me entretengo sentada en el trono, borrando cientos de mensajes de mi móvil. Empecemos con la limpieza de lo pequeño, para llegar a la pureza de lo grande. Podría parecer un proverbio chino (en plan cateto) pero no lo es.

Continuará...

servido por Miss Calamar 4 comentarios compártelo favorito

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

lamazmorradelandroide

lamazmorradelandroide dijo

Pues me gusta el proverbio de chino cateto, tanto que me lo pongo ahora mismo de nick de msn!!!

Fuerza y honor.

4 Marzo 2007 | 06:23 PM

srta desconocida

srta desconocida dijo

en eso de la comunicación tan malo es saber poco como saber demasiado, probablemente tus padres se conocen y se escuchan demasiado... además, discutir sin razón es la esencia misma de la familia, ¿no?
bicos

4 Marzo 2007 | 07:17 PM

marilia

marilia dijo

Un bar que huele a adobo en pleno centro... ¿es ése? es inconfundible. Es pasar por la calle Velázquez (siempre la confundo con O'Donnell, y con la otra, pero da igual ya sabes por donde es) y empezar a salivar cual perro de Paulov... Qué olorcito más rico...

5 Marzo 2007 | 01:53 PM

Miss Calamar

Miss Calamar dijo

Nick, todo tuyo! :)
Desconocida, cuánta razón, me consuelo pensando en eso...
marilia, sí, creo que hablamos del mismo bar, es mítico!

Besitos a todos.

5 Marzo 2007 | 05:50 PM

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Soy un ser con un par de pechos y tres millones de pajas mentales. Creative Commons License
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