Hoy he vuelto a querer decir que yo también soy andaluza, cuando he oído mi acento, he querido decir que soy cosas yo, y también que tengo cosas que me gustan y cosas que no. Y como bien dice una amiga, cuando se repite mucho la palabra "cosa" o "cosas" es porque ya no se puede más. Pero sí que puedo. Y quiero. Me estoy durmiendo, un poco, con mi ilusión. Tengo que retomarla como sea. Quizá necesite el grito de guerra de mi padre cuando hay tarea casera pendiente. Él dice bien alto "¡muelle!" y en teoría nosotros hacemos "¡boing!". Quiero, por otro lado, hacer una colecta para que la misma amiga de antes recupere su conexión a internet en casa. Al final Rous no ha podido venir a verme. Había quedado para ver un piso en la plaza de Santa Ana. Dice que eran tres tíos, que a ver qué tal. He vuelto a cenar rollitos de jamón y queso. Como si cenara un sandwich mixto pero sin pan. Menudo plan. Patapán. Al final, me recojo todo lo que no tengo en una pequeña coleta. Me está creciendo mucho el pelo. Sale de la gomilla haciendo toboganes por arriba y por abajo. Sé que tengo ideas. Lo sé. Ojalá un día lo adelante, a mi pelo digo, en eso de crecer. Y se me quede cortito, cortito, como queriendo alcanzarme.